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After Watchmen

15 abril, 2013

watchmenBreve entrada para comentar que en los cómics Antes de Watchmen del presente mes de abril encontraréis mi último artículo para estas colecciones, titulado Generación Watchmen. En él analizo la influencia que la obra maestra de Alan Moore y David Lloyd ha tenido en diversos autores de la nueva ola, siendo el cierre a una trilogía de artículos destinada a evaluar el impacto del clásico de 1986 en la industria del cómic.

Estos tres artículos colectivos han acompañado a los textos específicos de cada colección que he venido escribiendo hasta ahora, labor en la que parece haberme tomado el relevo Felip Tobar, gran traductor y colaborador habitual de la casa. Sólo puedo decir que los 31 artículos que he escrito para Antes de Watchmen han sido una oportunidad de tratar a fondo la obra culmen del género, y espero que aquellos  que hayáis podido/querido leerlos hayáis disfrutado de ellos, al menos, la mitad de lo que yo querría, “y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece”.

Os dejo con el enlace al segundo artículo dedicado al “efecto watchmen” en el cómic norteamericano: El cómic después de Watchmen, continuación de El cómic antes de Watchmen, que ya enlacé aquí en su momento. En el caso de que ECC publique en su web el tercero, actualizaré la entrada para incluirlo.

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Batman: La Noche de los Búhos

9 marzo, 2013

night owls cover

Este mes concluye la publicación en España de La Noche de los Búhos, primer arco argumental protagonizado por Batman en el ‘nuevo Universo DC’, así que va siendo hora de hacer balance y valorar detenidamente el trabajo realizado por Scott Snyder al frente de uno de los dos personajes más icónicos de la editorial. Vaya por delante que la historia que tenemos entre manos ha sido ensalzada tanto por el público como por la crítica, hasta el punto de que no pocos la han señalado como el mejor cómic publicado durante 2012. Por mi parte, y reconociendo muchas de sus virtudes, no me parece ni siquiera el mejor cómic publicado por DC durante el pasado año, dejándome la sensación de que este entusiasmo generalizado hacia el trabajo de Snyder y Greg Capullo responde más bien a su contraste con el bajo tono medio que sufre el cómic de superhéroes en general, y no tanto al hecho de que este primer arco argumental se pueda elevar a la categoría de un nuevo hito en la trayectoria del Hombre Murciélago, como algunos insisten en señalar.

La Noche de los Búhos es, desde luego, un buen comienzo; un cómic que recupera al Batman astuto y detectivesco de la mejor etapa de Alan Grant (si nos quedamos con el Batman de los 80 y 90), 0 al de los mejores guiones de Paul Dini y Greg Rucka (si nos fijamos en décadas más inmediatas), pero está muy muy lejos de las obras firmadas por gente como Alan Moore, Frank Miller o Grant Morrison… incluso de otras que, sin apuntar tan alto, sí han supuesto un referente reconocible en la historia reciente del personaje, recuperando valores como un sofisticado gusto por el surrealismo estético. Sí, me refiero a El Largo Halloween, del muy desconcertante (por irregular) Jeph Loeb. Estas comparaciones, de hecho, me parecerían por completo innecesarias si no fuera porque muchos entusiastas han insistido en colocar el trabajo de Snyder a ese nivel.

batman 2

Pero lo que nadie podrá achacarle a este equipo creativo es el haber pecado de falta de ambición. Snyder y Capullo inauguran la nueva continuidad del personaje con una historia que aspira a crear un elenco de enemigos digno de esta nueva etapa, además de buscar un golpe de efecto final de esos que dejan al lector sin aliento. Y en pos de esa empresa hacen muchas cosas bien, como la creación de un adversario abstracto, inaprensible, de esos que no puedes derrotar sólo con los puños, en la mejor tradición del personaje. Pero en su virtud radica también su defecto, y es que resulta difícil de creer que la existencia del Tribunal de los Búhos pudiera pasársele por alto a alguien tan metido en las tripas de Gotham como Batman. Supongo que es el problema de trabajar con un personaje cuyo pasado ha sido explotado hasta el más mínimo detalle; por más que intentes engrasarlos, cuando introduces nuevos elementos en su trasfondo algo chirría inevitablemente.

