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Cómics para antes de Navidad

13 diciembre, 2012

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Se acerca la Navidad, una época propicia para leer cómics junto a la chimenea o a la luz del árbol, con una taza de chocolate calentándonos las manos y una buena historia calentándonos el alma. También es época de demostrar nuestro amor a aquellos que queremos regalándoles un tebeo encantador, de esos que nos arrancan una sonrisa con sólo recordarlos. ¿Os habéis puesto ya en situación? Bien, pues tomad lápiz y papel, ya que éste es el surtido navideño que os propone ‘¿No eres mayor para leer cómics?’: historias entrañables y bien contadas, propias para estos días en los que tenemos el buen rollo a flor de piel. Sí, sí, esta es la selección buena y no la de la FNAC, y los que no tengáis suficiente, recordad que en la lista navideña anterior tenéis recomendaciones igualmente vigentes. Vamos a ello:

Fábulas (Edición de Lujo): La multipremiada obra de Bill Willingham vuelve a las librerías en una edición en cartoné que entra por los ojos y que queda genial envuelta en papel de regalo. Los que no pudierais leerla en su momento, sabed que los protagonistas de Fábulas son aquellos personajes que todos conocemos de nuestros cuentos infantiles, exiliados en nuestro gris mundo de realidad a causa de un mal que se extiende por su reino de ensueño. Ojo, no es un cómic infantil, y si a algunos el argumento os suena a Érase una vez, es porque la serie de ABC es una copia de la premisa de este cómic magistral.

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Jesús y Buda

Las Vacaciones de Jesús y Buda: Aunque a veces se nos olvida, la Navidad es una fiesta religiosa, así que no estaría de más ponernos un poco místicos… si no fuera porque este manga es uno de los tebeos más irreverentes del año. Las Vacaciones de Jesús y Buda es una historia que sólo tiene sentido en la mente de un autor japonés como Hikaru Nakamura: los dos protagonistas (sí, los del título) abandonan sus tronos celestiales para tomarse un respiro. Para ello deciden compartir piso en el centro de Tokio y vivir como dos jóvenes mortales. Una historia tan surrealista como divertida, con un sentido del humor bastante peculiar. ¿El problema? Que Norma abusa un poco del precio.

Persépolis: El cómic autobiográfico de Marjane Satrapi por fin tiene edición de bolsillo, así que ha llegado el momento de rescatar esta pequeña maravilla costumbrista que nos narra la vida de una mujer iraní educada según los valores occidentales, lo que la lleva a mantener una relación de amor-odio con su país. Novela gráfica multipremiada en Europa y ganadora al Harvey al mejor cómic no norteamericano en 2004, Persépolis es uno de esos must have que muchos descubrieron a raíz de su adaptación cinematográfica, y que sigue siendo una obra de fondo en cualquier biblioteca.

Superman Byrne

Superman: El Hombre de Acero: Si ya habéis visto el trailer de la nueva peli de Superman, dirigida por Zack Snyder y producida por Chris Nolan, a nadie le puede caber duda de que 2013 será el año del kriptoniano. ¿Y que mejor manera de empezarlo que leyendo el que, para muchos (entre los que me incluyo) es el mejor cómic de Superman que se ha escrito? Publicado originalmente en 1986 y convenientemente reeditado por ECC en edición de lujo, este Superman: El Hombre de Acero reúne toda la etapa de John Byrne al frente del personaje. Al autor canadiense se le encomendó la labor de reescribir el origen y renovar al superhéroe más icónico, adaptándolo al nuevo universo DC emergido de Crisis en Tierras Infinitas. Ni corto ni perezoso, Byrne firmó el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera, legando a la posteridad un cómic que se ha convertido en el canon según el cual escribir a Clark Kent desde entonces.

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Mouse Guard: Escrita y dibujada por David Petersen, Mouse Guard es una de esas pequeñas maravillas que juegan en la misma división que Bones o Usagi Yojimbo: cómics de autor, relativamente minoritarios pese a los premios obtenidos, que nos hacen mantener la fe en el medio como algo más que vehículo de aventuras protagonizadas por enmascarados hipertrofiados. Con un ritmo de publicación bastante lento, debido al detallismo gráfico de su autor, esta serie nos traslada a un mundo fantástico medieval habitado por ratones que deben enfrentarse a una insólita amenaza. Norma ha publicado los dos primeros arcos argumentales en sendos volúmenes (Mouse Guard: Otoño 1152 y Mouse Guard: Invierno 1152), más una historia paralela ilustrada por Ted Naifeh.

Watchmen: El clásico de Alan Moore y Dave Gibbons vuelve a estar de moda gracias a la publicación de su precuela, Antes de Watchmen, desde este mes de diciembre; así que ya tenemos excusa para recuperar una de las mejores obras de la literatura moderna. Tampoco es un cómic muy navideño, cierto, pero a aquellos que no lo han leído debe haberles picado la curiosidad al ver el revuelo que ha armado su segunda parte. Y los que ya lo conocéis, ya sabéis que cualquier excusa es buena para releer esta obra maestra atemporal.

