Archive for the ‘Marvel’ category

‘Los Guardianes de la Galaxia’: space opera a ritmo ochentero

17 agosto, 2014

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Marvel inaugura franquicia cinematográfica y vertiente narrativa con Los Guardianes de la Galaxia. Aquellos que estén familiarizados con la otra Marvel, la que hace cómics, sabrán que el universo de la editorial norteamericana tiene dos grandes vertientes o escenarios: el más mundano, cuyas historias se desarrollan fundamentalmente en Nueva York y en el que se mueven personajes como Spiderman, los X-Men, Daredevil y un largo etcétera; y la vertiente cósmica, que durante muchos años estuvo esencialmente ligada a los 4 Fantásticos pero que, con el paso de las décadas, se convirtió también en terreno habitual de otros personajes, como Los Vengadores o los propios X-Men. El tema de Asgard y la vertiente mística de la editorial mejor los dejamos para otro día.

El caso es que la mitología cósmica marvelita siempre fue profusa y dio lugar a varias buenas historias (por si alguien tiene interés, aquí la reseña de El Guantelete del Infinito, saga escrita por Jim Starlin que se prevé esencial para comprender lo que está por venir en la gran pantalla). No era cuestión de que ese filón siguiera sin explotar, y Los Guardianes de la Galaxia ha sido la franquicia elegida para adentrarnos en este nuevo escenario. La decisión ha sido bastante más astuta de lo que pudiera parecer.

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Ronan, el acusador. Primer kree en una peli de Marvel.

Para empezar, Los Guardianes son un grupo bastante menor en el imaginario de la Casa de las Ideas (publicado por primera vez en 1969, reimaginado en 2008 con la formación que aparece en el film), con muy pocas implicaciones respecto a lo que se ha visto de Marvel hasta ahora en el cine, de modo que el espectador medio puede asistir a la función sin tener la sensación de que está viendo la enésima película de superhéroes. Los guiños marvelitas están ahí para quien quiera/pueda pillarlos, pero son absolutamente prescindibles. Esto permite a la productora expandir su universo cinematográfico, hasta ahora constreñido por la figura del superhéroe, y adentrarse en el terreno de la aventura espacia.

Porque eso es Los Guardianes de la Galaxia, una space opera con poca ambición y mucho descaro. El director y coguionista, James Gunn, no se molesta en disimular los referentes: un mucho de Star Wars y Firefly, un poco de la nueva Star Trek, incluso una pizca de Mass Effect (con tanto romance interracial y planeta tipo La Ciudadela), todo ello sazonado con la nostalgia ochentera que parece cubrir Internet y encajado en el molde creado por la productora que requiere mucha acción y comedia. Incluso la trama, que gira en torno a la búsqueda “del Orbe”, repite la premisa de buenos-y-malos-buscan-objeto-todopoderoso repetida en varias pelis de la casa. El caso es que todo encaja y funciona de maravilla.

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Los Guardianes de la Galaxia no es ningún clásico, pero como película de verano funciona a la perfección. Es sumamente entretenida, espectacular como la que más, el guion tiene oficio y no insulta la inteligencia del espectador, incluso se permite darle a sus personajes una dimensión “humana” (nótese la ironía del término en este caso) de la que carecen la mayoría de los blockbusters. Quizás no sea tan carismática ni tan graciosa ni tan espectacular como Los Vengadores (para mí, sigue estando en la cima junto con Iron Man), pero es una más que digna representante de su casa. Habemus franquiciam, y yo que me alegro. Por cierto, al final de los créditos hay “huevo de pascua” (jojo). 7

El tráiler de Guardianes de la Galaxia arrasa en YouTube

25 febrero, 2014

El tráiler oficial de Guardianes de la Galaxia, la superproducción de Marvel para el próximo verano, ha superado los ¡12,5 millones de visitas en menos de una semana! Parece que la fórmula de no tomarse demasiado en serio y mezclar superhéroes con humor sigue dando resultado. Y eso que estamos hablando de uno de los grupos menos conocidos de la editorial neoyorquina.

Marvel/Disney y DC/Warner: dos maneras de entender el cine de superhéroes

12 mayo, 2013

El Mandarín esconde un secreto que no ha gustado a todo el mundo.