Aun así, aunque apliquemos la recurrida suspensión de la incredulidad, nos encontramos con otro problema que, muy probablemente, viene dado por imperativo editorial. Esta vez no es un chirrido de planteamiento, sino de desarrollo: la necesidad de implicar a toda la familia batmaniana (robins, nightwings, capuchas rojas, batgirls…) en el desarrollo de la trama. Aquí nos topamos con la decisión de ECC (juzgad vosotros si acertada o no, yo no tengo ganas) de incluir en las grapas españolas todos los crossovers de la saga, aunque pertenezcan a cabeceras que aquí no se publican. El resultado es que La Noche de los Búhos adolece de numerosos capítulos de vulgar relleno, con largas escenas de combate que no aportan nada al desarrollo y que provocan un inevitable bajón de calidad en el conjunto global. Durante la lectura uno no puede sustraerse a la idea de que, sin estos condicionantes editoriales, Scott Snyder podría haber abordado una trama más redonda, incluso más ambiciosa en su conclusión, pues al final parece desdecirse de algunos de sus principales golpes de efecto (tranquilidad, esta es una reseña spoiler free).

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De cualquier modo, y para no parecer incongruente con la valoración final, he de decir que a grandes rasgos este primer arco argumental posee una trama bien planteada, sin fisuras argumentales y con un desarrollo narrativo realmente entretenido (como es habitual en el autor). Además, cumple con la aspiración de aportar nuevos elementos a la mitología gothamita, algo que no muchos pueden decir, y tiene la incontestable virtud de contar con Greg Capullo a los lápices, probablemente el tipo que mejor ha dibujado a Batman en mucho tiempo. Tras concluir su lectura, lo peor es el regusto de que la historia ha sido penalizada por los constantes cruces con otras series, que se han traducido en un exceso de insulsas escenas de acción que han impedido dar más pábulo a la batalla psicológica del protagonista, con diferencia lo mejor del cómic (la escena del Caballero Oscuro perdido en el laberinto de los búhos es de antología). Sin esos lastres, quizás estaríamos hablando de un cómic bastante mejor. 7

¿Cómo eran los cómics antes de Watchmen?

13 febrero, 2013

el comic ad watchmen

Breve entrada para comentaros que en los números de Antes de Watchmen publicados este mes de febrero podréis encontrar, además de mi habitual artículo específico para cada cabecera, un artículo común a todas las colecciones en el que se analiza las innovaciones que trajo a la industria la publicación del clásico de Alan Moore y Dave Gibbons, allá por 1986. Es el primero de una serie de artículos en los que iré desgranando la trascendencia de este cómic, que marcó un punto de inflexión como pocas obras logran en el medio al que pertenecen.

Por cierto, este mes la gente de ECC ha anunciado una nueva edición de Watchmen en español y la presencia de David Lloyd, ilustrador de V de Vendetta, en el inminente Salón del Cómic de Barcelona, con motivo de la reedición de dicha obra. Se ve que Alan Moore vuelve a estar de moda en España, para lograrlo sólo le ha hecho falta darse un paseo por Madrid. 😉

Pinchando aquí, enlace al artículo en la web de ECC. ¡Espero que lo disfrutéis! Y si tenéis dudas, ya sabéis.

Spaceman, postapocalípticos e integrados

20 enero, 2013

spaceman cover

Cuando uno le echa el guante a la nueva colaboración de Brian Azzarello y Eduardo Risso, dúo creativo de la muy celebrada 100 Balas, es inevitable que las expectativas coticen al alza, máxime cuando el último trabajo de Azzarello, la Wonder Woman del nuevo Universo DC, se ha destapado como una de las mejores series regulares que ahora mismo se están publicando en el mercado mainstream.

Y uno tiene la impresión de que el bueno de Azz ha intentado repetir la jugada con este miniserie de 9 números (convenientemente recopilada por ECC en un volumen en cartoné), ya que abandona el género hardboiled noir por el que es conocido y reconocido para adentrarse en un terreno con el que está menos familiarizado: el de la ciencia ficción. ¿Ha sido el resultado tan espectacular como Wonder Woman? Decididamente no.

Spaceman nos traslada a un futuro que oscila entre lo distópico y los post-apocalíptico, ya que la civilización parece dividida entre una sofisticada sociedad que vive en la riqueza y la abundancia, y un submundo de desfavorecidos que malviven en una suerte de vertedero de dimensiones continentales (y oceánicas). Esta división social es, al mismo tiempo, física, ya que una gran muralla separa ambos mundos impidiendo que los “descamisados” contaminen esa utopía de altas torres blancas y diseño “appleliano” (¿se me permite el deonomástico?). Pero la impermeabilidad no es total: los ciudadanos de uno y otro lado comparten un mismo interés por los reality shows emitidos a través de los medios de comunicación, que se convierten para aquellos que viven en la miseria en la única ventana a su alcance para asomarse a ese otro mundo feliz.

