Posted tagged ‘samuráis’

Nueva portada para “El Guerrero a la Sombra del Cerezo”

4 agosto, 2014

El Guerrero a la Sombra del Cerezo (portada Carolina Bensler)

¡Estamos de estreno! Cuando llegamos al ecuador del concurso para autores indies de Amazon-El Mundo (recordad que tenéis hasta el 31 de agosto para comprar y valorar la novela por el irrisorio precio de 0,9€), recibo uno de los mejores regalos que me podían hacer: una portada profesional para El Guerrero a la Sombra del Cerezo. Y es que la ilustradora y colorista Carolina Bensler se ha marcado esta magnífica cubierta para la obra, ¡y lo ha hecho por amor al arte! A través de las redes sociales puso en marcha una iniciativa para colaborar gratuitamente con cinco autores independientes; parece que mi propuesta le moló y he sido uno de los afortunados. Aquí tenéis el resultado de su trabajo.

La portada estará disponible para aquellos que compren el libro a partir de ahora. Y aquellos que ya lo habéis comprado, podéis actualizar vuestra anterior versión a través de la página “Gestionar mi Kindle” en http://www.amazon.com De propina os llevaréis un glosario actualizado y un nuevo Índice de Contenidos accesible desde cualquier página del ebook a través del botón “Ir a”.

Y para los que queráis conocer mejor el trabajo de Miss Bensler y sus magníficas portadas, aquí tenéis su web. No tiene desperdicio.

Para comprar El Guerrero a la Sombra del Cerezo (¿¡aún no lo habéis hecho!?) sólo tenéis que clicar aquí. Y si antes queréis catar un bocado, aquí tenéis la web alasombradelcerezo.com y un enlace para descargar los dos primeros capítulos en PDF.

El Guerrero a la Sombra del Cerezo

27 junio, 2014

El Guerrero a la Sombra del Cerezo

El Guerrero a la Sombra del Cerezo es, probablemente, el proyecto más difícil al que me he enfrentado en mi vida. He escrito otras dos novelas después: una corta, de género infantil/juvenil, y un thriller de ciencia ficción del que ya os hablaré. Pero El Guerrero fue la primera vez que me propuse escribir seriamente (devaneos juveniles aparte).

No fue de la noche a la mañana. La historia estuvo rondando mi cabeza durante años. Iba y venía: quizás un día, mientras hacía la compra, me descubría pensando cómo serían los personajes; una semana después, mientras me duchaba, imaginaba tramas y diálogos. Pero me negaba a escribirla porque era muy consciente del enorme trabajo que requeriría. Así que la empujaba hacia el fondo, muy abajo, pero al cabo del tiempo volvía a salir a flote, como un corcho obstinado.

Será porque, como decía Maya Angelou, no hay mayor agonía que arrastrar una historia sin contar en tu interior, o porque de repente me vi con demasiado tiempo libre entre las manos. El caso es que una mañana de 2009 me senté en mi escritorio y empecé a trabajar. Reuní documentación, y luego más documentación, y cuando comprendí que con la información en español no tendría suficiente, busqué por la web libros en inglés, y más tarde tuve que pedir a algunos amigos que me buscaran información en japonés. Y sólo cuando me sentí preparado comencé a escribir.

Fue un doble reto: por una parte, lidiar con la historia que salía a borbotones de mi mente, domarla, darle forma hasta construir las tramas y aprender a dotarlas de ritmo e interés. Por otra, seguir documentándome, porque quien haya escrito algo de ficción histórica (o lo haya intentado) sabrá que una cosa es conocer el contexto geopolítico y otra saber cómo se planchaba en el Japón del siglo XVII, o cuál era el menú que se servía en las posadas. Cada escena me obligaba a parar para buscar nueva información.

