Archive for the ‘Manga’ category

Cómics para antes de Navidad

13 diciembre, 2012

Marvel-Christmas-wolverine

Se acerca la Navidad, una época propicia para leer cómics junto a la chimenea o a la luz del árbol, con una taza de chocolate calentándonos las manos y una buena historia calentándonos el alma. También es época de demostrar nuestro amor a aquellos que queremos regalándoles un tebeo encantador, de esos que nos arrancan una sonrisa con sólo recordarlos. ¿Os habéis puesto ya en situación? Bien, pues tomad lápiz y papel, ya que éste es el surtido navideño que os propone ‘¿No eres mayor para leer cómics?’: historias entrañables y bien contadas, propias para estos días en los que tenemos el buen rollo a flor de piel. Sí, sí, esta es la selección buena y no la de la FNAC, y los que no tengáis suficiente, recordad que en la lista navideña anterior tenéis recomendaciones igualmente vigentes. Vamos a ello:

Fábulas (Edición de Lujo): La multipremiada obra de Bill Willingham vuelve a las librerías en una edición en cartoné que entra por los ojos y que queda genial envuelta en papel de regalo. Los que no pudierais leerla en su momento, sabed que los protagonistas de Fábulas son aquellos personajes que todos conocemos de nuestros cuentos infantiles, exiliados en nuestro gris mundo de realidad a causa de un mal que se extiende por su reino de ensueño. Ojo, no es un cómic infantil, y si a algunos el argumento os suena a Érase una vez, es porque la serie de ABC es una copia de la premisa de este cómic magistral.

Adobe Photoshop PDF

Jesús y Buda

Las Vacaciones de Jesús y Buda: Aunque a veces se nos olvida, la Navidad es una fiesta religiosa, así que no estaría de más ponernos un poco místicos… si no fuera porque este manga es uno de los tebeos más irreverentes del año. Las Vacaciones de Jesús y Buda es una historia que sólo tiene sentido en la mente de un autor japonés como Hikaru Nakamura: los dos protagonistas (sí, los del título) abandonan sus tronos celestiales para tomarse un respiro. Para ello deciden compartir piso en el centro de Tokio y vivir como dos jóvenes mortales. Una historia tan surrealista como divertida, con un sentido del humor bastante peculiar. ¿El problema? Que Norma abusa un poco del precio.

Persépolis: El cómic autobiográfico de Marjane Satrapi por fin tiene edición de bolsillo, así que ha llegado el momento de rescatar esta pequeña maravilla costumbrista que nos narra la vida de una mujer iraní educada según los valores occidentales, lo que la lleva a mantener una relación de amor-odio con su país. Novela gráfica multipremiada en Europa y ganadora al Harvey al mejor cómic no norteamericano en 2004, Persépolis es uno de esos must have que muchos descubrieron a raíz de su adaptación cinematográfica, y que sigue siendo una obra de fondo en cualquier biblioteca.

Superman Byrne

Superman: El Hombre de Acero: Si ya habéis visto el trailer de la nueva peli de Superman, dirigida por Zack Snyder y producida por Chris Nolan, a nadie le puede caber duda de que 2013 será el año del kriptoniano. ¿Y que mejor manera de empezarlo que leyendo el que, para muchos (entre los que me incluyo) es el mejor cómic de Superman que se ha escrito? Publicado originalmente en 1986 y convenientemente reeditado por ECC en edición de lujo, este Superman: El Hombre de Acero reúne toda la etapa de John Byrne al frente del personaje. Al autor canadiense se le encomendó la labor de reescribir el origen y renovar al superhéroe más icónico, adaptándolo al nuevo universo DC emergido de Crisis en Tierras Infinitas. Ni corto ni perezoso, Byrne firmó el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera, legando a la posteridad un cómic que se ha convertido en el canon según el cual escribir a Clark Kent desde entonces.

mouse guard otono 1152

Mouse Guard: Escrita y dibujada por David Petersen, Mouse Guard es una de esas pequeñas maravillas que juegan en la misma división que Bones o Usagi Yojimbo: cómics de autor, relativamente minoritarios pese a los premios obtenidos, que nos hacen mantener la fe en el medio como algo más que vehículo de aventuras protagonizadas por enmascarados hipertrofiados. Con un ritmo de publicación bastante lento, debido al detallismo gráfico de su autor, esta serie nos traslada a un mundo fantástico medieval habitado por ratones que deben enfrentarse a una insólita amenaza. Norma ha publicado los dos primeros arcos argumentales en sendos volúmenes (Mouse Guard: Otoño 1152 y Mouse Guard: Invierno 1152), más una historia paralela ilustrada por Ted Naifeh.

Watchmen: El clásico de Alan Moore y Dave Gibbons vuelve a estar de moda gracias a la publicación de su precuela, Antes de Watchmen, desde este mes de diciembre; así que ya tenemos excusa para recuperar una de las mejores obras de la literatura moderna. Tampoco es un cómic muy navideño, cierto, pero a aquellos que no lo han leído debe haberles picado la curiosidad al ver el revuelo que ha armado su segunda parte. Y los que ya lo conocéis, ya sabéis que cualquier excusa es buena para releer esta obra maestra atemporal.

