Archive for the ‘Cómic Europeo’ category

Cómics para antes de Navidad

13 diciembre, 2012

Marvel-Christmas-wolverine

Se acerca la Navidad, una época propicia para leer cómics junto a la chimenea o a la luz del árbol, con una taza de chocolate calentándonos las manos y una buena historia calentándonos el alma. También es época de demostrar nuestro amor a aquellos que queremos regalándoles un tebeo encantador, de esos que nos arrancan una sonrisa con sólo recordarlos. ¿Os habéis puesto ya en situación? Bien, pues tomad lápiz y papel, ya que éste es el surtido navideño que os propone ‘¿No eres mayor para leer cómics?’: historias entrañables y bien contadas, propias para estos días en los que tenemos el buen rollo a flor de piel. Sí, sí, esta es la selección buena y no la de la FNAC, y los que no tengáis suficiente, recordad que en la lista navideña anterior tenéis recomendaciones igualmente vigentes. Vamos a ello:

Fábulas (Edición de Lujo): La multipremiada obra de Bill Willingham vuelve a las librerías en una edición en cartoné que entra por los ojos y que queda genial envuelta en papel de regalo. Los que no pudierais leerla en su momento, sabed que los protagonistas de Fábulas son aquellos personajes que todos conocemos de nuestros cuentos infantiles, exiliados en nuestro gris mundo de realidad a causa de un mal que se extiende por su reino de ensueño. Ojo, no es un cómic infantil, y si a algunos el argumento os suena a Érase una vez, es porque la serie de ABC es una copia de la premisa de este cómic magistral.

Adobe Photoshop PDF

Jesús y Buda

Las Vacaciones de Jesús y Buda: Aunque a veces se nos olvida, la Navidad es una fiesta religiosa, así que no estaría de más ponernos un poco místicos… si no fuera porque este manga es uno de los tebeos más irreverentes del año. Las Vacaciones de Jesús y Buda es una historia que sólo tiene sentido en la mente de un autor japonés como Hikaru Nakamura: los dos protagonistas (sí, los del título) abandonan sus tronos celestiales para tomarse un respiro. Para ello deciden compartir piso en el centro de Tokio y vivir como dos jóvenes mortales. Una historia tan surrealista como divertida, con un sentido del humor bastante peculiar. ¿El problema? Que Norma abusa un poco del precio.

Persépolis: El cómic autobiográfico de Marjane Satrapi por fin tiene edición de bolsillo, así que ha llegado el momento de rescatar esta pequeña maravilla costumbrista que nos narra la vida de una mujer iraní educada según los valores occidentales, lo que la lleva a mantener una relación de amor-odio con su país. Novela gráfica multipremiada en Europa y ganadora al Harvey al mejor cómic no norteamericano en 2004, Persépolis es uno de esos must have que muchos descubrieron a raíz de su adaptación cinematográfica, y que sigue siendo una obra de fondo en cualquier biblioteca.

Superman Byrne

Superman: El Hombre de Acero: Si ya habéis visto el trailer de la nueva peli de Superman, dirigida por Zack Snyder y producida por Chris Nolan, a nadie le puede caber duda de que 2013 será el año del kriptoniano. ¿Y que mejor manera de empezarlo que leyendo el que, para muchos (entre los que me incluyo) es el mejor cómic de Superman que se ha escrito? Publicado originalmente en 1986 y convenientemente reeditado por ECC en edición de lujo, este Superman: El Hombre de Acero reúne toda la etapa de John Byrne al frente del personaje. Al autor canadiense se le encomendó la labor de reescribir el origen y renovar al superhéroe más icónico, adaptándolo al nuevo universo DC emergido de Crisis en Tierras Infinitas. Ni corto ni perezoso, Byrne firmó el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera, legando a la posteridad un cómic que se ha convertido en el canon según el cual escribir a Clark Kent desde entonces.

mouse guard otono 1152

Mouse Guard: Escrita y dibujada por David Petersen, Mouse Guard es una de esas pequeñas maravillas que juegan en la misma división que Bones o Usagi Yojimbo: cómics de autor, relativamente minoritarios pese a los premios obtenidos, que nos hacen mantener la fe en el medio como algo más que vehículo de aventuras protagonizadas por enmascarados hipertrofiados. Con un ritmo de publicación bastante lento, debido al detallismo gráfico de su autor, esta serie nos traslada a un mundo fantástico medieval habitado por ratones que deben enfrentarse a una insólita amenaza. Norma ha publicado los dos primeros arcos argumentales en sendos volúmenes (Mouse Guard: Otoño 1152 y Mouse Guard: Invierno 1152), más una historia paralela ilustrada por Ted Naifeh.