La tercera entrega cinematográfica de Iron Man, pese a la disparidad de opiniones que ha suscitado entre el fandom (no así entre la crítica, a la que parece haberle caído en gracia),  se ha convertido en un magnífico ejemplo de lo que podemos empezar a considerar el estilo Marvel de hacer cine.Y es que la veterana editorial neoyorquina, reconvertida en exitosa productora que sigue publicando cómics por mera tradición, parece haber decidido que sus últimas adaptaciones tengan un tono común basado en la desdramatización, el espectáculo díscolo y el sentido del humor. Bajo esta propuesta, que dio comienzo con la primera Iron Man y parece haber alcanzado su cénit (al menos por ahora) con la estupenda The Avengers, subyace una visión bastante inteligente de cómo hacer cine de superhéroes, consistente básicamente en no tomárselo demasiado en serio. Al fin y al cabo, estamos hablando de gente en mallas, ¿no?

Esta visión honesta del material original ha permitido a Marvel mantener una apuesta principalmente lúdica que, en varios casos, está dando estupendos e inesperados resultados. Para empezar, porque no le han perdido el respeto al espectador y no han caído en el error, tan extendido hoy día en Hollywood, de confundir el cine palomitero con cine barato (y no me refiero al presupuesto). Parece que Marvel aprendió bien la lección en los 90 (cuando la fuga de talentos de las grandes editoriales de cómics supuso una debacle en ventas), y a sabiendas de que no basta un personaje popular  para vender el producto, ha puesto sus mayores producciones en manos de gente de la industria que conoce (y respeta) el material original, y que han sabido desbrozarlo de lo que no funcionaría en las salas potenciando aquello que sí encaja en el medio cinematográfico. Y entre los  artífices de esta adaptación de la viñeta al celuloide digital, nadie duda de que el nombre a destacar es el de Joss Wheddon, director de Los Vengadores y, a la sazón, consultor de cualquier película Marvel que se haga a partir de ahora.

Pocas veces un actor se ha hecho tanto (y tan bien) con su personaje como Robert Downey Jr. con Tony Stark...

Pocas veces un actor se ha mimetizado tanto con su personaje como Robert Downey Jr. con Tony Stark…

Los Vengadores debía ser el buque insignia de esta traslación a la gran pantalla del Universo Marvel, y alguien en Disney tuvo la sabiduría (o la suerte) de poner el proyecto en manos de un director con un impresionante sentido lúdico y una elegancia narrativa bastante infrecuente en el actual cine de aventuras. Así, Wheddon supo aprovechar lo que heredaba de sus predecesores, principalmente un buen elenco en el que destaca un arrebatador Robert Downey Jr., y aportar su propio sello de director/productor/guionista con pulso quirúrgico para diseñar gags y fastuosas escenas de acción. El resultado fue una de las mejores cintas palomiteras que se recuerda en años, con la rara virtud de gustar por igual al fan, a la crítica y al público medio. No es de extrañar que Marvel haya decidido que, a partir de ahora, ésta sea su Biblia y Joss Wheddon su profeta.

Y en el otro extremo del espectro tenemos a DC Comics/Warner y su pequeño milagro, que no es otro que lograr que volvamos a tomarnos en serio la figura del superhéroe atormentado. Para ser honestos, el logro es más bien de Chris Nolan y quizás (un poquito) de Zack Snyder, cuya adaptación de Watchmen es bastante mejor de lo que a todos nos pareció la primera vez que la vimos. ‘La Distinguida Competencia’ ha decidido humanizar a sus héroes, subrayar la solemnidad de su sacrificio y el sentido dramático de sus motivaciones, y lo ha logrado principalmente a través del oscurantismo épico de su trilogía Dark Knight, que ha devuelto el prestigio cinematográfico a un personaje defenestrado tras las aberraciones filmadas por Joel “el Enemigo Definitivo de Batman” Schumacher. Tan buenos resultados ha dado la fórmula, que la re-revisión de Superman que se estrenará el próximo mes de julio, The man of steel, mantendrá ese enfoque ‘shakespeariano’ de la figura del superhéroe, ofreciéndonos una visión más íntima y humana del kriptoniano. Y para mantener la coherencia con el tono que DC quiere dar a su nuevo universo cinematográfico, la producción ha corrido a cargo del ya mentado Chris Nolan (director de Dark Knight) con dirección del también mencionado Zack Snyder.

...o Heath Ledger con el Joker, que se apropió del personaje hasta el punto de hipotecarlo para futuras películas.

…o Heath Ledger con el Joker, personaje del que se apropió hasta el punto de hipotecarlo para futuras películas.

DC no está inventando nada nuevo con este enfoque, simplemente está aplicando un patrón que ya dio excelentes resultados en los cómics de los 80, consistente en ‘oscurecer’ a sus personajes y bajarlos al terreno de lo prosaico, siguiendo la línea de clásicos como Watchmen, Superman El Hombre de Acero, Born Again, o Batman: Año Uno.