Los muertos vivientes: En estos días de consumismo desaforado, la obra que ha traído de vuelta la moda zombi resulta ideal para poner las cosas en perspectiva y recordarnos que lo importante es estar en buena compañía. La edición integral que se ha cascado Planeta puede resultarnos un poco cara (40 euros el tomo, en el margen de precios habituales del formato) pero es una magnífica manera de hacerse con uno de los cómics más relevantes (y adictivos) de los últimos años. Un regalazo con el que acertáis seguro.

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Usagi Yojimbo: Los que sigan habitualmente este blog ya saben que Usagi es una de mis debilidades, y mi excusa para recomendarlo este año es que Planeta por fin ha cambiado su política de publicación: en lugar de un tomo al año, lo que venía siendo un castigo para los seguidores del conejo samurái, a lo largo de 2012 se han publicado ¡cuatro volúmenes! El último de ello, La caza del zorro, resulta ideal para adentrarse en las aventuras de este ronin orejudo que recorre el Japón del Período Edo. Y es que una de las peculiaridades de la colección escrita y dibujada desde hace dos décadas por Stan Sakai es que sus recopilatorios se pueden leer de forma independiente, por lo que cualquiera es bueno para descubrir al personaje y su mundo. La caza del zorro recupera al mejor Sakai, trayendo de nuevo esa mezcla perfecta entre sentido del humor y el dramatismo de un Japón feudal fielmente representado. Esa es la receta única de este cómic y lo que lo convierte en una auténtica delicia.

Y con eso terminamos por hoy. Espero que estas recomendaciones os hayan resultado de utilidad; por supuesto, serán bienvenidos los comentarios con vuestras propuestas y preguntas. Mientras tanto, ¡felices fiestas!

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Furari

24 agosto, 2012

Una de mis asignaturas pendientes con el manga era el maestro Jirô Taniguchi (Un barrio lejano), autor multipremiado dentro y fuera de Japón cuyo estilo siempre se ha caracterizado por la elegancia de trazo y una narración pausada y contemplativa. Si a ello sumamos mi habitual interés por todas las historias ambientadas en el Japón feudal (sea manga, cine o literatura), este Furari se convertía en una compra casi obligada.

Furari, expresión japonesa que se podría traducir como “vagar sin rumbo fijo”, se desarrolla en el Edo de finales del siglo XVIII, periodo en el que Japón aún se encontraba bajo el gobierno de los Tokugawa, caracterizado por un largo periodo de paz en el que se cultivaron las artes y las tradiciones, pero también por el aislamiento del país, completamente refractario a todo lo procedente del exterior. Taniguchi aprovecha este trasfondo social, rico en paisajes costumbristas, para narrarnos los largos paseos que un jubilado, Tadataka Ino, realiza por la ciudad de Edo (actual Tokio). Paseos que tenían el objetivo de medir las distancias entre los puntos más emblemáticos de la ciudad del shogún, lo que sirve de excusa al autor para componer un mosaico de los lugares y la gente que la habitaba.

Habría que destacar que el personaje de Tadataka Ino, una suerte de trasunto del autor en esta obra, no es invención de Taniguchi, sino que se trata del cartografista que completó el primer mapa detallado de Japón basado en mediciones científicas. Aquí, no obstante, actúa como una suerte de paseante distraído, observador de lo cotidiano que se deleita descubriendo los sencillos secretos de una ciudad que era el centro cultural y político del país.

Ya os podréis imaginar que Furari carece por completo de argumento, algo habitual en muchas obras de la literatura japonesa, donde el hilo conductor del relato es más bien tenue. Y es que Taniguchi no está interesado en contarnos una historia, sino en compartir con nosotros una serie de percepciones y pensamientos. Con la premisa del paseante que mide distancias, el autor nos ofrece una visión sencilla de la vida, interpretada a través de los ojos de un hombre curioso no exento de una sabiduría mundana.

Esa es, ni más ni menos, la propuesta de Furari: con un dibujo elegante y ordenado, con una narración desprovista de artificios, nos sumerge en un mundo de escenas cotidianas y de sabiduría popular, buscando expresar la belleza con la misma filosofía de un haiku de 17 moras. El placer que nos proporcione su lectura dependerá directamente de la medida en que compartamos esta propuesta, desarrollada, no obstante, con la habilidad de un maestro que tiene una voz muy personal.

Especialmente interesante resultan los encuentros que nuestro amable protagonista mantiene con algunos artistas japoneses de la época, como el poeta Issa Kobayashi, durante los que intercambian sus visiones del mundo y de la vida. En este punto quiero destacar la excelente labor de traducción realizada en este cómic, que es sin duda lo mejor de esta edición española, ya que la localización no sólo requiere el pertinente dominio del idioma, sino que también precisa de un buen conocimiento de la sociedad japonesa del periodo Edo, de sus usos, costumbre y personajes, siendo indispensables las notas a pie de página del traductor para valorar adecuadamente el texto.

Lamentablemente, no todo está al mismo nivel en la edición de Ponent Mon. Para empezar, resulta incomprensible a estas alturas de la película que el manga esté publicado en formato de lectura occidental, lo que implica la inversión de los fotolitos, rompiendo la composición original de las ilustraciones. Creo que el lector español que adquiera este cómic está más que habituado a leer en el formato japonés, no siendo necesario alterar la obra.