Los muertos vivientes: En estos días de consumismo desaforado, la obra que ha traído de vuelta la moda zombi resulta ideal para poner las cosas en perspectiva y recordarnos que lo importante es estar en buena compañía. La edición integral que se ha cascado Planeta puede resultarnos un poco cara (40 euros el tomo, en el margen de precios habituales del formato) pero es una magnífica manera de hacerse con uno de los cómics más relevantes (y adictivos) de los últimos años. Un regalazo con el que acertáis seguro.

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Usagi Yojimbo: Los que sigan habitualmente este blog ya saben que Usagi es una de mis debilidades, y mi excusa para recomendarlo este año es que Planeta por fin ha cambiado su política de publicación: en lugar de un tomo al año, lo que venía siendo un castigo para los seguidores del conejo samurái, a lo largo de 2012 se han publicado ¡cuatro volúmenes! El último de ello, La caza del zorro, resulta ideal para adentrarse en las aventuras de este ronin orejudo que recorre el Japón del Período Edo. Y es que una de las peculiaridades de la colección escrita y dibujada desde hace dos décadas por Stan Sakai es que sus recopilatorios se pueden leer de forma independiente, por lo que cualquiera es bueno para descubrir al personaje y su mundo. La caza del zorro recupera al mejor Sakai, trayendo de nuevo esa mezcla perfecta entre sentido del humor y el dramatismo de un Japón feudal fielmente representado. Esa es la receta única de este cómic y lo que lo convierte en una auténtica delicia.

Y con eso terminamos por hoy. Espero que estas recomendaciones os hayan resultado de utilidad; por supuesto, serán bienvenidos los comentarios con vuestras propuestas y preguntas. Mientras tanto, ¡felices fiestas!

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Usagi Yojimbo: La historia de Tomoe

20 abril, 2012

Planeta ha decidido sorprendernos a todos los seguidores de Usagi Yojimbo con la publicación de dos entregas con tan solo un par de meses de diferencia, todo un hito si tenemos en cuenta que el anterior volumen recopilatorio, La Madre de las Montañas, fue publicado en octubre de 2010, y el anterior a ese (Visiones de muerte), en julio de 2009. Así que la llegada a las estanterías de dos tomos con tan poca diferencia es toda una sorpresa para los sufridos lectores españoles de las aventuras de Miyamoto Usagi. Pero mejor que no nos acostumbremos, sobre todo por la proximidad de la edición norteamericana, que en este momento va apenas tres volúmenes por delante de la española.

Para los que aún no conozcáis Usagi Yojimbo, estamos hablando, junto con El Lobo Solitario, de la mejor adaptación al cómic de la leyenda del shugyosha, el samurái errante que recorre Japón en busca de la perfección como persona y como guerrero. Es un mito muchas veces abordado, pero en pocas ocasiones de forma tan brillante como en estos dos cómics. La obra de Stan Sakai, que es la que nos ocupa, cuenta con una serie de peculiaridades que, como poco, pueden resultar desconcertantes para el lector casual: elementos como que sus personajes sean animales antropomórficos, el desenfadado estilo del dibujo de Sakai, o el carácter fantástico de muchas de sus aventuras (que emplea gran parte del imaginario mitológico del sintoísmo japonés), puede inducir a engaños, ya que en realidad nos encontramos ante un cómic profundamente documentado, rico en matices, lleno de personajes carismáticos y con tramas elaboradas pero desarrolladas con gran sencillez. Y es que sumergirse en el Japón feudal de Usagi Yojimbo es una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido como lector de cómics, algo que puede resultar extraño para aquellos que sólo ven un conejo con espadas en la portada.

El cómic, en ocasiones confundido con un manga por su formato y temática, es obra del autor estadounidense de origen japonés Stan Sakai, que ha dedicado casi toda su carrera a esta colección. Por tanto, Usagi Yojimbo es la obra de un solo hombre que ha escrito, dibujado, entintado y rotulado cada página a lo largo de 28 años. Eso tiene una serie de ventajas, como la gran solidez y coherencia de toda la obra, pero también tiene lógicos inconvenientes, como el hecho de que nadie puede dar su mejor nivel durante tres décadas. Así que, aunque el tono medio de la obra es sobresaliente, Usagi Yojimbo también atraviesa algunas etapas valle, entre las que incluiría este volumen.

La historia de Tomoe reúne una serie de historias autoconclusivas coprotagonizadas por la dama Tomoe, veterana guardaespaldas del joven señor feudal Noriyuki, y por el propio Usagi. Como curiosidad, decir que la primera de ellas, que da título al volumen íntegro, es una reinterpretación de la misma historia publicada por primera vez por Fantagraphics, cuando esta era la editorial que acogía a Usagi Yojimbo, hace más de 20 años. Las historias recogidas resultan interesantes y entretenidas, mostrando la habitual profusión de detalles y documentación que el autor incluye en sus páginas, pero está lejos de la brillantez de arcos argumentales más largos y elaborados,  como Segadora o La Conspiración del Dragón, o de aquellos que profundizan más en los sentimientos y la intrahistoria de cada personaje, como Daisho, Padres e Hijos o Duelo en Kitanoji.