Pero la cosa avanzó y avanzó, hasta que llegó el punto y final. Que no fue tal, porque me propuse publicar, así que la envié a editoriales y concursos y, de algún modo, mi historia fue finalista de un premio cuyo elenco de ganadores aún me da vértigo. Y siguió avanzando cuando una agencia decidió representarla, y dio otro pasito más cuando varias editoriales nos confirmaron su lectura… Pero ahí es donde se ha estancado todo. Será la crisis, será que la temática es extraña para el mercado español, pero dos años de silencio editorial son bastante duros. Uno podía intentar prepararse para los famosos rechazos, pero no para que pasaran los meses sin saber si aún quedaba alguien que se acordara de tu libro. Cómo será la cosa que, cuando mi agente me notificó el único rechazo que hemos recibido hasta la fecha, incluso llegó a hacerme ilusión, porque significaba que la criatura aún estaba viva. La editorial (no diré el nombre) la desestimó porque había “pocas escenas románticas y de sexo”, alegando que en estos momentos están buscando “novelas más comerciales”. Y yo no puedo sino aplaudir. Que cada uno publique aquello con lo que cree que va a hacer negocio, faltaría más, pero si confirmas la lectura de un manuscrito, por lo menos ten la decencia de dar una respuesta en dos años, porque estás dejando en vilo a alguien que acumula un buen puñado de ilusiones en el bolsillo.

Así que, visto lo visto, y dado que mi única satisfacción  hasta la fecha en esto de escribir me la ha dado un concurso literario, he decidido volver a presentar El Guerrero a la Sombra del Cerezo a un certamen: al I Concurso de Autores Independientes de Amazon-El Mundo. Con la diferencia de que esta vez mi historia no se defiende sola, también depende de vosotros, porque las cinco finalistas saldrán de entre aquellas que consigan más ventas y mejores valoraciones de los lectores.

Eso significa que mi primera novela está ya a la venta. Una historia que, durante cuatro años, fue el último pensamiento de cada noche y el primero de cada mañana. Una historia de la que me siento orgulloso y cuyos personajes se quedarán conmigo para siempre. Una historia que, al fin y al cabo, no tendrá sentido si vosotros no la leéis.

 

El Guerrero a la Sombra del Cerezo
http://www.alasombradelcerezo.com
Autopublicado. A la venta en Kindle Amazon por 0,9€

47 Ronin, la epopeya samurái vista por el cómic USA

19 marzo, 2014

47R cover

La leyenda de los 47 ronin vuelve a estar de moda merced a la (inefable) adaptación cinematográfica llevada a cabo por Hollywood. Pero este volumen de 150 páginas publicado por Planeta –recopilación de la miniserie de cinco números de Dark Horse Comics– poco tiene que ver con el blockbuster protagonizado por Keanu Reeves (gracias al cielo y a los “ocho millones de kamis”, he de añadir). De hecho, la aproximación a la historia es diametralmente opuesta: si la versión cinematográfica dirigida por Carl Rinsch era una suerte de abominación hipertrófica, la adaptación realizada por Mike Richardson y StanUsagi YojimboSakai es sutil, inteligente y decididamente respetuosa con un relato, mitad Historia mitad mito, que forma parte del imaginario cultural japonés. No en vano, el propio Richardson se encarga de citar el viejo dicho de que “conocer la historia de los 47 ronin es conocer Japón”.

El problema es que conocer la realidad en torno a dicho suceso no resulta tan sencillo. Los acontecimientos relativos a los 47 ronin, en efecto, sucedieron (las 47 tumbas de estos guerreros samuráis se pueden visitar en el templo Sengaku-ji, en Tokio), pero como ocurre con otros muchos eventos y personajes de la historia japonesa pre-moderna, los hechos saltaron inmediatamente a la narrativa popular: representaciones de kabuki, teatro de marionetas bunraku, poesía, grabados ukiyo-e, cuentacuentos… Todos contribuyeron a popularizar la hazaña de los 47 ronin casi desde el mismo día de los acontecimientos, pero también distorsionaron los hechos y a sus protagonistas, los exageraron, los deformaron y, en definitiva, los dramatizaron.

47ronin2

En esencia, 47 Ronin narra la venganza llevada a cabo por los samuráis del señor feudal Asanao Takumi-Naganori después de que éste se suicidara por orden del shogún tras un conflicto con el funcionario Kira Yoshinaka. Según la historia, Kira, ofendido por las reiteradas negativas de Asano a pagar los sobornos a los que los funcionarios estaban habituados, tiende una trampa al señor de la provincia de Ako: conocedor del orgullo de los grandes daimios, aprovecha un encuentro privado en el palacio de los Tokugawa para humillar y provocar al señor Asano hasta que éste desenfunda su espada para hacerle callar, un gesto castigado con la muerte en la residencia del shogún. Esta es la premisa común a todas las adaptaciones de la leyenda de los 47 ronin, que posteriormente se centran en explicar cómo Oishi Kuranosuke Yoshio, jefe de los samuráis del señor Asano, entrega el castillo de su amo acatando la ley del shogún, sólo para consagrar el resto de su vida a la elaborada venganza que ha de restituir el honor de su señor.