Por otra parte, igualmente incomprensible me resulta que una edición de cartoné por la que nos han cobrado 20 euros (por tanto, una edición de lujo) carezca de cualquier tipo de texto introductorio y una bio del autor. El comprador desprevenido que lea este volumen va a ciegas: no sabe nada del autor, ni puede ubicar la obra ni se le explica lo más mínimo sobre el contexto social en la que se ambienta. De hecho, he tenido que irme a la última página para descubrir (con tipografía minúscula) que el manga ha sido adaptado por Víctor Illera Kanaya, de lo contrario parecería que se ha traducido por generación espontánea. Ya digo que la traducción y, si acaso, la proximidad con la publicación japonesa (allí se editó en 2011) es lo más destacable de esta edición de Ponent Mon. Sea como sea, un manga más que recomendable. 7

 

Furari
Jirô Taniguchi
Publicado en España por Ponent Mon, 208 páginas, b/n, 20€

¿Cuál es la mejor combinación tablet+aplicación para leer cómics?

1 junio, 2012

Una de las preguntas que más me han hecho por aquí es qué tablet es mejor para leer cómics o qué aplicación da mejores resultados. Podría hablaros de las muchas opciones que hay en el mercado y daros una larga lista de aplicaciones para que las vayáis probando, pero eso ya lo hacen en muchos otros sitios y, qué diablos, me parece un tanto aburrido. Una de las pocas ventajas que tiene ser un bloguero independiente y que nadie te regale un triste cómic, es que puedo decir abiertamente qué me parece lo mejor y qué me parece lo peor, así que en lugar de cansaros con una larga lista que vosotros mismos podéis descubrir poniendo la palabra “cómic” en el buscador de iTunes o Google Market (o como se llame ahora), me voy a limitar estrictamente a lo que considero lo mejor de lo mejor. Allá vamos.

Tablets

El mercado está inundado de estos dispositivos, con gran variedad de precios y colores. Pero esto no es un blog para tecnófilos sino para lectores de cómics, así que lo que buscamos (aparte de un cacharro que sea fiable) son las mejores pantallas del mercado, que es lo que va a marcar de forma decisiva una experiencia de lectura satisfactoria. Centrándonos en esto, las posibilidades se reducen bastante. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de probar distintos tipos de tablets, y a la hora de gastarme el dinero en una (y teniendo la lectura de cómics como prioridad) las únicas opciones que barajaría son las siguiente:

New iPad (aka iPad3): Apple tiene fama de realizar las mejores pantallas portátiles del mercado y, según mi experiencia, es cierto. Hoy por hoy, la pantalla del nuevo iPad no tiene rival: una definición de 2048×1536 píxeles en una pantalla de 9,7 pulgadas, lo que supone la friolera de 3,1 millones de píxeles (cuatro veces más que el iPad2) y una densidad de 264 píxeles por pulgada. Una barbaridad a la que Apple le ha dado el nombre de “pantalla Retina”. La cuestión es que no sólo la definición es abrumadora, sino que la capacidad de contraste es magnífica (algo fundamental a la hora de reproducir cómics), con una profundidad de negro nunca vista en una pantalla portátil. ¿Aspectos negativos? Es la tablet más cara del mercado: 479 € en su versión más barata (la de 16 GB sin 3G), está “blindada” (sin entrada para tarjetas o conexiones USB) y todo lo que entre en ella debe hacerlo a través del cuello de botella de iTunes. Vamos, los problemas habituales de cualquier cacharro Apple.

iPad 2: Sigue a la venta con una reducción de precio, 399 € en su versión más asequible, y sus características son similares a la del resto de la competencia, de ahí que no sea un gadget obsoleto. Con una resolución 1.024×768 píxeles y una densidad de 132 ppp, su pantalla queda (teóricamente) por detrás de la de competidores como la Samsung Galaxy Tab 10.1. En la práctica no es así, he tenido la oportunidad de sujetar en la mano un iPad 2 y la Galaxy Tab 10.1, y se ve mejor la pantalla de Apple, entre otras cosas por tener una mayor profundidad de color. Y es que a veces se nos olvida que las especificaciones de resolución no lo son todo.

Samsung Galaxy Tab 10.1: Me ciño a la versión de 10 pulgadas de la tablet de Samsung porque la de 7′ me parece poco adecuada para la lectura de cómics. Al precio de 399€ (en su versión más barata) tenemos una gran tablet: rápida y eficaz, tanto en potencia del procesador como en duración de la batería, que funciona con el ya archiconocido sistema operativo de Google: Android (en su versión específica para tablets: Honeycumb). Es mucho más accesible y “conectable” que los aparatos de Apple, pudiéndosele cargar archivos directamente a través del cable USB, como si fuera una memoria flash. Os advierto, eso sí, que si pretendéis usar el gestor de contenidos de Samsung (Kies) para gestionar vuestra biblioteca, fotografías, música, contactos, etc. os lo penséis dos veces, porque Samsung Kies es peor que una maldición bíblica, pesado e inestable como él solo. Su pantalla de 10.1′ (casi imperceptiblemente más grande que la de un iPad) tiene una resolución de 1.280×800 píxeles y una densidad de 149 píxeles por pulgada. Está muy por detrás de la del nuevo iPad (también cuesta 80€ menos) y, como ya he dicho, también me parece inferior que la del iPad2, con el que comparte precio. Aunque la tablet de Samsung posee en teoría más definición, en la práctica da una leve sensación de desenfoque (no se me ocurre una palabra mejor) que no se percibe en las pantalla de Apple. Aun así, se pueden leer cómics estupendamente y sin problemas de fatiga visual.