Como ya pasaba en el volumen anterior, la sensación es que Sakai está escribiendo una serie de historias de transición, aventuras cortas sin mucha complejidad que sirven para alimentar la colección mensual, a la espera de preparar el terreno para su próximo arco argumental largo, ya publicado en USA bajo el título Return od the Black Soul, que promete poner fin a la historia de Jei, “el azote de los dioses”, que lleva cruzando su camino con el de Usagi desde hace años.

Por tanto, este volumen satisfará principalmente a los lectores habituales de Usagi Yojimbo, que estarán encantados de reencontrarse con personajes tan queridos como Tomoe Ame, pero carece de la brillantez de las mejores historias escritas por Stan Sakai, capaces de cautivar a cualquier tipo de lector, independientemente de que conozcan o no al personaje y su universo.

No obstante, este cómic sí contiene una pequeña joya que condensa, en gran medida, lo mejor que el autor es capaz de ofrecer. Se trata de la historia que cierra el volumen, titulada Chanoyu. En ella se nos muestra cómo Tomoe, ante la inminente partida de Usagi, que debe regresar a su peregrinaje, decide oficiar para él la ceremonia del té. El relato describe con todo lujo de detalles los pasos de esta compleja ceremonia, un ritual sumamente elaborado que, como casi todo el arte zen, busca sublimar el espíritu y expresar emociones profundas a través de actividades cotidianas; pero además, Sakai desliza sutiles elementos a lo largo de la narración que permiten ver al lector familiarizado los sentimientos mutuos que ambos personajes deben reprimir, dotando a toda la escena de una doble significación. Algunos de estos detalles, como la piedra atada que en la tradición japonesa señalaba un camino vedado, requieren de un cierto conocimiento de la cultura y las costumbres, pero recompensan al lector dedicado con una lectura sutil y cargada de matices que pocas veces se encuentra en un cómic. 7

 

 

Usagi Yojimbo: La historia de Tomoe
Stan Sakai
Dark Horse. Publicado en España por Planeta de Agostini Comics, 183 páginas, b/n, 12,95€

Lady Snowblood

24 febrero, 2012

Lady Snowblood es uno de los mangas más populares del genio japonés Kazuo Koike. Publicado a principio de los 70, casi de forma paralela a su gran obra maestra, El Lobo Solitario y su CachorroLady Snowblood también nos cuenta una historia de venganza: la de Yuki, una joven engendrada en prisión con el único fin de ejecutar la venganza que su madre no pudo completar. Narrada y publicada de forma episódica, como suele ser habitual en el cómic japonés, la obra llega a Occidente de manera tardía (de hecho, ha sido la tónica con casi toda la obra de Kazuo Koike) y cobra especial popularidad a raíz de que Quentin Tarantino reconociera que este cómic (y sus dos adaptaciones cinematográficas) son una de sus principales fuentes de inspiración para su bilogía Kill Bill.

En España se publica en 2006 de la mano de Planeta de Agostini, en una edición que consta de dos tomos en blanco y negro con formato de lectura oriental (ya sabemos que muchas editoriales japonesas se niegan a vender los derechos de sus obras si no se respeta el formato de lectura original, pues lo contrario supondría invertir los fotolitos, un verdadero estropicio para la composición original de las ilustraciones). Punto a favor de Planeta: el manga se ha traducido al español directamente desde el Japonés, sin usar como puente la traducción al inglés que Dark Horse realizó en 2005. Esto es una práctica habitual de Planeta muy de agradecer, ya que no todas las editoriales hacen lo mismo. Punto negativo: cada volumen cuesta 20 euros, con lo que la colección asciende a 40 eurazos que duelen al bolsillo. Vale que cada volumen tiene 500 páginas y están bien engomados (faltaría más, diréis algunos, pero a mí ya se me ha deshojado más de un cómic en las manos), pero estamos hablando de b/n, papel normalito y en rústica. Cierto es que desconocemos cuánto han costado los derechos, pero por una obra publicada originalmente en los 70 y que no va a ser un superventas en occidente, no creo que la propietaria de los derechos, la editorial Koike Shoin, se haya subido a la parra.

Pero la verdadera pregunta es: ¿merece la pena gastarnos 40€ por tener este cómic en nuestras estanterías? Definitivamente, no. Antes comentaba que la serie era coetánea (en cuanto a publicación) de El Lobo Solitario, y que ambas nos narran el descenso a los infiernos de sus respectivos protagonistas embarcados en un largo camino de venganza. Pero aquí acaban las semejanzas: mientras que el manga protagonizado por Itto Ogami, el guerrero asceta que ya ha trascendido al imaginario popular japonés, es una obra sobrecogedora que nos muestra con maestría el Japón del período Edo, al tiempo que retrata la grandeza y las miserias de la figura del samurái; Lady Snowblood es un cómic menor, plagado de tópicos, personajes clichés y situaciones un tanto absurdas.