¿Responden estas dos maneras opuestas de abordar la figura del superhéroe a la ruta trazada para sus personajes desde cada editorial, o son la consecuencia de los nombres elegidos para liderar cada proyecto? ¿Se contrató a Nolan porque DC quería dotar a sus películas de un tono más sombrío y melancólica, o el hecho de que se eligiera a Nolan es lo que, a la postre, ha conferido este discurso a las nuevas adaptaciones del Universo DC? En el caso de Marvel, parece más claro que fue antes el huevo que la gallina, pues en Iron Man y en otras producciones posteriores, como Capitán América: El Primer Vengador, ya se apreciaba esta tendencia más aventurera y desenfadada (incluso con toques de comedia), directamente heredada de la versión Ultimate del Universo Marvel, que es la que realmente se está adaptando al cine. Dejo fuera de la ecuación las pelis de X Men y Spiderman por pertenecer las primeras a Fox y las segundas a Sony-Columbia, por lo que Marvel no tiene más implicación en ellas que la cesión de los derechos. Algo de lo que ahora se deben estar lamentando muy mucho, por cierto.

En cualquier caso, debemos felicitarnos de que ambas propuestas estén dando buenos resultados, pues aunque algún que otro chasco nos hemos llevado por el camino, el balance general está siendo muy superior a lo que muchos nos hubiéramos atrevido a soñar hace unos años. Sin embargo, hay algo en lo que los productores de ambas casas deberían empezar a pensar: ¿cuánto tiempo se puede explotar el filón superheroico? ¿No es previsible que el espectador, a medio o largo plazo, se canse de la misma temática y personajes? Quizás va siendo hora de que Marvel y DC, como productoras, consoliden este sello ‘autoral’ que comienzan a mostrar y lo apliquen a otro tipo de historias, unas que no tengan que salir necesariamente de las páginas de sus cómics, dando lugar a nuevas propiedad intelectuales (IPs que las llaman ahora) desarrolladas específicamente para el cine, sin que tengan que ceñirse a la temática superheroica. Desde luego, poseen la capacidad de reinvención y el flujo creativo para hacerlo.

Daredevil nº1: La Sonrisa del Diablo

30 noviembre, 2012

DD Cover

Este mes de diciembre llega a las librerías españolas el segundo volumen del Daredevil de Mark Waid, que Panini ha tenido el acierto de recopilar en su colección 100% Marvel (ya sabéis: 150 páginas, rústica, buen papel y precios ajustaditos). Así que, como preámbulo a este lanzamiento, me ha parecido oportuno reseñar el primer tomo de esta nueva etapa del ‘Hombre sin Miedo’ (en las tiendas desde el pasado verano), que ya arrasara en los últimos Premios Eisner obteniendo los galardones a mejor serie regular de 2012, mejor guionista para Mark Waid y mejor one shot para el nº7 de la colección (precisamente el que abre el segundo volumen de Panini).

Bajo el título La sonrisa del diablo, este 100% Marvel recopila los seis primeros números de la etapa de Mark Weid al frente de la colección, un nuevo comienzo en toda regla que busca alejar a Matt Murdock de su condición de eterno torturado y aportarle un cariz más desenfadado a sus aventuras (alguien dentro de Marvel debe haber pensado que estamos en una época en la que el público busca evasión). Así que los dos principales ingredientes manejados por el autor son, por una parte, la nueva actitud ante la vida del protagonista, que se permite relativizar sus desgracias del pasado y afrontar cada día con una sonrisa; y por otra, una mayor incidencia en su faceta como abogado.

Y lo cierto es que la cosa funciona. Este nuevo Daredevil risueño, saltarín y desvergonzado, como si de un remedo de Burt Lancaster se tratara, ayuda a que el cómic se lea de buena gana, casi con una sonrisa en la boca, al tiempo que hay una mayor variedad de situaciones (y cierto mensaje social) gracias a la vertiente jurídica del relato. De hecho, Waid consigue que, por momentos, llegue a resultar más interesante la faceta profesional de Murdock que su vida superheroica, pues le porta a la serie un tono más sofisticado merced a subtramas propias de series televisivas de abogados. El problema, no obstante, surge cuando se intentan entremezclar ambos aspectos. Aunque en un principio pueda resultar lógico que Matt aproveche su alter ego de justiciero enmascarado para investigar y obtener ventaja en sus casos (siempre en pos de la justicia, por supuesto), el resultado es cierta sensación de que se fuerza el guión para buscar conexiones, y uno termina por preguntarse cómo es que tras los casos que llegan a ‘Nelson & Murdock’ siempre se encuentra Hydra o algún supermaloso.