Existen otras opciones en el mercado que funcionan bajo entorno Android, pero las más fiables, como la tablet de Sony, comparten precio y especificaciones con la Samsung Galaxy Tab (por ejemplo, el producto de Sony muestra idéntica resolución de pantalla y funciona con el mismo OS). Personalmente, si os decantáis por Android, compraría el cacharro de Samsung, principalmente porque es un ‘partner’ preferente de Google y el software de Android sale cada vez más optimizados para los productos de Samsung. Además, al ser la que tiene más instauración en el mecado, garantiza ventajas como un mejor servicio técnico y una mayor fiabilidad en su producción, por no hablar de que es la principal fabricante de pantallas LED del mundo, y el resto de las marcas dependen de que Samsung les ceda su producción.

Aplicaciones

Comic Zeal: Exclusiva de la Apple Store, para mí es la mejor aplicación que existe para leer cómics “cargados desde el ordenador”, pero también es una de las más caras (3,99€). Aun así, si tenéis la intención de usar vuestro iPad como lector de cómics y pretendéis guardar en su memoria interna una extensa biblioteca, el desembolso merece la pena. Comic Zeal posee, además de una interfaz práctica y elegante, un eficaz método de clasificación de cómics basado en carpetas (mostradas como cajas y separadores) y etiquetas. Es la mejor aplicación para tener tu colección ordenada, además de poseer un visor que permite todo tipo de zooms, “paneo” por áreas, adaptación automática al tamaño de la página, modo de lectura occidental o manga… Casi imprescindible.

CloudReaders: Este veterano lector de documentos de la Apple Store sigue siendo una de las mejores aplicaciones gratuitas para la lectura de cómics. Su visor es más sobrio, pero tiene todo lo que podamos necesitar (incluido zoom, bloqueo del zoom y paso de página con un solo toque). Quizás donde más flojea es en el sistema de archivado, pues sólo permite poner etiquetas a los documentos, de modo que los más puntillosos tendrán que tomarse su tiempo para etiquetar bien cada ejemplar (si  queremos tener fácilmente localizable el Spiderman de Straczynski, por ejemplo, deberemos ponerle cuatro o cinco etiquetas: Spiderman, Marvel, Amazing Spiderman, Straczynski).

Komic Reader: De las distintas aplicaciones gratuitas para cómics que existen en el Android Market, ésta es la que más me gusta. Posee un buen sistema de clasificación y ordenación, que nos muestra una pequeña imagen de la portada de cada cómic que abre la colección, y su visor es bastante intuitivo y sofisticado (con detalles exclusivos como la visualización completa de las dobles páginas con la posibilidad de elegir, sobre un icono, qué zona queremos ir ampliando). Además, al ser de código abierto, va incorporando mejoras constante.

Comixology, DC y Marvel: Comixology es una aplicación gratuita que también tiene versiones específicas de DC y Marvel. Probablemente sea el mejor lector de cómics que existe, con ideas tan buenas como la lectura por viñeta (se nos muestra la viñeta a pantalla completa y, mediante un toque, pasamos a la siguiente). ¿El truco? Que en realidad es un ‘marketplace’ para vendernos los cómics de las grandes editoriales USA, por lo que no podemos subirle cómics de nuestra biblioteca particular. El precio de los cómics a la venta es muy similar a su versión en papel, lo que no mola (aunque ciertamente hay algunas buenas ofertas) y cuenta con el problema insalvable para muchos de que todos los cómics que se venden están en inglés. Aun así, si dominas el idioma de Albión, es una excelente opción para llevar al día nuestras colecciones sin tener que esperar a que salga la versión traducida.

Koomic: Digamos que es un Comixology a la española (aunque con un catálogo mucho más limitado). Existen varios canales en español para comprar cómics en formato digital (la propia iTunes, sin ir más lejos), pero éste, lanzado por SD Distribuciones, es el mejor que he encontrado. Sencillo, fiable y eficaz, esta librería digital permite leer los cómics comprados en su plataforma online a través del ordenador y de dispositivos Apple (prometen que la aplicación para Android es inminente). Los precios oscilan dependiendo de la editorial que posea los derechos, pero por lo general son algo más baratos que en su versión impresa. Parece que se lo están tomando bastante en serio y su catálogo crece día a día, como demuestra el acuerdo al que han llegado con Ediciones B, que les ha permitido poner a la venta en su plataforma los cómics de Mortadelo y Filemón o Superlópez, aunque también poseen un fondo interesante de cómics extranjeros (por ejemplo, Invencible de Robert Kirkman sale puntualmente todos los meses, y a un precio más asequible que en papel).