Después de haber leído obras del mismo autor como El Lobo Solitario, Asa el Ejecutor y Hanzo: el camino del asesino,  imprescindibles para conocer el género “chanbara” y el Japón del periodo Edo, tanto como pueden serlo las películas de Akira Kurosawa, me esperaba que Lady Snowblood me ofreciera dosis similares de calidad y documentación histórica, sólo que esta vez ambientadas en la restauración Meiji. Nada más lejos de la realidad, y lo cierto es que no me lo explico, siendo obras de temática semejante y publicadas en la misma etapa creativa.

De este modo veremos cómo la historia se articula a través de episodios que se corresponden con los encargos de asesinato que a Yuki le van realizando en su vagabundeo como sicaria, a medida que va reuniendo información para dar con los asesinos de su familia. Pero aunque la premisa pudiera resultarnos atractiva, lo cierto es que el cómic parece escrito con desgana, con escaso ritmo y nulo brillo. Hasta tal punto que suscita la sospecha de que las labores de Kazuo Koike pudieran limitarse al argumento general, pero que la narración y guionización del mismo correspondan al ilustrador. Vamos, por buscarle una explicación.

Cierto es que la definición de los protagonistas nunca ha sido el punto fuerte de Koike, siendo la mayoría de ellos sobrios y arquetípicos, poco dados a expresar sentimientos o contradicciones; pero siempre eran integrados en entornos interesantes y en relación con personajes dispares, que sirven de contrapunto y cuya visión nos permitía conocer mejor al protagonista. Nada de eso sucede en Lady Snowblood, trazado con una narración plana y sin pulso.

En sus mejores momentos el cómic resulta entretenido, aunque no siempre lo logra, estando cargado de capítulos que se leen con completa indiferencia. Además, se encuentra muy lastrado por la necesidad de introducir escenas eróticas en cada uno de los episodios; desconozco si son una imposición del género o la editorial, pero en la mayoría de los casos resultan forzadas e innecesarias. Paradójicamente, los últimos capítulos del manga son los mejores, con una resolución sencilla pero entretenida.

Respecto a las ilustraciones, es inevitable la comparación con Goseki Kojima, ilustrador de casi todas las obras de Koike. Aquí la tinta corre a cargo de Kazuo Kamimura, y la comparación resulta devastadora (qué queréis que os diga). La fuerza, potencia y dramatismo de las pinceladas de Kojima, uno de los mejores dibujantes que me he echado a la cara, están a años luz de las pobres composiciones y el dibujo destemplado de Kamimura, que bien es cierto va mejorando según avanza la obra, pero que sólo puede aspirar a cumplir.

Poco más resta por decir, salvo que, si nadie a leído a Kazuo Koike, ni se le ocurra empezar por este manga. Cualquiera de sus otras obras resulta una tarjeta de presentación mucho más adecuada. 5

 

Lady  Snowblood
Kazuo Koike & Kazuo Kamimura
Koike Shoin. Publicado en España por Planeta de Agostini, 2 volúmenes de 500 págs. (aprox.), b/n, 19,95€

100 Balas (edición integral)

13 febrero, 2012

 

En breve se cumplirá un año desde que Planeta de Agostini Cómics nos deleitara con la edición integral de 100 Balas, así que aprovecho el aniversario para hacer la reseña de este noir maquinado por Brian Azzarello y Eduardo Risso, y publicado por el sello Vertigo de DC, sinónimo de calidad en la inmensa mayoría de los casos.

Respecto a la edición, decir muchas cosas buenas, alguna mala y una anécdota tonta. Entre las buenas que la encuadernación en cartoné es genial, que el diseño es sobrio y elegante, muy en la línea de la serie, y que la división en volúmenes parece óptima, sin golfadas del tipo dejo este arco argumental a medias y para completarlo debes comprar el siguiente volumen (sí, he visto cosas así). Entre las malas: que seguimos con el traicionero papel satinado que recoge muy bien las tintas y da brillo al color, pero que deja las huellas marcadas ad aeternum como rocemos las zonas impresas en negro. Así que ya sabéis, o pasamos las páginas rozando el filo, o dentro de diez años seguiremos viendo nuestras huellas y la de todos los que hayan leído el tomo, una alegría para cualquier investigador de CSI. Y ahora la anécdota: los volúmenes están numerados con casquillos de balas, por lo que si alguien es tan despistado como el que suscribe, y se encuentra con que en la librería sólo tienen, por ejemplo, el volumen dos, pues puede cometer el error de comenzar a leerse la colección por el segundo tomo, por la sencilla razón de que no relacione los dos casquillos en el lomo del libro con el 2º número (tsk, sé que no tengo remedio).