Watchmen: El clásico de Alan Moore y Dave Gibbons vuelve a estar de moda gracias a la publicación de su precuela, Antes de Watchmen, desde este mes de diciembre; así que ya tenemos excusa para recuperar una de las mejores obras de la literatura moderna. Tampoco es un cómic muy navideño, cierto, pero a aquellos que no lo han leído debe haberles picado la curiosidad al ver el revuelo que ha armado su segunda parte. Y los que ya lo conocéis, ya sabéis que cualquier excusa es buena para releer esta obra maestra atemporal.

Los muertos vivientes: En estos días de consumismo desaforado, la obra que ha traído de vuelta la moda zombi resulta ideal para poner las cosas en perspectiva y recordarnos que lo importante es estar en buena compañía. La edición integral que se ha cascado Planeta puede resultarnos un poco cara (40 euros el tomo, en el margen de precios habituales del formato) pero es una magnífica manera de hacerse con uno de los cómics más relevantes (y adictivos) de los últimos años. Un regalazo con el que acertáis seguro.

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Usagi Yojimbo: Los que sigan habitualmente este blog ya saben que Usagi es una de mis debilidades, y mi excusa para recomendarlo este año es que Planeta por fin ha cambiado su política de publicación: en lugar de un tomo al año, lo que venía siendo un castigo para los seguidores del conejo samurái, a lo largo de 2012 se han publicado ¡cuatro volúmenes! El último de ello, La caza del zorro, resulta ideal para adentrarse en las aventuras de este ronin orejudo que recorre el Japón del Período Edo. Y es que una de las peculiaridades de la colección escrita y dibujada desde hace dos décadas por Stan Sakai es que sus recopilatorios se pueden leer de forma independiente, por lo que cualquiera es bueno para descubrir al personaje y su mundo. La caza del zorro recupera al mejor Sakai, trayendo de nuevo esa mezcla perfecta entre sentido del humor y el dramatismo de un Japón feudal fielmente representado. Esa es la receta única de este cómic y lo que lo convierte en una auténtica delicia.

Y con eso terminamos por hoy. Espero que estas recomendaciones os hayan resultado de utilidad; por supuesto, serán bienvenidos los comentarios con vuestras propuestas y preguntas. Mientras tanto, ¡felices fiestas!

¿Cuál es la mejor combinación tablet+aplicación para leer cómics?

1 junio, 2012

Una de las preguntas que más me han hecho por aquí es qué tablet es mejor para leer cómics o qué aplicación da mejores resultados. Podría hablaros de las muchas opciones que hay en el mercado y daros una larga lista de aplicaciones para que las vayáis probando, pero eso ya lo hacen en muchos otros sitios y, qué diablos, me parece un tanto aburrido. Una de las pocas ventajas que tiene ser un bloguero independiente y que nadie te regale un triste cómic, es que puedo decir abiertamente qué me parece lo mejor y qué me parece lo peor, así que en lugar de cansaros con una larga lista que vosotros mismos podéis descubrir poniendo la palabra “cómic” en el buscador de iTunes o Google Market (o como se llame ahora), me voy a limitar estrictamente a lo que considero lo mejor de lo mejor. Allá vamos.