La gran noticia que puede consolidar a Koomic como algo serio ha llegado este mes, cuando han comenzado a subir los primeros cómics de Panini. En estos primeros días se pueden encontrar unas pocas obras de la editorial que posee los derechos de Marvel en España, pero a un precio mucho más bajo que en papel (0,79€ por cada cómic de 25 páginas), aunque me temo que es una medida promocional. A este precio podemos acceder al Scarlet de Brian Michael Bendis, los Incógnito y Criminal de Ed Brubaker y la nueva línea de superhéroes creada por Stan Lee: Starborn. Son colecciones pertenecientes a sellos secundarios de Marvel, y el quid de la cuestión estará en ver si la cosa se queda así, o si Koomic comienza a vender las colecciones punteras de la editorial neoyorquina (léase Spiderman, X-Men, Vengadores y demás). De ser así, estaríamos ante la primera alternativa real a la venta de cómics impresos. Si Koomic fuera capaz de convertirse en la plataforma de Panini para ediciones digitales, y aprovechara semejante impulso para, paralelamente, dar respaldo a autores nacionales que no encuentran cabida en el hermético mundo editorial, podríamos estar ante un verdadero paso adelanta en la distribución de cómics en español.

Podría ser más exhaustivo, pero lo fundamental a día de hoy está recogido en este artículo. A modo de conclusión, os diré que mi herramienta de lectura (aparte de las habituales compras en papel) es un iPad en el que tengo instalado Comic Zeal para la lectura de cómics cargados desde el PC, y Koomic para la compra de colecciones en la nube. Pero cualquier combinación de las arribas indicadas sería una buena elección. ¡Lo importante es no dejar de leer!

Lady Snowblood

24 febrero, 2012

Lady Snowblood es uno de los mangas más populares del genio japonés Kazuo Koike. Publicado a principio de los 70, casi de forma paralela a su gran obra maestra, El Lobo Solitario y su CachorroLady Snowblood también nos cuenta una historia de venganza: la de Yuki, una joven engendrada en prisión con el único fin de ejecutar la venganza que su madre no pudo completar. Narrada y publicada de forma episódica, como suele ser habitual en el cómic japonés, la obra llega a Occidente de manera tardía (de hecho, ha sido la tónica con casi toda la obra de Kazuo Koike) y cobra especial popularidad a raíz de que Quentin Tarantino reconociera que este cómic (y sus dos adaptaciones cinematográficas) son una de sus principales fuentes de inspiración para su bilogía Kill Bill.

En España se publica en 2006 de la mano de Planeta de Agostini, en una edición que consta de dos tomos en blanco y negro con formato de lectura oriental (ya sabemos que muchas editoriales japonesas se niegan a vender los derechos de sus obras si no se respeta el formato de lectura original, pues lo contrario supondría invertir los fotolitos, un verdadero estropicio para la composición original de las ilustraciones). Punto a favor de Planeta: el manga se ha traducido al español directamente desde el Japonés, sin usar como puente la traducción al inglés que Dark Horse realizó en 2005. Esto es una práctica habitual de Planeta muy de agradecer, ya que no todas las editoriales hacen lo mismo. Punto negativo: cada volumen cuesta 20 euros, con lo que la colección asciende a 40 eurazos que duelen al bolsillo. Vale que cada volumen tiene 500 páginas y están bien engomados (faltaría más, diréis algunos, pero a mí ya se me ha deshojado más de un cómic en las manos), pero estamos hablando de b/n, papel normalito y en rústica. Cierto es que desconocemos cuánto han costado los derechos, pero por una obra publicada originalmente en los 70 y que no va a ser un superventas en occidente, no creo que la propietaria de los derechos, la editorial Koike Shoin, se haya subido a la parra.

Pero la verdadera pregunta es: ¿merece la pena gastarnos 40€ por tener este cómic en nuestras estanterías? Definitivamente, no. Antes comentaba que la serie era coetánea (en cuanto a publicación) de El Lobo Solitario, y que ambas nos narran el descenso a los infiernos de sus respectivos protagonistas embarcados en un largo camino de venganza. Pero aquí acaban las semejanzas: mientras que el manga protagonizado por Itto Ogami, el guerrero asceta que ya ha trascendido al imaginario popular japonés, es una obra sobrecogedora que nos muestra con maestría el Japón del período Edo, al tiempo que retrata la grandeza y las miserias de la figura del samurái; Lady Snowblood es un cómic menor, plagado de tópicos, personajes clichés y situaciones un tanto absurdas.

Después de haber leído obras del mismo autor como El Lobo Solitario, Asa el Ejecutor y Hanzo: el camino del asesino,  imprescindibles para conocer el género “chanbara” y el Japón del periodo Edo, tanto como pueden serlo las películas de Akira Kurosawa, me esperaba que Lady Snowblood me ofreciera dosis similares de calidad y documentación histórica, sólo que esta vez ambientadas en la restauración Meiji. Nada más lejos de la realidad, y lo cierto es que no me lo explico, siendo obras de temática semejante y publicadas en la misma etapa creativa.