De cualquier modo estamos hablando de una gran edición, de la calidad a la que ya nos vienen acostumbrando las editoriales españolas con estas versiones integrales, pero que hay que pagarla: 40 € por volumen. ¿Caro o no? Depende del bolsillo de cada uno, pero si sumamos el precio de todos los tomitos en rústica de 200 páginas, aventuro que el precio de la colección superará los 160 € de desembolso que supone esta edición de lujo.

Personalmente, estoy aprovechando estas ediciones integrales para hacerme con algunos de los cómics que me interesan: salen más baratos (aunque el desembolso se haga de golpe), ocupan menos en la estantería y la calidad de encuadernado y de papel es superior. Cada vez le veo menos sentido a la grapa, la verdad, y desde que existen las tablets, menos aún. Pero eso ya es otro tema de debate.

Centrándonos en 100 Balas, habría que decir que este cómic lanzó al estrellato la carrera de Brian Azzarello, al tiempo que supuso, junto con Sin City (Frank Miller), la recuperación de las claves del género negro para la industria del cómic. O si no las recuperó, por lo menos volvió a ponerlas de moda, ya que al rebufo del trabajo de Azzarello y Risso se publicaron otras grandes obras del género, como Sleeper y Criminal (ambas de Ed Brubaker), Gotham Central (varios) e incluso diría que el MAX Punisher de Garth Ennis (una servilleta para limpiarme la baba, por favor).

La colección original la componían cien capítulos que nos narraban la triste historia de una serie de antihéroes con el común denominador de que se encontraban en el peor momento de sus vidas, bajo una profunda capa de cieno, siempre por la culpa (real o imaginaria) de terceros. Es en esta situación de suma desesperación cuando llega a sus vidas el misterioso Agente Graves, un trajeado desconocido que les presenta una oferta difícil de rechazar: un maletín con cien balas, un revólver y toda la información necesaria para vengarse de aquéllos que han hundido sus vidas. Cada una de esas cien balas es irrastreable, con lo que se puede hacer uso de ellas con la absoluta certeza de que nunca se tendrán que pagar las consecuencias. Venganza en plato caliente y sin pagar la factura. ¿Quién puede volver la cara ante semejante oferta?

El cómic mezcla el género negro más genuino, que embadurna el relato de cada uno de los desgraciados con los que el Agente Graves se pone en contacto, con una trama conspirativa que sirve de nexo de unión a las distintas historias, y que paulatinamente va ganando más peso a medida que avanza la obra. A nivel discursivo, vemos como Azzarello utiliza una estructura de relato muy televisiva: historia autoconclusivas engarzadas con pequeñas dosis de la supertrama que lo envuelve todo.

Diría que Azzarello puntúa alto en todos los registros: las historias menores de los desdichados que empuñan el revólver de las 100 balas suelen encerrar lo mejor del cómic, en gran medida por la habilidad del guionista de definir personajes miserables con los que, de algún modo, siempre empatizamos. Azzarello sabe dotar a cada uno de ellos de voz propia, es casi imposible olvidarte de alguno de estos perdedores, por más secundario que haya sido su papel en la función. Al tiempo, la trama conspirativa, si bien no es muy original, ya que es otra historia más rollo “illuminatis” (no abundaré en ella para no fastidiar a nadie), es abordada desde una óptica que no nos suena tan manida, poniéndole rostros a los conspiradores que se hallan en la cúspide del poder, y haciendo un esfuerzo manifiesto por mostrar que no son tan distintos de los desgraciados que se encuentran en lo más bajo de la cadena alimenticia. Simplemente, cada uno nació a la sombra de un árbol distinto.

Por su parte, el dibujo del argentino Eduardo Risso es sencillo y de trazo limpio, efectista en el uso de los negros y las sombras, algo vacío en los fondos (habitual en las colecciones Vertigo) y, para mi gusto, da lo mejor en la expresividad de los rostros. Es curioso que pese a no recargar de tinta las viñetas, consigue transmitir una sensación de opresiva suciedad en los entornos, más vinculada a los personajes que los habitan que a los escenarios en sí. Me quedo con la curiosidad de saber cómo hubiera funcionado este cómic en blanco y negro.

A modo de conclusión decir que 100 Balas es uno de los referentes dentro del cómic noir, quizás sus personajes y sus ambientes no sean tan convulsos e impactantes como los de Sin City, ni su trama tan sorprendente ni bien hilvanada como la de Sleeper, pero posee una elegancia propia y unos personajes difíciles de olvidar. Resulta una lectura muy satisfactoria e imprescindible para conocer a un autor que, en breve, volverá a estar en el candelero, ya que Brian Azzarello será el guionista del muy controvertido Watchmen 2. Que Alan Moore le coja confesado. 8

100 Balas
Brian Azzarello & Eduardo Risso
Vertigo (DC Comics). Publicado en España por Planeta de Agostini, 4 volúmenes de 600 págs. (aprox.), color, 40€

Usagi Yojimbo: La Madre de las Montañas

23 octubre, 2010

Usagi Yojimbo se ha convertido para los lectores españoles en un placer esquivo, una pequeña maravilla que debemos conformarnos con disfrutar a cuentagotas. Somos más de uno y de dos los que, cada vez que visitamos la tienda especializada del barrio, miramos de reojos la estantería de novedades, un acto reflejo alimentado por la vana esperanza de encontramos sorpresivamente con un nuevo volumen del conejo samurái, esperanza que habitualmente se queda en eso.