Este contexto futurista creado por los autores, que no es más que un reduccionismo de cómo funciona nuestro propio mundo (con un norte opulento y un sur pobre que sueña con la tierra prometida que vislumbran a través de la publicidad y los espectáculos globales como el fútbol), es la parte más inspirada de la historia. Sin embargo, cuando llega el momento de desarrollar un buen guion dentro de ese marco, el trabajo de Azzarello se resiente, no por la premisa, que parece interesante, sino por la manera en que se ha plasmado.

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El mejor ejemplo lo tenemos en su protagonista, que a priori resulta un personaje bastante llamativo y atípico, pero que (al menos al que esto suscribe) acaba por resultarle de los más inocuo: Orson, el “spaceman” del título, es el producto de un experimento desarrollado por la NASA para poder enviar hombres a Marte. Con una densidad ósea superior a la humana y una fortaleza física incrementada, este hombre de rasgos simiescos (como los primeros astronautas) arrastra una vida solitaria en el “lado malo” del mundo. Recolecta chatarra oceánica para ganarse la vida y su vida social se limita a una panda de golfillos callejeros (‘slum dogs’ futuristas) y a una relación esporádica con una ciberprostituta que desconoce que su cliente es una rareza diseñada mediante ingeniería genética. Con estos rasgos, uno podría pensar en un personaje complejo, nacido para grandes metas pero arrojado al fango como un Ícaro que voló demasiado alto, un ser frustrado que espera su oportunidad o, mejor aún, un sabio que ha aprendido a ser feliz con una vida sencilla pese a encerrar el potencial de un superhombre. Nada de eso, Orson es un personaje acomodado, un simplón al que le pasan cosas, pero que hace poco; y un protagonista sin iniciativa resulta un pecado del que es difícil redimirse.

La trama se pone en marcha cuando una muchacha, protagonista de un reality show de audiencia planetaria, es secuestrada y cae en manos de Orson por casualidades del destino. Éste se encuentra en la situación de tener que ponerla a salvo y devolvérsela a su televisiva familia, una guapa pareja de fuertes reminiscencias brangelínicas (segunda palabra inventada del día) que habita en un mundo de focos y decorados a lo Show de Truman. Azzarello salpica el desarrollo de la trama central con una serie de flashbacks en los que se nos muestra la expedición marciana de Orson, un desastre que llevó a la NASA a descartar su programa de astronautas alterados genéticamente.

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El caso es que Spaceman reúne unas cuantas buenas ideas, pero su lectura chirría y resulta poco satisfactoria, bordeando el abismos del aburrimiento en muchos momentos. Primero porque Azzarello falla a la hora de implicarnos con sus personajes y construir una trama que apasione: su guion se queda a medio camino entre la denuncia social y una historia de extraños fugitivos que, en muchos momentos, no sabemos por qué huyen. La sensación es algo difusa: como si las personas de esa sociedad futurista se movieran en una escala de valores diferente que nos impidiera comprender exactamente sus motivaciones (o quizás, simplemente, es que están mal explicadas). Por otra parte, durante toda la lectura uno tiene la impresión de que el mundo ideado por Azzarello y Risso está construido con retazos de cosas que ya hemos visto y leído antes, lo cual no tendría por qué ser malo si lograra cohesionar todos estos fragmentos y darles personalidad propia. El resultado, sin embargo, es más parecido a un monstruo de frankenstein disfuncional… o a un híbrido genético que no echa a andar del todo.

Lo mejor que se puede decir de Spaceman es que no es convencional, arriesgándose a meter en la batidora géneros tan dispares como la expedición espacial, las historias de fugitivos, las distopías antiabsolutistas de la ciencia ficción de los 50 o la denuncia social subyacente en las novelas de Charles Dickens. El problema es que una vez batido, el pastiche tiene un sabor bastante extraño que a más de uno le puede resultar indigesto. 6

 

Spaceman
Brian Azzarello y Eduardo Risso
DC Comics (Vertigo). Publicado en España por ECC Ediciones. Cartoné, 224 páginas, color, 20 €