Tablets

El mercado está inundado de estos dispositivos, con gran variedad de precios y colores. Pero esto no es un blog para tecnófilos sino para lectores de cómics, así que lo que buscamos (aparte de un cacharro que sea fiable) son las mejores pantallas del mercado, que es lo que va a marcar de forma decisiva una experiencia de lectura satisfactoria. Centrándonos en esto, las posibilidades se reducen bastante. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de probar distintos tipos de tablets, y a la hora de gastarme el dinero en una (y teniendo la lectura de cómics como prioridad) las únicas opciones que barajaría son las siguiente:

New iPad (aka iPad3): Apple tiene fama de realizar las mejores pantallas portátiles del mercado y, según mi experiencia, es cierto. Hoy por hoy, la pantalla del nuevo iPad no tiene rival: una definición de 2048×1536 píxeles en una pantalla de 9,7 pulgadas, lo que supone la friolera de 3,1 millones de píxeles (cuatro veces más que el iPad2) y una densidad de 264 píxeles por pulgada. Una barbaridad a la que Apple le ha dado el nombre de “pantalla Retina”. La cuestión es que no sólo la definición es abrumadora, sino que la capacidad de contraste es magnífica (algo fundamental a la hora de reproducir cómics), con una profundidad de negro nunca vista en una pantalla portátil. ¿Aspectos negativos? Es la tablet más cara del mercado: 479 € en su versión más barata (la de 16 GB sin 3G), está “blindada” (sin entrada para tarjetas o conexiones USB) y todo lo que entre en ella debe hacerlo a través del cuello de botella de iTunes. Vamos, los problemas habituales de cualquier cacharro Apple.

iPad 2: Sigue a la venta con una reducción de precio, 399 € en su versión más asequible, y sus características son similares a la del resto de la competencia, de ahí que no sea un gadget obsoleto. Con una resolución 1.024×768 píxeles y una densidad de 132 ppp, su pantalla queda (teóricamente) por detrás de la de competidores como la Samsung Galaxy Tab 10.1. En la práctica no es así, he tenido la oportunidad de sujetar en la mano un iPad 2 y la Galaxy Tab 10.1, y se ve mejor la pantalla de Apple, entre otras cosas por tener una mayor profundidad de color. Y es que a veces se nos olvida que las especificaciones de resolución no lo son todo.

Samsung Galaxy Tab 10.1: Me ciño a la versión de 10 pulgadas de la tablet de Samsung porque la de 7′ me parece poco adecuada para la lectura de cómics. Al precio de 399€ (en su versión más barata) tenemos una gran tablet: rápida y eficaz, tanto en potencia del procesador como en duración de la batería, que funciona con el ya archiconocido sistema operativo de Google: Android (en su versión específica para tablets: Honeycumb). Es mucho más accesible y “conectable” que los aparatos de Apple, pudiéndosele cargar archivos directamente a través del cable USB, como si fuera una memoria flash. Os advierto, eso sí, que si pretendéis usar el gestor de contenidos de Samsung (Kies) para gestionar vuestra biblioteca, fotografías, música, contactos, etc. os lo penséis dos veces, porque Samsung Kies es peor que una maldición bíblica, pesado e inestable como él solo. Su pantalla de 10.1′ (casi imperceptiblemente más grande que la de un iPad) tiene una resolución de 1.280×800 píxeles y una densidad de 149 píxeles por pulgada. Está muy por detrás de la del nuevo iPad (también cuesta 80€ menos) y, como ya he dicho, también me parece inferior que la del iPad2, con el que comparte precio. Aunque la tablet de Samsung posee en teoría más definición, en la práctica da una leve sensación de desenfoque (no se me ocurre una palabra mejor) que no se percibe en las pantalla de Apple. Aun así, se pueden leer cómics estupendamente y sin problemas de fatiga visual.

Existen otras opciones en el mercado que funcionan bajo entorno Android, pero las más fiables, como la tablet de Sony, comparten precio y especificaciones con la Samsung Galaxy Tab (por ejemplo, el producto de Sony muestra idéntica resolución de pantalla y funciona con el mismo OS). Personalmente, si os decantáis por Android, compraría el cacharro de Samsung, principalmente porque es un ‘partner’ preferente de Google y el software de Android sale cada vez más optimizados para los productos de Samsung. Además, al ser la que tiene más instauración en el mecado, garantiza ventajas como un mejor servicio técnico y una mayor fiabilidad en su producción, por no hablar de que es la principal fabricante de pantallas LED del mundo, y el resto de las marcas dependen de que Samsung les ceda su producción.