DD Paolo Rivera

Aun así, se agradece el esfuerzo del autor por dar variedad al relato, creando hilos argumentales que van desde la mafia hasta el terrorismo internacional, pasando por líos de faldas en ‘Nelson & Murdock’ o el típico supervillano que insiste en elegir Nueva York (la ciudad del mundo con más superhéroes por metro cuadrado) como escenario de sus fechorías. El equipo creativo también tiene tiempo en estos seis primeros números de presentarnos a un nuevo enemigo, bastante plano, todo sea dicho, pero original y divertido, capaz de ofrecer buenas escenas de acción con hostias como panes, de esas que siempre nos ha gustado leer en los tebeos del “cuernecitos”.

Otro punto a favor de este nuevo Daredevil es el apartado visual de Paolo Rivera (nominado al Esiner por este trabajo), ilustrador que se dio a conocer por sus llamativas pinturas para la serie Mythos (aquellos one-shots protagonizados por los principales héroes Marvel), pero que aquí utiliza la técnica habitual de lápiz y entintado. Quizás a primera vista sus páginas pueden resultar un tanto desangeladas, con viñetas algo vacías y excesiva “economía” en los detalles, pero lo compensa con un potente dinamismo en las composiciones y un ritmo narrativo que, al que esto suscribe, le resulta realmente esplendido. Mención especial a su innovadora forma de representar los poderes del protagonista: nada de unas ondas saliendo de su cabeza como si el bueno de Matt necesitara una ducha; Rivera logra hacernos imaginar cómo percibe DD el mundo a su alrededor, representando su “visión” con capas de sonido superpuestas (sólo tenéis que ver la portada que abre la reseña) al tiempo que hace un innovador uso de las onomatopeyas.

El volumen incluye una historia extra ilustrada por el español Marcos Martín.

La segunda parte del volumen está ilustrada por el español Marcos Martín.

En definitiva, un cómic entretenido que se lee con facilidad y cuya mayor virtud es que deja con ganas de más. Es cierto que algunas de las tramas resultan un tanto inverosímiles y que la resolución de ciertas situaciones no resulta tan satisfactoria como debería, dando en algunos momentos la impresión de que Waid crea escenarios de gran complejidad que se solventan de forma demasiado sencilla (y no abundaré más en el asunto ante el riesgo de los temidos espóilers). De cualquier modo, es un soplo de aire fresco para el personaje y uno de los cómics de súpers más divertidos del pasado año. 7

100% Marvel: Daredevil, La Sonrisa del Diablo
Mark Weid y Paolo Rivera
Marvel. Publicado en España por Panini. Recopilatorio en rústica, 144 páginas, color, 12 €

Radiografía del nuevo universo Ultimate (Ultimate Marvel vols. 1 al 6)

15 octubre, 2012

Con seis volúmenes en la calle de Ultimate Marvel, esa cabecera que se ha inventado Panini para obligarnos a comprar las tres colecciones ultimate al mismo tiempo, va siendo hora de hacer balance y valorar si esta nueva etapa del universo alternativo de la Casa de las Ideas merece la pena. Y la respuesta, por ahora, es que sí (más o menos).

Para los que hayan estado fuera la última década, habría que decir que el Universo Ultimate fue (junto con el sello para adultos MAX) una de las grandes apuestas de Marvel para entrar con buen pie en el cambio de siglo. Ambas impulsadas por el que era nuevo editor jefe de la Casa de las Ideas, Joe Quesada, tenían como objeto ampliar la oferta de la editorial abriéndola a nuevos nichos de mercado y, en el caso concreto de Ultimate, renovar y poner al día el origen y carácter de los personajes más míticos de la factoría. No era un reseteo, sino un nuevo “universo” que se movía en paralelo a las colecciones Marvel habituales, con mayor libertad creativa y sin los lastres de la continuidad tradicional. No es que fuera un recurso editorial novedoso, desde luego, pero diez años después de su puesta en marcha, podemos decir que nunca antes se había llevado a cabo con tanto acierto.

Y es que las colecciones Ultimate acogieron algunos de los mejores cómics Marvel de la pasada década, como los colosales dos primeros arcos argumentales de The Ultimates (la versión “ultimatizada” de Los Vengadores), instant classic firmado por un pletórico Mark Millar cuando aún nos parecía el heredero espiritual de la épica oscura de Frank Miller; o la muy larga obra de autor Ultimate Spiderman, guionizada durante doce años por un a veces magistral, otras simplemente solvente, Brian Michael Bendis.