Cómics para antes de Navidad

13 diciembre, 2012

Marvel-Christmas-wolverine

Se acerca la Navidad, una época propicia para leer cómics junto a la chimenea o a la luz del árbol, con una taza de chocolate calentándonos las manos y una buena historia calentándonos el alma. También es época de demostrar nuestro amor a aquellos que queremos regalándoles un tebeo encantador, de esos que nos arrancan una sonrisa con sólo recordarlos. ¿Os habéis puesto ya en situación? Bien, pues tomad lápiz y papel, ya que éste es el surtido navideño que os propone ‘¿No eres mayor para leer cómics?’: historias entrañables y bien contadas, propias para estos días en los que tenemos el buen rollo a flor de piel. Sí, sí, esta es la selección buena y no la de la FNAC, y los que no tengáis suficiente, recordad que en la lista navideña anterior tenéis recomendaciones igualmente vigentes. Vamos a ello:

Fábulas (Edición de Lujo): La multipremiada obra de Bill Willingham vuelve a las librerías en una edición en cartoné que entra por los ojos y que queda genial envuelta en papel de regalo. Los que no pudierais leerla en su momento, sabed que los protagonistas de Fábulas son aquellos personajes que todos conocemos de nuestros cuentos infantiles, exiliados en nuestro gris mundo de realidad a causa de un mal que se extiende por su reino de ensueño. Ojo, no es un cómic infantil, y si a algunos el argumento os suena a Érase una vez, es porque la serie de ABC es una copia de la premisa de este cómic magistral.

Adobe Photoshop PDF

Jesús y Buda

Las Vacaciones de Jesús y Buda: Aunque a veces se nos olvida, la Navidad es una fiesta religiosa, así que no estaría de más ponernos un poco místicos… si no fuera porque este manga es uno de los tebeos más irreverentes del año. Las Vacaciones de Jesús y Buda es una historia que sólo tiene sentido en la mente de un autor japonés como Hikaru Nakamura: los dos protagonistas (sí, los del título) abandonan sus tronos celestiales para tomarse un respiro. Para ello deciden compartir piso en el centro de Tokio y vivir como dos jóvenes mortales. Una historia tan surrealista como divertida, con un sentido del humor bastante peculiar. ¿El problema? Que Norma abusa un poco del precio.

Persépolis: El cómic autobiográfico de Marjane Satrapi por fin tiene edición de bolsillo, así que ha llegado el momento de rescatar esta pequeña maravilla costumbrista que nos narra la vida de una mujer iraní educada según los valores occidentales, lo que la lleva a mantener una relación de amor-odio con su país. Novela gráfica multipremiada en Europa y ganadora al Harvey al mejor cómic no norteamericano en 2004, Persépolis es uno de esos must have que muchos descubrieron a raíz de su adaptación cinematográfica, y que sigue siendo una obra de fondo en cualquier biblioteca.

Superman Byrne

Superman: El Hombre de Acero: Si ya habéis visto el trailer de la nueva peli de Superman, dirigida por Zack Snyder y producida por Chris Nolan, a nadie le puede caber duda de que 2013 será el año del kriptoniano. ¿Y que mejor manera de empezarlo que leyendo el que, para muchos (entre los que me incluyo) es el mejor cómic de Superman que se ha escrito? Publicado originalmente en 1986 y convenientemente reeditado por ECC en edición de lujo, este Superman: El Hombre de Acero reúne toda la etapa de John Byrne al frente del personaje. Al autor canadiense se le encomendó la labor de reescribir el origen y renovar al superhéroe más icónico, adaptándolo al nuevo universo DC emergido de Crisis en Tierras Infinitas. Ni corto ni perezoso, Byrne firmó el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera, legando a la posteridad un cómic que se ha convertido en el canon según el cual escribir a Clark Kent desde entonces.

mouse guard otono 1152

Mouse Guard: Escrita y dibujada por David Petersen, Mouse Guard es una de esas pequeñas maravillas que juegan en la misma división que Bones o Usagi Yojimbo: cómics de autor, relativamente minoritarios pese a los premios obtenidos, que nos hacen mantener la fe en el medio como algo más que vehículo de aventuras protagonizadas por enmascarados hipertrofiados. Con un ritmo de publicación bastante lento, debido al detallismo gráfico de su autor, esta serie nos traslada a un mundo fantástico medieval habitado por ratones que deben enfrentarse a una insólita amenaza. Norma ha publicado los dos primeros arcos argumentales en sendos volúmenes (Mouse Guard: Otoño 1152 y Mouse Guard: Invierno 1152), más una historia paralela ilustrada por Ted Naifeh.