Aplicaciones

Comic Zeal: Exclusiva de la Apple Store, para mí es la mejor aplicación que existe para leer cómics “cargados desde el ordenador”, pero también es una de las más caras (3,99€). Aun así, si tenéis la intención de usar vuestro iPad como lector de cómics y pretendéis guardar en su memoria interna una extensa biblioteca, el desembolso merece la pena. Comic Zeal posee, además de una interfaz práctica y elegante, un eficaz método de clasificación de cómics basado en carpetas (mostradas como cajas y separadores) y etiquetas. Es la mejor aplicación para tener tu colección ordenada, además de poseer un visor que permite todo tipo de zooms, “paneo” por áreas, adaptación automática al tamaño de la página, modo de lectura occidental o manga… Casi imprescindible.

CloudReaders: Este veterano lector de documentos de la Apple Store sigue siendo una de las mejores aplicaciones gratuitas para la lectura de cómics. Su visor es más sobrio, pero tiene todo lo que podamos necesitar (incluido zoom, bloqueo del zoom y paso de página con un solo toque). Quizás donde más flojea es en el sistema de archivado, pues sólo permite poner etiquetas a los documentos, de modo que los más puntillosos tendrán que tomarse su tiempo para etiquetar bien cada ejemplar (si  queremos tener fácilmente localizable el Spiderman de Straczynski, por ejemplo, deberemos ponerle cuatro o cinco etiquetas: Spiderman, Marvel, Amazing Spiderman, Straczynski).

Komic Reader: De las distintas aplicaciones gratuitas para cómics que existen en el Android Market, ésta es la que más me gusta. Posee un buen sistema de clasificación y ordenación, que nos muestra una pequeña imagen de la portada de cada cómic que abre la colección, y su visor es bastante intuitivo y sofisticado (con detalles exclusivos como la visualización completa de las dobles páginas con la posibilidad de elegir, sobre un icono, qué zona queremos ir ampliando). Además, al ser de código abierto, va incorporando mejoras constante.

Comixology, DC y Marvel: Comixology es una aplicación gratuita que también tiene versiones específicas de DC y Marvel. Probablemente sea el mejor lector de cómics que existe, con ideas tan buenas como la lectura por viñeta (se nos muestra la viñeta a pantalla completa y, mediante un toque, pasamos a la siguiente). ¿El truco? Que en realidad es un ‘marketplace’ para vendernos los cómics de las grandes editoriales USA, por lo que no podemos subirle cómics de nuestra biblioteca particular. El precio de los cómics a la venta es muy similar a su versión en papel, lo que no mola (aunque ciertamente hay algunas buenas ofertas) y cuenta con el problema insalvable para muchos de que todos los cómics que se venden están en inglés. Aun así, si dominas el idioma de Albión, es una excelente opción para llevar al día nuestras colecciones sin tener que esperar a que salga la versión traducida.

Koomic: Digamos que es un Comixology a la española (aunque con un catálogo mucho más limitado). Existen varios canales en español para comprar cómics en formato digital (la propia iTunes, sin ir más lejos), pero éste, lanzado por SD Distribuciones, es el mejor que he encontrado. Sencillo, fiable y eficaz, esta librería digital permite leer los cómics comprados en su plataforma online a través del ordenador y de dispositivos Apple (prometen que la aplicación para Android es inminente). Los precios oscilan dependiendo de la editorial que posea los derechos, pero por lo general son algo más baratos que en su versión impresa. Parece que se lo están tomando bastante en serio y su catálogo crece día a día, como demuestra el acuerdo al que han llegado con Ediciones B, que les ha permitido poner a la venta en su plataforma los cómics de Mortadelo y Filemón o Superlópez, aunque también poseen un fondo interesante de cómics extranjeros (por ejemplo, Invencible de Robert Kirkman sale puntualmente todos los meses, y a un precio más asequible que en papel).