Pero ocurre que, una vez al año, sin previo aviso, Planeta de Agostini se decide a publicar un nuevo tomo, y los maltratados admiradores de Stan Sakai nos vamos a casa más contentos de lo que esperábamos. Y eso ha ocurrido este mes: un año y medio después de que Miyamoto Usagi visitara nuestras estanterías con el volumen Visiones de Muerte, publicado con motivo del Saló del Cómic de Barcelona 2009, Planeta se ha decidido a lanzar el vigésimo primer volumen de la edición española de Usagi Yojimbo. No volveré a quejarme del inexplicable calendario de publicación, supongo que Planeta debe tener alguna buena razón para sacar un volumen cada 12 ó 18 meses, aunque los libreros me aseguran que las ventas no son el problema, que traen 15 tomos y se venden en un par de días, y que muchos lectores deben esperar a las reediciones. Misterios del insondable mundo editorial.

El nuevo volumen que podemos encontrar en las librerías, titulado La Madre de las Montañas, es un arco argumental de transición en el que Miyamoto Usagi retorna a las tierras del señor Keichu, donde se ve involucrado en un conflicto entre clanes desatado por el hallazgo de una mina de oro. Este volumen supone el reencuentro con viejos personajes de esta saga épica, como el joven señor Noriyuki y su guardaespaldas, la samurái Tomoe, y la aparición de un nuevo secundario que parece haber llegado para quedarse.

Los que ya conozcáis este cómic, sabéis bien cuál es el elevado nivel medio que tiene el trabajo de Stan Sakai, que siempre se mueve entre lo notable y lo excelente. Los que no hayáis escuchado hablar de esta obra y estéis interesados en ella, os aconsejo que le echéis un vistazo a esta otra entrada. Pero centrándonos en el arco argumental que se recoge en este volumen, debemos decir que es una historia de transición, o de relleno si se prefiere, en la que no encontramos una evolución del protagonista como la que podemos leer en Duelo en Kitanoji, ni descubrimos nada nuevo sobre su pasado y sus motivaciones, como sucedía en Daisho o Samurái.

La Madre de las Montañas es un relato de aventuras sencillo y sin complicaciones en el que no encontraremos páginas que se puedan incluir entre las mejores de esta colección, pero que, gracias al gran oficio del autor, se lee de un tirón, con agrado e interés. Y es que el Stan Sakai menos inspirado sigue siendo capaz de escribir una historia muy por encima de la media que nos suele ofrecer la industria. Aun así, convendría decir que la historia da sensación de estar escrita a velocidad de crucero, un relato típico para alimentar la colección regular USA, pero carente de la ambición y el sutil talento mostrado por el autor en sus arcos argumentales más memorables.

Sí es de agradecer el esfuerzo de Stan Sakai por añadir nuevos personajes al amplio y excelente elenco de secundarios de la colección, presentando aquí a un nuevo secundario femenino, en este caso una mala malísima cuya personalidad traza con su habitual solidez y credibilidad, aunque (por ahora) carece del carisma de algunos de los villanos de lujo de la colección, como Jei o Zatoino.

En definitiva, una historia divertida y sin fisuras, pero no brillante. No obstante, para los viejos seguidores de la saga, el reencuentro con el carismático ronin de orejas largas y con algunos de los enormes secundarios de este cómic será motivo suficiente para que este tomo de 185 páginas sea una de las lecturas que más disfruten este año. Ya sabéis: paladeadlo bien, porque hasta dentro de un año no hay más. 7

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Batman Año I (Frank Miller y David Mazzucchelli)

18 septiembre, 2010

Aprovecho la estupenda edición que tenemos en los kioscos de Batman: Año Uno para reseñar el que es, probablemente, el mejor cómic de Batman que se ha escrito. Para los que desconocéis la existencia de esta colección, sólo comentar que la calidad de la edición es estupenda (tapa dura, papel satinado de buen gramaje y bien cosido) y que el primer volumen cuesta 2,99 euros. Tirado de precio, si tenemos en cuenta que dicha novela gráfica, en una edición similar, cuesta ahora mismo entre 12 y 15 euros en una tienda especializada (por supuesto, el precio se incrementa notablemente en los próximos volúmenes). El tomo recoge también la historia El hombre que ríe, muy bien escrita por Ed Brubaker y casi arruinada a los lápices por Doug Mahnke, y las primeras páginas de la historia Los Hombres Monstruo, una de las escasas aventuras del mejor detective del mundo escritas por Matt Wagner, con su habitual nivel de notable alto.