De este modo veremos cómo la historia se articula a través de episodios que se corresponden con los encargos de asesinato que a Yuki le van realizando en su vagabundeo como sicaria, a medida que va reuniendo información para dar con los asesinos de su familia. Pero aunque la premisa pudiera resultarnos atractiva, lo cierto es que el cómic parece escrito con desgana, con escaso ritmo y nulo brillo. Hasta tal punto que suscita la sospecha de que las labores de Kazuo Koike pudieran limitarse al argumento general, pero que la narración y guionización del mismo correspondan al ilustrador. Vamos, por buscarle una explicación.

Cierto es que la definición de los protagonistas nunca ha sido el punto fuerte de Koike, siendo la mayoría de ellos sobrios y arquetípicos, poco dados a expresar sentimientos o contradicciones; pero siempre eran integrados en entornos interesantes y en relación con personajes dispares, que sirven de contrapunto y cuya visión nos permitía conocer mejor al protagonista. Nada de eso sucede en Lady Snowblood, trazado con una narración plana y sin pulso.

En sus mejores momentos el cómic resulta entretenido, aunque no siempre lo logra, estando cargado de capítulos que se leen con completa indiferencia. Además, se encuentra muy lastrado por la necesidad de introducir escenas eróticas en cada uno de los episodios; desconozco si son una imposición del género o la editorial, pero en la mayoría de los casos resultan forzadas e innecesarias. Paradójicamente, los últimos capítulos del manga son los mejores, con una resolución sencilla pero entretenida.

Respecto a las ilustraciones, es inevitable la comparación con Goseki Kojima, ilustrador de casi todas las obras de Koike. Aquí la tinta corre a cargo de Kazuo Kamimura, y la comparación resulta devastadora (qué queréis que os diga). La fuerza, potencia y dramatismo de las pinceladas de Kojima, uno de los mejores dibujantes que me he echado a la cara, están a años luz de las pobres composiciones y el dibujo destemplado de Kamimura, que bien es cierto va mejorando según avanza la obra, pero que sólo puede aspirar a cumplir.

Poco más resta por decir, salvo que, si nadie a leído a Kazuo Koike, ni se le ocurra empezar por este manga. Cualquiera de sus otras obras resulta una tarjeta de presentación mucho más adecuada. 5

 

Lady  Snowblood
Kazuo Koike & Kazuo Kamimura
Koike Shoin. Publicado en España por Planeta de Agostini, 2 volúmenes de 500 págs. (aprox.), b/n, 19,95€

Pluto (conclusión)

30 noviembre, 2010


Naoki Urasawa culmina su tributo a su reconocido maestro, Osamu Tezuka, con un cambio de registro. Y es que si la primera mitad de la colección era una novela policíaca protagonizada por el androide detective Gesicht, en estos volúmenes la narración se fragmenta entre varios actores, como es habitual en los mangas de este autor, y cobra especial relevancia la figura de Astroboy. ¿Es mejor la conclusión de Pluto que su planteamiento y nudo? Definitivamente, no. De hecho, Urasawa deja a un lado el género detectivesco que tan bien domina y opta por un desenlace épico con moraleja final que, personalmente, no me acaba de cuadrar.

Rememoremos un poco el argumento de este manga puiblicado aquí en ocho volúmenes, versión libre de la historia El mejor robot sobre la faz de la tierra, escrita por Osamu Tezuka para Astroboy en la década de los 60: los robots más famosos del planeta, auténticos portentos de la inteligencia artificial, comienzan a ser asesinados. Poco después, las víctimas comienzan a ser científicos claves en el desarrollo de la tecnología robótica, y en cada escena del crimen el asesino deja alguna señal formando algo similar a unas astas de toro.

Los primeros volúmenes se centraron en la investigación realizada por el detective Gesicht de la Interpol europea, uno de los androides más evolucionados jamás creados, hasta el punto de que pocos pueden distinguirlo de un humano. Sin embargo, en esta segunda parte de la trama Gesicht y la investigación ceden protagonismo a una serie de revelaciones que nos van dando las claves de estos asesinatos y de quién es el responsable.

No diría que se produce una debacle argumental, pero me parece un error, por ejemplo, que la trama avance a base de testimonios de personajes que revelan secretos que mantuvieron guardados desde el principio de la historia. Lo deseable hubiera sido que estas revelaciones se hubiera producido como consecuencia de las acciones de los protagonistas, de una sucesión de acontecimientos y descubrimientos. Nunca me gustaron las “grandes verdades” reveladas por personajes que “escondían lo que sabían”, me parece una resolución del relato bastante tramposa, y me sorprende por parte de un maestro del género como Urasawa. Aun así el manga mantiene su ritmo narrativo hasta el final, con esa capacidad de lectura compulsiva que caracteriza a este autor, y los personajes continúan manteniendo ese carisma que Urasawa sabe imprimir hasta al último de los secundarios.