La gran noticia que puede consolidar a Koomic como algo serio ha llegado este mes, cuando han comenzado a subir los primeros cómics de Panini. En estos primeros días se pueden encontrar unas pocas obras de la editorial que posee los derechos de Marvel en España, pero a un precio mucho más bajo que en papel (0,79€ por cada cómic de 25 páginas), aunque me temo que es una medida promocional. A este precio podemos acceder al Scarlet de Brian Michael Bendis, los Incógnito y Criminal de Ed Brubaker y la nueva línea de superhéroes creada por Stan Lee: Starborn. Son colecciones pertenecientes a sellos secundarios de Marvel, y el quid de la cuestión estará en ver si la cosa se queda así, o si Koomic comienza a vender las colecciones punteras de la editorial neoyorquina (léase Spiderman, X-Men, Vengadores y demás). De ser así, estaríamos ante la primera alternativa real a la venta de cómics impresos. Si Koomic fuera capaz de convertirse en la plataforma de Panini para ediciones digitales, y aprovechara semejante impulso para, paralelamente, dar respaldo a autores nacionales que no encuentran cabida en el hermético mundo editorial, podríamos estar ante un verdadero paso adelanta en la distribución de cómics en español.

Podría ser más exhaustivo, pero lo fundamental a día de hoy está recogido en este artículo. A modo de conclusión, os diré que mi herramienta de lectura (aparte de las habituales compras en papel) es un iPad en el que tengo instalado Comic Zeal para la lectura de cómics cargados desde el PC, y Koomic para la compra de colecciones en la nube. Pero cualquier combinación de las arribas indicadas sería una buena elección. ¡Lo importante es no dejar de leer!

La Casta de los Metabarones

20 marzo, 2010

Me he retrasado mucho con esta reseña, pero creo que la entidad del cómic lo merecía: La Casta de los Metabarones, nada menos que una de las obras de referencia del cómic ¿europeo? que comenzó a publicarse en Francia allá por 1981. Lo de europeo entre interrogaciones se debe a que, aunque la edición del cómic es netamente francesa, corriendo su publicación a cargo de la “editorial/fundación/colectivo” Humanoids Associés (conformado por autores del cómic y la ciencia ficción francesa, tales como Moebius o Jean Pierre Dionnet), los autores de la obra son el polifacético chileno Alejandro Jodorowsky y el ilustrador argentino Juan Giménez.

Independientemente de la nacionalidad de sus creadores, La Casta de los Metabarones encaja perfectamente en esa corriente creativa cuyo máximo exponente y faro de referencia fue la revista francesa Metal Hurlant, publicada precisamente por Humanoids Associés entre 1974 y 1987, y que también vio la luz en Alemania, Italia, Gran Bretaña, España y Estados Unidos (allí bajo el nombre de Heavy Metal). Esta publicación se convirtió en un auténtico generador de tendencias en el ámbito de la cultura fantástica y la ciencia ficción, tocando todos los palos y creando un imaginario compartido tanto por los autores como por el público. Así, Metal Hurlant eran las evocadoras ilustraciones de Frank Frazetta, los relatos de Phillip K. Dick, las novelas de Frank Herbert, la SciFi hollywoodiense como Blade Runner, la música más transgresiva como el metal de Iron Maiden o los acordes electrónicos de Vangelis y, definitivamente, también eran los cómics como La Casta de los Metabarones.

Por tanto, leer la reciente edición realizada por Mondadori de la obra de Jodorowski y Giménez, recogida en un único volumen dentro de la colección Reservoirs Books, es un poco como viajar en el tiempo hacia esa ciencia ficción ochentera, más emparentada con los mundos fantásticos de Dune y heredera de los relatos de John Carter de Marte, que la actual ciencia ficción obsesionada con la tecnificación y los universos virtuales. Es redescubrir que la SciFi tiene todavía validez como entretenimiento puro, como creadora de mundos y civilizaciones imposibles, sin necesidad de ser una constante metáfora de nuestra época contemporánea.