Pero este mundo Marvel alternativo corrió el riesgo de morir de éxito a finales de la pasada década, abotargado y saturado de cabeceras de dudosa calidad. El infalible instinto editorial de Joe Quesada le dijo que era el momento de poner un punto y aparte, cosa que se hizo con el lamentable crossover Ultimatum, bochornosamente guionizado por Jeph Loeb. Ultimatum fue, literalmente, una ola que se llevó por delante el status quo de las colecciones Ultimate, borrando del mapa a muchos de sus personajes más emblemáticos. Pero si algo bueno salió de dicha miniserie, fue la simplificación de este universo alternativo, que ha quedado reducido a sus tres cabeceras originales, y la posibilidad de inyectar nueva savia creativa.

Y en ese punto nos encontramos: tres únicas colecciones, The Ultimates, Ultimate Spiderman y Ultimate X-Men, ¿convenientemente? recogidas por Panini España en un único tomo mensual. Cada volumen recoge cuatro grapas americanas (una de las cabeceras disfruta de número doble de forma rotatoria), asegurando así al lector la posibilidad de acceder a todo el material Ultimate en una sola colección. Tiene ventajas, como la posibilidad de estar al tanto de toda la continuidad en un universo bastante coherente e intertextual, pero tiene una gran pega, y es que habrá muchos lectores que no quieran seguir las tres colecciones. ¿Nos obliga la propuesta de Panini a pagar por material que, de otra forma, jamás leeríamos? Es difícil de decir. Personalmente, no me gusta la solución (como tampoco me gustaba en el volumen mensual de Amazing Spiderman que inventó Forum y retomó Panini, pues nos hacía tragar colecciones arácnidas como Tangled Web o Web of Spiderman que, de otro modo, difícilmente hubieran llegado al tercer número en nuestro mercado, dada su escasa calidad).

Pero algo hay que decir a favor de este volumen recopilatorio mensual, y es que, a día de hoy, las tres colecciones ultimates tienen interés, sin llegar a resultar ninguna de ellas un lastre para el lector. No todas tienen la misma calidad, siendo Ultimate X-Men la más floja, pero el tono medio es notable. Aunque lo mejor será reseñar cada una de ellas de forma individual, primero porque son obras independientes, y segundo porque habrá muchos lectores de este blog que puedan acceder a ellas por separado. Ordenándolas de mejor a peor:

Ultimate Spiderman

Parece mentira que, a estas alturas, Ultimate Spiderman siga siendo la mejor colección sobre Spiderman publicada por Marvel, pero es cierto, y el principal culpable es Brian Micahel Bendis, que lleva más de 170 meses al frente de la misma, récord absoluto en el cómic superheroico. Ultimate Spiderman es una obra de autor, ni más ni menos, y no sólo porque el bueno de Bendis haya escrito todos y cada uno de los guiones, sino porque ha gozado de absoluta libertad creativa (o lo que más se le parezca en esta industria), hasta el punto de que ; se cargó a Peter Parker en el último número de la anterior etapa. Pero se lo cargó de verdad, sin trampa ni cartón y sin posibilidad de retorno, algo que nunca había sucedido con el personaje central de una colección Marvel (o DC) ;.

Y es que ya sabemos que lo mejor que se le pude dar a este autor de Cleveland es manga ancha, libertad para plantear sus historias; es entonces cuando alcanza sus mejores registros (los escépticos leed ALIaS, reseñado un poco más abajo), de igual modo que se convierte en un autor mediocre cuando trabaja como guionista por encargo, algo que queda demostrado en macrosagas como Civil War y, mucho me temo, AvsX (próximamente en estas páginas). Axel Alonso, actual director editorial de Marvel y mano derecha de Quesada, debe pensar algo similar, así que cuando Bendis realizó la (tristemente) controvertida propuesta de convertir a un chico afroamericano, Miles Morales, en el nuevo Spidey, se le dio vía libre.