Watchmen: El clásico de Alan Moore y Dave Gibbons vuelve a estar de moda gracias a la publicación de su precuela, Antes de Watchmen, desde este mes de diciembre; así que ya tenemos excusa para recuperar una de las mejores obras de la literatura moderna. Tampoco es un cómic muy navideño, cierto, pero a aquellos que no lo han leído debe haberles picado la curiosidad al ver el revuelo que ha armado su segunda parte. Y los que ya lo conocéis, ya sabéis que cualquier excusa es buena para releer esta obra maestra atemporal.

Los muertos vivientes: En estos días de consumismo desaforado, la obra que ha traído de vuelta la moda zombi resulta ideal para poner las cosas en perspectiva y recordarnos que lo importante es estar en buena compañía. La edición integral que se ha cascado Planeta puede resultarnos un poco cara (40 euros el tomo, en el margen de precios habituales del formato) pero es una magnífica manera de hacerse con uno de los cómics más relevantes (y adictivos) de los últimos años. Un regalazo con el que acertáis seguro.

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Usagi Yojimbo: Los que sigan habitualmente este blog ya saben que Usagi es una de mis debilidades, y mi excusa para recomendarlo este año es que Planeta por fin ha cambiado su política de publicación: en lugar de un tomo al año, lo que venía siendo un castigo para los seguidores del conejo samurái, a lo largo de 2012 se han publicado ¡cuatro volúmenes! El último de ello, La caza del zorro, resulta ideal para adentrarse en las aventuras de este ronin orejudo que recorre el Japón del Período Edo. Y es que una de las peculiaridades de la colección escrita y dibujada desde hace dos décadas por Stan Sakai es que sus recopilatorios se pueden leer de forma independiente, por lo que cualquiera es bueno para descubrir al personaje y su mundo. La caza del zorro recupera al mejor Sakai, trayendo de nuevo esa mezcla perfecta entre sentido del humor y el dramatismo de un Japón feudal fielmente representado. Esa es la receta única de este cómic y lo que lo convierte en una auténtica delicia.

Y con eso terminamos por hoy. Espero que estas recomendaciones os hayan resultado de utilidad; por supuesto, serán bienvenidos los comentarios con vuestras propuestas y preguntas. Mientras tanto, ¡felices fiestas!

Nueva etapa como colaborador de ECC

6 noviembre, 2012

Así es, los chicos de ECC Ediciones (responsables desde hace un año de publicar DC Comics en España y Latinoamérica) han tenido a bien confiar en el autor de este blog como redactor editorial de algunas de sus colecciones, concretamente, Animal Man y la muy esperada (y polémica) Antes de Watchmen, precuela del megaclásico de Alan Moore.

La colaboración comenzó hace algunos meses, pero es en diciembre cuando verá la luz, ya que los artículos y prólogos que he ido preparando se publicarán en el nº 2 de Animal Man y en el nº 1 de las distintas miniseries que componen Antes de Watchmen, anunciadas hoy por ECC en su catálogo de novedades para el mes de diciembre.

Si todo sigue igual, es de esperar que esta colaboración continúe adelante, lo que es un sueño hecho realidad para alguien que siempre ha vivido el cómic como una de sus principales aficiones, pero que nunca había tenido la oportunidad de dedicarse profesionalmente a ello.

Respecto a las reseñas de cómics de DC, continuaré haciéndolas cuando sean pertinentes, excepto en aquellos cómics en los que participe como redactor, pues creo que resultaría inapropiado dedicarme a evaluar colecciones en las que colaboro. Reseñaré, no obstante, aquellas otras novedades de DC (tanto del “Nuevo Universo DC”, como de otros sellos de la editorial) que considere que os puedan interesar, e intentaré que mi “subjetividad” no se vea comprometida. De hecho, en los últimos meses ya he comentado algunos cómics publicados por ECC y no creo que nadie haya notado la diferencia.

Espero que os alegréis un poco por mí. Seguimos leyéndonos por aquí y, ahora también, en Animal Man y Antes de Watchmen.