Metiéndonos en harina, habría que decir que el Último Metabarón es un personaje secundario de la saga El Incal, desarrollada entre Jodorowski y Moebius. Al igual que allí, en este cómic el chileno recicla muchas de las ideas que planteó para su truncada adaptación cinematográfica de Dune, por lo que se pueden encontrar ciertos paralelismos  entre ambas obras. Respecto al argumento, podemos decir que el título es bastante descriptivo, ya que lo que se nos narra es la saga de los metabarones, desde el primero hasta el último de esta casta de guerreros invencibles que se regían por un código de honor y de conducta tradicionalista, muy similar al bushido, pero que no dudaban en alterar cibernéticamente su cuerpo para lograr cualquier ventaja en la batalla. Como resultado, los metabarones se convirtieron en los guerreros mercenarios más poderosos de la galaxia, capaces de desestabilizar cada uno de ellos a mundos enteros, o de mantener imperios con simplemente anunciar que respaldaban al régimen. Más que guerreros, eran el arma definitiva, con la particularidad que el nuevo metabarón sólo era investido como tal una vez asesinaba a su padre. Así, durante varias generaciones, los Castaka, capaces sólo de concebir varones, engendraban al que sería su propio asesino y sucesor.

Por tanto nos encontramos con un relato de estructura cíclica, con ocho capítulos (titulados con el nombre del Metabarón al que está dedicado) en el que asistimos al nacimiento, adiestramiento, ascensión al poder y posterior asesinato de cada uno de los ocho metabarones, hasta que el último de ellos rompe este ciclo. Este planteamiento puede parecer reiterativo, pero Jodorowski introduce los suficientes elementos de motivación como para que la historia de cada metabarón nos resulte interesante por sí misma; hasta el punto de que el lector aguarda esos momentos del relato que sabemos inevitables, como el enfrentamiento entre padre e hijo, o el encuentro con la mujer que será la madre del próximo metabarón, para ver cómo el autor los solventa en esta ocasión.

Lo más llamativo del trabajo de Jodorowski es que concibe su obra como un drama griego clásico, al estilo de las obras de Homero, y no sólo porque se trate de una epopeya grandilocuente, o porque ensalce la figura de héroes imposibles, sino porque el tono, la concepción de los personajes y sus reacciones exageradas son las que se encuentran en los clásicos de la antigüedad. Jodorowski pretende entroncar su obra, a través de los siglos, con la épica de la Ilíada y la Odisea, los pilares fundamentales de la literatura grecolatina. De este modo, sus personajes no parecen envejecer, acometen hazañas inconcebibles para los mortales, reaccionan con sentimientos de una pasión desmedida o de una crueldad extrema, lejos de un comedimiento mínimamente realista; las madres cometen incesto por amor, y los hijos matan a sus padres por honor… Es decir, al igual que en los poemas épicos de la antigüedad, todo está exagerado, a veces hasta el absurdo.

Depende de cada lector el asumir o no la propuesta de Jodorowski. Es cierto que la historia que se nos cuenta, en su concepción, es similar a una epopeya clásica, sin embargo, la antinaturalidad de todos los personajes distancia al lector del relato, incapaz de identificarse con ninguno de sus protagonistas. Personalmente, me cuesta desarrollar interés por estos personaje: sus comportamientos son tan arquetípicos que sería como emocionarme al leer un libro de historia.

Esto hace que el relato no enganche en algunos momentos y asistamos, más o menos indiferentes, a una narración que por lo demás resulta eficaz pero en ningún momento brillante, cargada de situaciones que ya hemos visto en otros grandes clásicos del género. Aun así, una vez que concluimos la lectura, sentimos la sensación de haber leído una obra compacta y con personalidad. La fuerza del conjunto es innegable.

Al margen del trabajo de Jodorowski, creo que es justo destacar el magistral arte de Juan Giménez, un dibujante con un nombre tan fácil de olvidar como inolvidables son sus ilustraciones. Giménez realiza un trabajo soberbio, dando una lección de cómo diseñar y plasmar escenarios y trasfondos. Y es que en esta obra el argentino convierte en protagonistas a los paisajes estelares, los exóticos planetas, la extraña arquitectura de cada civilización… todo ello conforma un mosaico de una personalidad arrolladora, dejando en un segundo plano su diseño de personajes, menos imaginativo en comparación. Es tan habitual en el cómic contemporáneo encontrarnos con dibujantes que se centran sólo en los personajes, convirtiendo el contexto en anodinos fondos impersonales, que el trabajo de Giménez se antoja una referencia imprescindible, demostrando que si un autor quiere tener personalidad en su trabajo y dotar de consistencia un guión, debe trabajar por encima de todo la recreación del mundo donde se desarrolla un cómic. Simplemente espectacular.