Si Ultimate Spiderman había mantenido un tono medio notable con picos sobresalientes, demostrando su guionista una asombrosa capacidad de reinvención, este Ultimate All New Spiderman es un nuevo escenario que permite al autor poner en práctica otros conceptos e ideas. Desde los primeros números resulta patente que Bendis está comprometido con un proyecto que siente como propio, y el primer arco argumental retoma el mejor tono de la serie dejando de lado la sensación de hastío que transmitían algunos de los últimos episodios de la anterior etapa. Para colmo, todo está sazonado por las estupendas ilustraciones de Sara Pichelli, cuyo estilo va como anillo al dedo a los guiones de Bendis, hasta el punto de que me parece, junto con Mark Bagley y David Lafuente, una de las mejores dibujantes que han pasado por la serie. 7

The Ultimates

Esta nueva The Ultimates me provoca sensaciones confrontadas. El nuevo guionista, Jonathan Hickman, se dio a conocer con la historia The Nightly News (que también dibujaba), una serie limitada de Image Comics sobre conspiraciones, sectas y revoluciones que gozó de buenas críticas. En Marvel se ha encargado de los 4 Fantásticos, de la colección SHIELD y de algunos episodios de Ultimate Thor y Ultimate: Fallout, experiencia que le ha abierto las puertas como guionista de esta reencarnación del supergrupo iniciado por Mark Millar. Hay que reconocer que Hickman ha llegado con buenas ideas, algunas realmente interesantes, creando en pocos números (quizás demasiados pocos) una historia con gancho que deja en una situación comprometida a Nick Furia y sus chicos. El problema es que estas ideas parecen desarrolladas con precipitación y cierta torpeza; no se aprovecha todo lo que podrían dar de sí y se queman en un par de páginas escenas que, convenientemente desarrolladas, podrían llegar a ser memorables.

Aún no sé si esta precipitación es fruto del deseo de Hickman de enganchar a los lectores sin darnos la oportunidad de respirar, o si es una simple carencia del autor. Estará por ver en los próximos números, pero si el chico consigue dominar mejor la narrativa y da a sus ideas el tiempo necesario para que respiren y se desarrollen por sí solas, podemos estar ante un muy buen guionista. Algo parecido le sucede al aspecto visual de la historia: el croata Esad Ribic, es un ilustrador de estilo detallista acostumbrado a proyectos cortos, siendo este su primer trabajo mensual. Lo cierto es que en The Ultimates las ilustraciones de Ribic son elegantes y estilosas, con composiciones de página bastante espectaculares; e incluso en algunas viñetas he creído encontrar (que dios me perdone) un cierto aroma al maestro argentino Juan Giménez, sobre todo a la hora de recrear ambientes tecnificados. Pese a todo, la sensación global es que los dibujos del croata están incompletos, con algunas viñetas excesivamente esquemáticas, en contraste con otras que parecen más trabajadas. Por otra parte, su desarrollo narrativo me parece un poco atropellado (incluso hay fallos de racord), quizás porque deba seguir el ritmo también precipitado del guión. Aun así, hay una evolución palpable en los números que conforman estos seis primeros volúmenes.

Pese a todo, The Ultimates se lee con interés e invita a saber cómo continúa la historia; si sus autores consiguen crecer a la par que la colección, puede llegar a ser un cómic de supergrupo muy muy recomendable. 6

Ultimate X-Men

La cabecera mutante tiene varias cosas buenas, el problema es que ninguna de ellas es atribuible a su guionista, Nick Spencer. Y es que el trasfondo donde se desarrolla esta nueva etapa de Ultimate X-Men es verdaderamente interesante: tras el ataque terrorista de Magneto contra Nueva York, en el que falleció buena parte del elenco de personajes habituales, los mutantes se han convertido en auténticos parias de la sociedad. A esto debe sumarse el sorprendente descubrimiento de que “los hijos del mañana” no son fruto de una evolución natural, sino el producto de un experimento genético desarrollado por el Gobierno de los Estados Unidos (¡cuánto juego está dando la búsqueda del supersoldado!).

El resultado es una sociedad norteamericana cuasi militarizada, racismo exacerbado contra los “mutis”, revueltas antigubernamentales en las principales metrópolis y una nueva ley que permite disparar a matar contra los mutantes que no acepten ser internados en campos de concentración.

La premisa es potente y da mucho juego, sólo que no es mérito del guionista, sino de alguien que la creó hace tres décadas, un tal Chris Claremont, concretamente. Y es que este nuevo universo Ultimate se parece cada vez más al futuro que nos describían sagas tan míticas como “Días del futuro pasado”. Lamentablemente, Nick Spencer no parece que esté aprovechando este magnífico trasfondo argumental, capaz de alimentar historias de calado social, político y moral, y lo está reduciendo todo a una historia de supervivencia protagonizada por una pandilla de jóvenes mutantes adolescentes (como las Tortugas Ninjas).