The New 52: Wonder Woman nº1

9 septiembre, 2012

En octubre llegará a las librerías españolas el segundo volumen de Wonder Woman (que recopila los números 5 a 8 de la edición americana), así que parece buen momento para echarle un vistazo al primer tomo de esta celebrada revisión de la Mujer Maravilla a cargo de Brian Azzarello. Hay que aclarar a los despistados (creo que cada vez hay menos, pero por si acaso) que el pasado año todas las colecciones de DC Comics fueron relanzadas a partir del crossover Flashpoint, dando lugar a lo que se ha dado en llamar “The New 52”: las 52 series que componen el “nuevo Universo DC”. En algunas cabeceras este reseteo ha sido más hardcore, caso de Superman (que incluso ha dejado de estar casado con Lois Lane), y en otras más light, sin grandes novedades respecto al anterior status quo, más allá de una renovación de los arcos argumentales y la nula referencia a la continuidad anterior.

En el caso de Wonder Woman las novedades se preveían importantes, dado que el estilo del nuevo equipo creativo nada tenía que ver con lo que el personaje había ofrecido hasta la fecha. No fueron pocos los que torcieron el gesto al enterarse de que Brian Azzarello, autor conocido y reconocido por historias hardboiled como 100 Balas, sería el guionista de una de las colecciones DC de corte más épico y trasfondo más complejo.  Algo similar sucedía con el nuevo dibujante, Cliff Chiang, cuyo arte parecía apropiado para policiales como Blanco Humano de Peter Milligan, pero que estaba lejos de la espectacularidad que requiere una serie como esta. Peeeero he aquí que ambos han pergeñado un magnífico cómic, mucho más adulto y verosímil que anteriores encarnaciones del personaje, por lo que habrá que reconocer que  los editores de DC supieron ver algo que a los demás se nos escapó.

Lo mejor de todo es que Azzarello no ha renunciado en absoluto a su estilo para adaptarlo a lo que se había hecho antes con el personaje, sino que su pluma es perfectamente reconocible en este primer arco argumental: Zola, una joven norteamericana que vive sola en una casa sureña, ha quedado embarazada tras acostarse con un camionero que, a la postre, resultó ser Zeus en una de sus escapadas terrenales. La muchacha, ignorante de su estado, es atacada en su casa por criaturas mitológicas convocadas por Hera, legítima esposa del dios de los cielos, que intenta impedir con una carnicería que el enésimo hijo bastardo de su esposo vea la luz. Sólo alguien parece preocupado por el destino del niño no nato: el mensajero Hermes, que recurre a Diana para que proteja a Zola y a su retoño. Con esta premisa, Azzarello nos sirve una historia de intrigas y conspiraciones en la que Wonder Woman y sus extraños acompañantes intentan sobrevivir a los caprichosos designios de la familia de dioses más retorcida de la mitología.

En cierto modo, el principal punto fuerte de esta Wonder Woman “reimaginada” no reside en el personaje protagonista, sino en la corte de secundarios que la rodean. El hecho de enfrentarla a un elenco intrigante y seductor, compuesto por personajes más poderosos que la propia princesa guerrera, crea un escenario ideal para una trama conspirativa. Y ya sabemos que a la hora de conspirar, hay pocos autores que lo hagan mejor que Brian Azzarello. Podría decirse que el gran acierto del escritor afincado en Chicago ha sido convertir al panteón olímpico en una suerte de familia mafiosa en la que todos se alían o se traicionan en función de sus propios intereses. Esta original reinterpretación de la mitología griega recuerda en gran medida a otra familia de inmortales de designios caprichosos: los Eternos de Sandman que, al igual que estos dioses, utilizaban a los hombres para dirimir sus cuitas y miserias.

Por tanto, el guionista de Wonder Woman ha sabido crear un  trasfondo fascinante que permite poner en pie el estilo de historias que a él le gusta contar: aquellas en las que los protagonistas deben sobrevivir en una constante huida hacia delante, atrapados involuntariamente en juegos de poder que son incapaces de discernir desde su posición terrenal.

Decir que Azzarello ha convertido su Wonder Woman en un noir quizás sería un tanto exagerado, pero es innegable que (a su manera) tiene conexiones con el género. Personalmente, diría que lo mejor que ha hecho el autor en estos primeros números ha sido dar forma a un universo de gran potencial, habitado por unos actores igualmente complejos y llenos de posibilidades. Si la obra está a la altura del escenario, podemos tener entre manos uno de las mejores dramas superheroicos de los últimos años.  7

Wonder Woman Vol.1 (1-4 edición USA)
Brian Azzarello & Cliff Chiang
DC Comics. Publicado en España por ECC, 96 páginas, color, 8,95€