Sobre esta historia base hay un sinfín de variaciones que ponen el énfasis en uno u otro aspecto del relato, hasta el punto de que resulta difícil conocer cómo sucedieron realmente los acontecimientos. Mike Richardson, guionista del cómic a la sazón que fundador de Dark Horse, aborda el proyecto, no obstante, con la devoción de un amante de la cultura japonesa en general y un devoto de esta leyenda en particular. Esto se traduce en que la versión de los 47 ronin que tenemos entre manos se cimienta en un amplio trabajo de documentación acometido por Richardson durante casi dos décadas, con el asesoramiento (intuimos que resignado) de un mito del manga: Kazuo Koike, autor de El lobo solitario y su cachorro, quizás el cómic de samuráis más importante de todos los tiempos, publicado en Estados Unidos precisamente por Dark Horse. Con esta sólida base documental, el guion elaborado por Richardson dibuja una versión estilizada de los acontecimientos, carente de histrionismo y grandes exageraciones, pero con una idealización de los personajes y de la figura del samurái digna de los manuales de Yamaga Soko. Nada que achacarle, pues no estamos ante un trabajo de reconstrucción histórica, sino ante un relato de ficción que busca entretener al tiempo que es consecuente con la supuesta realidad de los acontecimientos.

Sin embargo, donde el guionista no ha querido hacer concesiones es a la hora de recrear con total fidelidad los ambientes y detalles del Japón del periodo Edo: arquitectura de los castillos, escenarios interiores, el emblema de los clanes, el aspecto de los ciudadanos de la gran metrópolis feudal, sus usos a la hora de vestir, de desenvolverse… incluso sus poses a la hora de sentarse o de comer. Todo ello debía estar recreado de manera minuciosa y fidedigna. Creo no equivocarme si digo que fuera de Japón sólo existe un autor con un conocimiento tan profundo del periodo histórico y de la cultura samurái como pretendía Richardson, un autor que, para colmo, trabajaba en su propia editorial: Stan Sakai.

47ronin3

El creador de Usagi Yojimbo no sólo aporta su experiencia a la hora de trasladar los ambientes y personajes del Japón feudal a la viñeta, sino que embebe todo el relato de su peculiar estilo narrativo, con ilustraciones próximas al cartoon y una cadencia pausada que nos permite deleitarnos en los matices de la historia y de los personajes. Apenas hay sangre en las páginas dibujadas por Sakai, la violencia se encuentra estilizada, carente de brutalidad o realismo, pero la expresividad de sus samuráis, la dignidad de sus rostros o la profunda determinación de sus acciones están representadas con una potencia sólo al alcance de un maestro de la sencillez. En esta época en la que el cómic norteamericano gusta de abusar de viñetas mastodónticas y splashpages, resulta casi balsámico toparse con la narración comedida de Stan Sakai. Especial atención al uso del código de colores, con una paleta dominante para cada estación del año, o a cómo cada capítulo comienza desde la perspectiva de unas ramas de cerezo, cuyas flores nos indican, igualmente, el periodo del año y el desarrollo de los acontecimientos. Atención también a las tres últimas viñetas del volumen; no desvelaré nada, pero cuántos ilustradores no hubieran optado por la espectacularidad para plasmar la escena, por un gran pin-up de lucimiento personal. Sakai, sin embargo, lo resuelve con absoluta sencillez, con viñetas pequeñas que te sobrecogen, con la aplastante potencia de la simplicidad.

No suele haber muchos buenos cómics de samuráis producidos en Occidente. 47 Ronin lo es, tanto por el respeto con el que aborda la leyenda japonesa como por la implicación personal de sus autores, que si bien pueden haber aprovechado el tirón comercial que aporta toda superproducción hollywoodiense, nos ofrecen un cómic que, a todas luces, no es un trabajo oportunista. 8

47 Ronin
Mike Richardson y Stan Sakai
Dark Horse Comics. Publicado en España por Planeta. Rústica, 152 páginas, color, 12,95 €