Sin embargo, mi último reproche llega precisamente con el final de la historia, tan previsible que cumple punto por punto lo que todos esperábamos y los clichés de los que adolecen muchos mangas, incluidos la gran confrontación final y esa tendencia del cómic japonés a moralizar la conclusión de las historias. Como si contar un buen relato no fuera suficiente y todo debiera coronarse con una gran enseñanza universal. Habrá a quien le guste y a quien no, pero hubiera esperado de Naoki Urasawa un mayor ejercicio de originalidad. 6


Pluto
Naoki Urasawa (con la colaboración de Takashi Nagasaki)
Planeta de Agostini Comics

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‘Monster’ de Naoki Urasawa, vol. 5 al 9 (sin espoilers)

2 septiembre, 2010

En su momento reseñé la primera mitad de la obra magna (con permiso de 20th Century Boys) de Naoki Urasawa: Monster. Un cómic con un comienzo arrollador, una trama retorcida e inteligente y unos personajes redondos como pocos. Entonces ya comenté que Urasawa mezclaba las premisas del thriller policíaco y el de suspense y los sublimaba produciendo una obra superior, que iba mucho más allá del mero entretenimiento y se adentraba en terrenos tan pantanosos como la psique humana y los monstruos que la habitan.

Ahora que Planeta de Agostini ha concluido la reedición de este manga en formato de lujo, ha llegado el momento de reseñar el desenlace de la obra, que en este tipo de historias siempre resulta lo más complicado (si no, que se lo pregunten a J.J. Abrams). Vaya por delante que la segunda mitad de Monster no desmerece en absoluto a los primeros volúmenes, pero eso no significa que estén al mismo nivel, algo que, sinceramente, se antojaba complicado.

Y es que cuando urdes una trama tan inquietante y adictiva, resulta muy difícil que el desenlace de la misma esté a la altura de las expectativas suscitadas en la mente del ávido lector. Es el virus latente en este género narrativo, creas una tensión que se sostiene a lo largo del relato, un juego de sombras que fascina al lector/espectador, pero cuando se encienden las luces y el monstruo queda al descubierto, siempre resultaba más sugerente a media luz. Son muy pocos los que consiguen redondear una historia de investigación e intriga con un último golpe de efecto que deje a todos satisfechos. A este mal común a casi todas las obras del género, debe sumarse una prolongación artificial de algunas de las tramas, dando la sensación de que algunos acontecimientos no merecían tantos rodeos.

Respecto al argumento, en estos cinco volúmenes Urasawa sigue desgranando la historia de Johan, el monstruo más evidente de todos a los que hace referencia el metafórico título. Los distintos protagonistas, con el doctor Kenzo Tenma a la cabeza, comienzan a vislumbrar la verdad en torno a este críptico personaje y sus auténticos propósitos, pero a través de distintos caminos. Así, la historia queda fragmentada en distintos hilos argumentales, cada uno con su propio núcleo de personajes, y a través de ellos se nos van mostrando las diferentes piezas del puzzle. Hay que señalar que Urasawa no se guarda todas las cartas para el gran climax final, sino que va deslizando con cuentagotas las distintas respuestas que el lector reclama, de modo que hacia el final de la historia, cuando nos aproximamos a dicho climax, sólo queda por resolver el propósito último de Johan, el porqué de todos los asesinatos que ha ejecutado o ha mandado ejecutar. En palabras del propio personaje, el “paisaje final” que ha ido esbozando a lo largo de toda la travesía.

Lamento no poder ser más explícito, pero el riesgo de desbaratar el misterio es evidente. Al margen de eso, la habilidad de Naoki Urasawa para esbozar secundarios sublimes sigue intacta, construyendo personajes que sólo aprovecha durante un par de capítulos. Siguen estando ahí las historias secundarias y subtramas que te enganchan y te conmueven y, de igual modo, su trazo limpio y elegante y su genio para el tiempo narrativo continúan patentes. Nada de eso desaparece en estos cinco volúmenes, independientemente de que te guste el desenlace de la historia o no.

En conclusión, nadie podrá decir que el final de Monster resulta fallido. Desde el punto de vista narrativo, me parece impecable: no quedan cabos sueltos, todo encaja de manera coherente (a poco que el lector ponga de su parte por deducir lo que no queda explícito), ningún personaje queda colgado… Pero no son pocos los lectores que se han quejado de la resolución de la historia, quizás por esa decisión de Urasawa de ir adelantando poco a poco las respuestas en lugar de guardárselas para una gran traca final, probablemente más espectacular, pero también mucho más confusa.  A mi juicio, cualquier crítica debe quedar en el ámbito de los gustos y preferencias personales. Tras concluir la lectura de Monster, sólo me queda quitarme el sombrero ante un autor que nos ha regalado un viaje alucinante coronado con un final más que digno. Maestro Urasawa. 9


Monster, Naoki Urasawa
Planeta de Agostini Cómics. Biblioteca Pachinco.

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El Árbol que da Sombra (9/10)

21 julio, 2010

El Árbol que da Sombra es el primer manga de Osamu Tezuka que cae en mis manos, y no se debe a una cuestión de mala suerte, sino a que he esquivado a este autor conscientemente. ¿La razón? Ya la comenté en la reseña de Pluto (Naoki Urasawa): los mitos del cómic, los clásicos del medio, tienden a decepcionarme. Puede que esta opinión no tenga mucho fundamento, pero para mí es válida. He leído cómics míticos que pudieron tener relevancia hace décadas, ser profundamente innovadores en su momento, o sentar unas bases que, a posteriori, han marcado a toda la industria; pero leídos a día de hoy resultaban carentes de ritmo, o con carencias narrativas, o demasiado ingenuos… simplemente se sienten caducos, estaban escritos en otra época y para otro público. Me pasa con Will Eisner y con Stan Lee, y con muchos otros; mis respetos para ellos: crearon tendencias, generaron un código narrativo que aún hoy impregana todo el medio… pero sus obras nunca me han parecido “clásicos atemporales”.