La elección de Batman Año Uno para inaugurar la colección resultaba inevitable (suele ser así en casi todos los coleccionables de Batman), ya que la obra maestra de Frank Miller fue un encargo de DC Comics para reiniciar al personaje y sentar las nuevas bases de su universo particular. Tras décadas de tebeos que mezclaban algunas historias más que notables y otras auténticamente bochornosas, las colecciones de Batman comenzaban a dar síntomas de un alarmante agotamiento mientras eran literalmente maltratadas por guionistas que jamás debieron tener el privilegio de guionizar al hombre murciélago. Conscientes del potencial de un personaje que comenzaba a sumirse en el absurdo, DC encomendó al que ya por entonces era reconocido como el mayor talento de la industria, Frank Miller, relanzar a uno de los dos principales baluartes de la editorial. Después de firmar dos de las obras cumbres del cómic norteamericano (Daredevil: Born Again y Batman: Dark Knight), Frank Miller creó con Año Uno una elegante historia de género noir, co-protagonizada por el capitán James Gordon  y el millonario Bruce Wayne. Ambos llegan al mismo tiempo a una ciudad corrupta y carcomida hasta la médula por el crimen, Gotham City, y ambos intentan subvertir esta situación desde posiciones distintas.

Nos encontramos ante un relato rotundo, protagonizado por hombres solitarios que se sumergen en una guerra contra el mundo. Las páginas de Año Uno, magistralmente ilustradas por el profesor de arte David Mazzucchelli (repite con Miller tras su espectacular trabajo en Born Again), destilan una feroz melancolía coronada con un cierto optimismo: las voluntades extraordinarias son capaces de marcar una diferencia en un mundo de tinieblas. Frank Miller usa los códigos del cine negro sin reparos: la voz en off, los claroscuros tanto en la forma como en el fondo, los callejones sucios, las noches lluviosas, los antihéroes que se muestran fuertes en sus más elevadas convicciones pero débiles y fracasados en su vida personal (magistral la relación entre James Gordon y su ayudante).

Todo en este cómic es perfecto, desde la construcción de los personajes hasta la plasmación de sus motivaciones, el desarrollo de la historia y la conclusión de la misma, que desemboca en el escenario que ya todos conocemos: una Gotham protegida por dos héroes, cada uno a un lado de la raya, con sus propios métodos y prioridades, pero colaborando por un objetivo común.

No pienso abundar más en la reseña, es como escribir la crítica de Casablanca. Batman Año Uno es el mejor cómic que se ha escrito del personaje y una de las obras cumbres del medio. Una historia escrita por un maestro en el mejor momento de su carrera, que sienta las bases (junto con Dark Knight) del Batman que conocemos hoy día: no más mayas grises y violetas, no más bat-escaleras, no más villanos irrisorios, no más Robins chistosos y saltarines; desde que Batman pasó por las manos de Miller se convirtió en el antihéroe oscuro y atormentado por excelencia, cruel en sus métodos, implacable en sus convicciones. Todo lo que vino después se los debemos, en gran medida, a este trabajo.

El coleccionable.

La colección que nos trae Planeta de Agostini constará de 60 tomos en los que habrá de todo, pero que, atendiendo a lo que se ha anunciado, recogerá las mejores historias que se han publicado del Caballero Oscuro. Los editores de la colección han demostrado su conocimiento del personaje a la hora de ordenar los relatos que se irán publicando. Se deja de lado una publicación por orden cronológico y se opta por editar las historias engarzándolas según su contenido. Por ejemplo, el relato El hombre que ríe de Ed Brubaker, que completa el primer volumen, fue publicado originalmente como un one-shot en formato prestigio en 2005 (veinte años después de Batman Año Uno). En él se  narra el primer encuentro entre Batman y el Joker como si la historia transcurriera inmediatamente después de Año Uno, con lo cual, pese al tiempo transcurrido entre la publicación de uno y otro, la continuidad es totalmente congruente.

Esto ha sucedido con otras historias de Batman: los autores, tomando Año Uno como la cima del personaje y su origen ideal, han escrito sus propias obras como continuaciones del cómic de Frank Miller. Lo hizo Jeph Loeb con su serie limitada El Largo Halloween (también recogida en este coleccionable), que fue publicada entre 1996 y 1997, y lo ha hecho Chris Nolan con sus dos pelis de Batman (Batman Begins, que en un principio se iba a llamar Batman: Año Uno, y The Dark Knight). Ello permite que la colección de Planeta construya para el lector una historia de Batman con coherencia en la evolución del personaje, pese a que esté compuesta de obras salteadas que se han ido publicando con muchos años de diferencia.