Sí habla de política y de racismo, pero lo hace de una manera torpe, desde una perspectiva intrascendente, rascando sólo la superficie. Uno de los problemas es que la serie carece de personajes de peso; un cómic que pretende hablar de conspiraciones políticas y de desigualdad no puede estar protagonizado por una pandilla de niñatos que no paran de hacer chistes. Creo que si eres guionista de Ultimate X-Men y te acaban de borrar de un plumazo a dos personajes potentísimos como son Charles Xavier y Magneto, tu primer objetivo debería ser crear dos nuevos roles a la altura.

El resultado es que Ultimate X-Men tiene algunas líneas de diálogos interesante, incluso escenas con gancho, pero su lectura no te implica. Simplemente pasas páginas a la espera de que la historia despegue, porque tiene potencial como para ello.

Para colmo, el apartado visual acaba de condenar la experiencia. Paco Medina es el enésimo ilustrador manga-styled que desembarca en el cómic USA, algo que, personalmente, comienza a aburrirme. Sus páginas carecen de personalidad y tiene un grave problema a la hora de dibujar adultos sin que parezcan chavales de quince años. La sensación es que su estilo colorista no cuadra con el tono que Spencer quiere dar a la serie, desdramatizando el conjunto de manera dramática.

Pese a todo lo dicho, yo le daría un voto de confianza a la serie; Spencer me parece un buen narrador que, simplemente, no ha encontrado aún la historia, pero puede que, si da con ella, sea capaz de escribir un cómic interesante. 5

Ultimate Marvel
Varios autores
Marvel. Publicado en España por Panini. Volúmenes recopilatorios en rústica, 105 páginas aprox., color, 5,99 € c/uno

ALIaS

25 septiembre, 2012

Panini ha decidido recuperar en su Colección Extra Superhérores (algunos hubiéramos preferido una edición “absolut”, pero amigos, estamos en crisis) uno uno de los cómics Marvel más celebrados de la pasada década: Alias, de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos, probablemente el mejor exponente de lo que el editor Joe Quesada quería lograr con el nuevo sello MAX: historias ambientadas en el Universo Marvel tradicional, pero contadas con un estilo y un lenguaje adultos que habrían hecho saltar por los aires el otrora ineludible “Comics Code”.

De este modo, y con más de tres décadas de retraso, Marvel daba la réplica al prestigiosísimo sello Vertigo de DC Comics, lanzando a la calle una serie de colecciones y series limitadas que, con la M de “mature” estampada en la portada, nos daba una perspectiva muy diferente de un universo que creíamos conocer a fondo. Muchos de los personajes que pulularon (y pululan) por las colecciones MAX eran habituales de las cabeceras Marvel tradicionales, es el caso de irredentos como Punisher, que aquí sin embargo eran retratados de una manera menos heroica y más humanizada, dejando claro que el género puede dar mucho más de sí si se le libera de las restricciones que impone una audiencia juvenil.

Otros personajes, por el contrario, fueron específicamente creados para la nueva línea editorial, y ese es el caso de la dama que nos ocupa: Jessica Jones, protagonista de la serie que, de hecho, fue la encargada de inaugurar el sello MAX. Imaginada por un Brian Michael Bendis en su mejor momento creativo e ilustrada por un poco popular (y estiloso) Michael Gaydos, la Señorita Jones encarnaba un nuevo tipo de héroe hasta ahora desconocido por los lectores de Marvel. Superheroína fracasada, malhablada (y aquí no hay “*&#$@” que valgan), con tendencia a emborracharse hasta caer redonda, propensa al sexo como pasatiempo y dolorosamente honesta consigo misma, Jones es la protagonista que el cómic americano mainstream necesitaba urgentemente, exenta de clichés y sin sexualizar (pese a su saludable promiscuidad), capaz de romper con una serie de tabúes que hasta ahora sólo se habían transgredido en editoriales periféricas como Dark Horse, pero que siempre se habían respetado en Marvel, uno de los dos pilares de una industria hasta hace poco centrada en un público eminentemente juvenil.

Sin duda, Quesada tenía en mente qué autores podían dar lo mejor de sí en este nuevo escenario, y decide apostarlo todo a un Michael Bendis que por aquel entonces se había consagrado en la excelente Ultimate Spiderman (cómic para masas, pero absolutamente de autor, ya que desde sus comienzos hasta hoy ha tenido un solo guionista).  Con total libertad creativa, algo que se tiene pocas veces cuando trabajas para una de las dos grandes, Bendis logra construir un personaje memorable que llegó a cautivar a todo tipo de públicos, incluso a los menos amantes del género. Un personaje que, si tuviéramos que definir con una sola palabra, esa sería “verosímil”.