En definitiva, una lectura imprescindible para comprender la ciencia ficción europea, pero que, a mi juicio, le falta ritmo y unos personajes más creíbles para contarse entre las obras verdaderamente grandes del género. 7

 

La Casta de los Metabarones.
Alejandro Jodorowski y Juan Giménez. Editorial Random Mondadori, colección Reservoirs Books.

La Mazmorra: Época Zenit (6/10)

18 enero, 2010

La Mazmorra es la peculiar creación de los autores franceses Joann Sfar y Lewis Trondhein; ambos, guionista y dibujante, nos traen una propuesta que si no es innovadora en su planteamiento (nos encontramos ante una nueva parodia que se apoya en los lugares comunes de la fantasía épica medieval) sí lo es en su desarrollo y estilo absolutamente personal.

Muy lejos de la tradición del cómic francobelga, La Mazmorra entronca más bien con el humor absurdo y por momentos surrealista de la literatura británica, con un regusto que nos recuerda a autores como Terry Pratchett. Un pato cobarde e inútil de noble cuna capaz de prosperar en un mundo dominado por criaturas y poderes arcanos; un fiero dragón humanoide general de las huestes de la Mazmorra que, sin embargo, es vegetariano y un leal amigo cuando se lo propone; hechiceros practicantes de una magia absurda; princesas guerreras que acaban rescatando a sus rescatadores… Este es el paisaje que nos encontramos cuando nos asomamos a este cómic, un paisaje presidido por la imponente Mazmorra, epicentro de este extraño mundo y núcleo de todas las tramas argumentales.

Cabe señalar que el proyecto íntegro de La Mazmorra está compuesto por tres colecciones, cada una correspondiente a una época distinta de la historia de este santuario, y cada una con sus propios protagonistas y trasfondos. Las tres colecciones, publicadas simultáneamente, corresponden a la Época Amanecer, la Época Zenit y la Época Crepúsculo; conformando un intrincado universo editorial, al poseer cada etapa sus propias subcolecciones.

Centrándonos en la época Zenit (la que he podido leer hasta la fecha) diré que me recuerda bastante a otro cómic de ambientación similar: Groo el Vagabundo, la maravilla creada por nuestro compatriota Sergio Aragonés, que tanto gusta en USA y que tan desapercibida pasa en España. Si bien el conjunto de la propuesta de La Mazmorra es más ambiciosa y compleja, la obra de Aragonés me parece más redonda a la hora de divertir, con situaciones menos basadas en el absurdo y que se apoyan más en los gags de guión.

Aun así, debo decir que La Mazmorra no se limita a buscar la risa del lector, resultando en algunos momentos una propuesta más rica. Y es que en el transcurso de sus viajes, nuestro protagonista Herbert el pato entra en contacto con realidades y personajes que encierran una reflexión sobre verdades universales; un esfuerzo argumental que, lamentablemente, puede pasar desapercibido por el tono satírico que preside el cómic.

Respecto al dibujo, el tono naíf y despreocupado de Trondheim resulta excelente para la obra, dotando de una personalidad visual al mundo de La Mazmorra que se pierde al ser sustituido a los lápices por otros ilustradores (Boulet, por ejemplo, en la Época Zenit). Algo que en cierto modo era de esperar, ya que un proyecto editorial de estas dimensiones requiere más de un dibujante, de ahí que quizás se debería haber optado por inaugurar la saga con un aspecto visual menos personal que el que aporta Trondheim, de modo que el cambio de ilustrador no resultara tan chocante.

Sea como sea, La Mazmorra es una divertidísima propuesta del cómic europeo contemporáneo que, aunque no sea redonda, resulta tremendamente entretenida. Y sospecho que ese es el principal objetivo de sus autores. Queda por ver si este particular universo es capaz de dar de sí todo lo que esperan sus creadores. 6

‘La Mazmorra’. Joann Sfar y Lewis Trondheim. Norma Editorial.