Si no pensáis seguir la colección (algunos pueden tener gran parte del material que se publique en ella), convendría no perder de vista los volúmenes que contienen obras maestras tales como La Broma Asesina (de Alan Moore) o la ya mencionada El Largo Halloween. No obstante, hay un detalle que afea mucho esta publicación, y es el hecho de que Planeta haya decidido publicar en las últimas páginas de cada volumen las páginas correspondientes a la siguiente historia. De modo que si queréis tener Los Hombres Monstruo, historia recogida en el segundo tomo y que da título al mismo, deberéis tener también el primero, u os perderéis el inicio de dicho relato. Una técnica comercial deplorable, que evitará que los que estén interesados sólo en algunas de las historias que se publiquen puedan adquirirlas a través de este coleccionable. 10

Batman: Año I. Frank Miller & David Mazzuchelli
Planeta de Agostini Cómic (coleccionable)

Safe Creative #1009187368582

‘Monster’ de Naoki Urasawa, vol. 5 al 9 (sin espoilers)

2 septiembre, 2010

En su momento reseñé la primera mitad de la obra magna (con permiso de 20th Century Boys) de Naoki Urasawa: Monster. Un cómic con un comienzo arrollador, una trama retorcida e inteligente y unos personajes redondos como pocos. Entonces ya comenté que Urasawa mezclaba las premisas del thriller policíaco y el de suspense y los sublimaba produciendo una obra superior, que iba mucho más allá del mero entretenimiento y se adentraba en terrenos tan pantanosos como la psique humana y los monstruos que la habitan.

Ahora que Planeta de Agostini ha concluido la reedición de este manga en formato de lujo, ha llegado el momento de reseñar el desenlace de la obra, que en este tipo de historias siempre resulta lo más complicado (si no, que se lo pregunten a J.J. Abrams). Vaya por delante que la segunda mitad de Monster no desmerece en absoluto a los primeros volúmenes, pero eso no significa que estén al mismo nivel, algo que, sinceramente, se antojaba complicado.

Y es que cuando urdes una trama tan inquietante y adictiva, resulta muy difícil que el desenlace de la misma esté a la altura de las expectativas suscitadas en la mente del ávido lector. Es el virus latente en este género narrativo, creas una tensión que se sostiene a lo largo del relato, un juego de sombras que fascina al lector/espectador, pero cuando se encienden las luces y el monstruo queda al descubierto, siempre resultaba más sugerente a media luz. Son muy pocos los que consiguen redondear una historia de investigación e intriga con un último golpe de efecto que deje a todos satisfechos. A este mal común a casi todas las obras del género, debe sumarse una prolongación artificial de algunas de las tramas, dando la sensación de que algunos acontecimientos no merecían tantos rodeos.

Respecto al argumento, en estos cinco volúmenes Urasawa sigue desgranando la historia de Johan, el monstruo más evidente de todos a los que hace referencia el metafórico título. Los distintos protagonistas, con el doctor Kenzo Tenma a la cabeza, comienzan a vislumbrar la verdad en torno a este críptico personaje y sus auténticos propósitos, pero a través de distintos caminos. Así, la historia queda fragmentada en distintos hilos argumentales, cada uno con su propio núcleo de personajes, y a través de ellos se nos van mostrando las diferentes piezas del puzzle. Hay que señalar que Urasawa no se guarda todas las cartas para el gran climax final, sino que va deslizando con cuentagotas las distintas respuestas que el lector reclama, de modo que hacia el final de la historia, cuando nos aproximamos a dicho climax, sólo queda por resolver el propósito último de Johan, el porqué de todos los asesinatos que ha ejecutado o ha mandado ejecutar. En palabras del propio personaje, el “paisaje final” que ha ido esbozando a lo largo de toda la travesía.

Lamento no poder ser más explícito, pero el riesgo de desbaratar el misterio es evidente. Al margen de eso, la habilidad de Naoki Urasawa para esbozar secundarios sublimes sigue intacta, construyendo personajes que sólo aprovecha durante un par de capítulos. Siguen estando ahí las historias secundarias y subtramas que te enganchan y te conmueven y, de igual modo, su trazo limpio y elegante y su genio para el tiempo narrativo continúan patentes. Nada de eso desaparece en estos cinco volúmenes, independientemente de que te guste el desenlace de la historia o no.

En conclusión, nadie podrá decir que el final de Monster resulta fallido. Desde el punto de vista narrativo, me parece impecable: no quedan cabos sueltos, todo encaja de manera coherente (a poco que el lector ponga de su parte por deducir lo que no queda explícito), ningún personaje queda colgado… Pero no son pocos los lectores que se han quejado de la resolución de la historia, quizás por esa decisión de Urasawa de ir adelantando poco a poco las respuestas en lugar de guardárselas para una gran traca final, probablemente más espectacular, pero también mucho más confusa.  A mi juicio, cualquier crítica debe quedar en el ámbito de los gustos y preferencias personales. Tras concluir la lectura de Monster, sólo me queda quitarme el sombrero ante un autor que nos ha regalado un viaje alucinante coronado con un final más que digno. Maestro Urasawa. 9


Monster, Naoki Urasawa
Planeta de Agostini Cómics. Biblioteca Pachinco.

Safe Creative #1009027221831