Y es que no hay una sola viñeta en la que no te creas por completo a Jessica Jones, ex miembro de segunda fila de los Vengadores que se siente desplazada en semejante mundo de locos. Así, expulsada del olimpo de los superhéroes, abre en Manhattan una oficina de investigación privada, Alias, en la que se ve obligada a aceptar todo tipo de casos por una mera cuestión de supervivencia económica. Bendis hace un alarde de creatividad enfrentando a nuestra protagonista a investigaciones de lo más dispares, algunas relacionadas con el mundo de los justicieros enmascarados, otras más triviales y mundanas, pero siempre con la peculiaridad de que ponen a prueba  la integridad o la astucia de esta peculiar detective privada.

Con un formato de historias autoconclusivas que ocupan varios capítulos, el escritor de Cleveland consigue enganchar a la audiencia con unas tramas dramáticas en algunos casos, extravagantes en otros, pero siempre con la capacidad de llamar nuestra atención desde un principio y resultar verosímiles en su desenlace. El principal gancho de Alias, no obstante, es su peculiar protagonista, que vamos conociendo mejor según se van sucediendo los casos y que, poco a poco, se nos desvela como una mujer compleja y no pocas veces contradictoria, desastrosa en muchos aspectos de su vida, decididamente independiente, un tanto ansiosa por lograr cierta estabilidad vital, pero sobre todo resuelta a hacer el bien en la medida de lo posible. Otro tipo de héroe. 8

Alias
Brian Michael Bendis & Michael Gaydos
Marvel (línea MAX). Publicado en España por Panini: 2 vol. en rústica, 350 páginas, color, 16,5€ c/uno

Peter Parker se infiltra en el nuevo Universo DC

4 agosto, 2012

Sí, habéis leído bien. Hoy la cosa va de anécdotas, y es que leyendo el número 1 de Flash (una de las colecciones que forman parte de “The New 52”, las 52 series que integran el nuevo Universo DC) me he encontrado con un viejo conocido: nuestro amistoso vecino Spiderman o, mejor dicho, su alter ego civil, Peter Parker.

El guiño del escritor y dibujante de la serie, Francis Manapul, es evidente (al menos  yo lo creo así), pero no he encontrado referencias al mismo por Internet. El cameo tiene lugar durante la escena que abre esta nueva etapa del Corredor Escarlata: Barry Allen visita una exposición sobre tecnología y entre los asistentes a dicho evento encontramos a un fotógrafo que nos resulta bastante familiar. No os creáis que el bueno de Peter está muy escondido entre la multitud: aparece en la segunda viñeta de la primera página, entretenido en la contemplación de una expo que le puede interesar como reportero o como científico.

Esta “infiltración” nos trae a la memoria una de las anécdotas más discutidas de la historia de DC, y es que quizás no sepáis que esta no es la primera ocasión en que Peter Parker se pasea de incógnito por las páginas de la Distinguida Competencia. Durante la macrosaga que supuso el primer reseteo de la continuidad de la editorial, Crisis en Tierras Infinitas, el Señor Parker aparece también en labores de fotógrafo. En este caso el cameo fue deslizado por George Perez, el experto de la industria en dibujar  crossovers masivos, que nos mostró a un Peter que, cámara en ristre, miraba sorprendido por encima del hombro de Superman. Durante años el fandom conjeturó si el misterioso fotógrafo era o no era, efectivamente, Peter Parker, que asistía como invitado de excepción a la refundación del multiverso DC. La anécdota adquirió cierta oficialidad cuando fuentes como Grand Comic Database, DC Wikia o Annotated Crisis recogieron a Peter Parker como uno de los “personaje” que aparecían durante Crisis en Tierras Infinitas.

Para los que ya hayáis cogido vuestro ejemplar de la macro saga, os diré que el bueno de Peter aparece en el número 5 de esta serie limitada, concretamente en la quinta viñeta de la página 21 de la edición española de Zinco (en la 14 según la paginación americana).

Así que tuvimos al principal personaje de la Casa de las Ideas en la saga que estableció un nuevo status quo en DC, y volvemos a tenerlo en el segundo reinicio del universo de la eterna competencia. Es una simple curiosidad, pero creí que os podía resultar de interés… o quizás Flashpoint no sólo fusionó los universos de DC, Vertigo y Wildstorm. Puede que también se quedara con algo de la Tierra 616.

 

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