Por esta regla de tres, pensaba que con Osamu Tezuka, el dios del manga, me pasaría lo mismo. Tras exponer mi peculiar problema, “el Síndrome Will Eisner” lo llamé, el lector Snob Megalove comentó que incurría en un error grave si pretendía meter al autor japonés en el mismo saco. Mencionó las obras adultas firmadas por el padre del manga moderno, publicadas en los 60 y 70, y destacó títulos como Adolf y El Árbol que da Sombra, de un contenido  y una narración complejas. Me picó la curiosidad, y como me encuentro en fase de investigación de todo lo relacionado con el Japón feudal, decidí darle una oportunidad a El Árbol que da Sombra. Pues bien, ¿qué puedo decir? Quizás el mejor manga que he leído junto a El Lobo Solitario y Monster. Una obra soberbia firmada por un autor que se nota en la cima de su carrera, maestro absoluto en todos los recursos del medio, con personajes carismáticos, buen pulso para enganchar al lector, con un estilo personal que lo impregna todo… una delicia.

El Árbol que da Sombra retrata una peculiar época de Japón: el bakumatsu, el declive del shogunato Tokugawa que ha mantenido al país aíslado y en férrea paz durante dos siglos y medio. Para los japoneses, el gobierno militar de los Tokugawa, el bakufu, era como un gran árbol a cuya sombra había prosperado el país. Pero a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el árbol está podrido y comienza a dar síntomas de debilidad. Sigue en pie, ya que sus raíces son profundas, pero es cuestión de tiempo que muera y se venga abajo. En El Árbol que da Sombra toman la palabra aquellos que quieren mantener al árbol en pie a toda costa, ignorando que por dentro se encuentra enfermo y moribundo siempre que puedan mantener el sistema, y aquellos que quieren talar el árbol y entrar en una nueva época, aunque sea a golpe de sangre y acero.

Este contexto histórico y social sirve a Tezuka para entrelazar a sus personajes de ficción con otros de carácter histórico que juegan un papel relevante en el manga. Un recurso que, si bien no es novedoso, el autor maneja con inteligencia, dándole además una curiosa vuelta de tuerca, ya que algunos de los protagonistas del relato son antepasados reales del propio Osamu Tezuka. Es el caso del casquivano y siempre optimista Ryoan Tezuka, un doctor en medicina “holandesa” que, junto con el samurái Manjiro Ibuya (este sí, personaje ficticio), protagoniza la historia.

El manga narra la peripecia vital de estos dos personajes en una época de cambios, su experiencia con los bárbaros occidentales, que tras años de aislamiento comercial, político y cultural del país, llamaban a la puerta de Japón sin estar dispuestos a aceptar un no por respuesta, y su ascenso profesional en una sociedad expuesta a novedades que no podía asimilar. La historia de Ryoan y Manjiro es un poderoso gancho para el lector, pero sin duda el salto de calidad lo ofrece el fresco social que dibuja Tezuka. Consigue plasmar la singularidad de aquella época, la bipolarización política que convulsionaba el país, el choque de la sociedad japonesa, tradicional y ultranacionalista, apegada a los viejos valores, con las novedades procedentes del exterior. En este sentido, ambos personajes sirven de vehículo para este tremendo contraste: Ryoan, al igual que su padre, es un médico “holandés” que usaba las prácticas médicas occidentales para curar a sus pacientes; una profesión mal vista por los tradicionalistas que consideraban despreciable todo lo procedente del extranjero. Ibuya, por su parte, es un soldado que quiere aprender de la tecnología militar de los extranjeros para proteger a su país de ellos. Dos hombres muy ditintos, pero unidos por su peculiar visión, por su deseo de tomar lo que valía la pena de los occidentales para mejorar su país.

En torno a ellos gira un relato complejo y divertido, sazonado con el peculiar estilo de Tezuka, capaz de dotar de un cariz humorístico hasta las situaciones más dramáticas. Una obra ambiciosa que pretende retratar una época muy difícil, pero que lo logra con gran éxito. A pesar de lo ambicioso de la empresa, el autor triunfa sobre las dificultades y consigue que el lector (pese a ser un occidental sin competencias sobre la historia de Japón) comprenda y se interese por las peculiaridades de aquella sociedad. Para colmo, nos divierte y nos engancha con unos personajes tremendamente carismáticos, con unos bien ideados gags cómicos, con momentos románticos, de combates y aventuras. Todo ello presentado con un estilo que no adeuda nada a nadie, con esa soltura de los creadores que se saben en su mejor momento. ¿Qué más se puede pedir a un clásico atemporal? 9

Safe Creative #1008207098904

El Árbol que da Sombra
Osamu Tezuka
Planeta de Agostini Cómics