Spaceman, postapocalípticos e integrados

spaceman cover

Cuando uno le echa el guante a la nueva colaboración de Brian Azzarello y Eduardo Risso, dúo creativo de la muy celebrada 100 Balas, es inevitable que las expectativas coticen al alza, máxime cuando el último trabajo de Azzarello, la Wonder Woman del nuevo Universo DC, se ha destapado como una de las mejores series regulares que ahora mismo se están publicando en el mercado mainstream.

Y uno tiene la impresión de que el bueno de Azz ha intentado repetir la jugada con este miniserie de 9 números (convenientemente recopilada por ECC en un volumen en cartoné), ya que abandona el género hardboiled noir por el que es conocido y reconocido para adentrarse en un terreno con el que está menos familiarizado: el de la ciencia ficción. ¿Ha sido el resultado tan espectacular como Wonder Woman? Decididamente no.

Spaceman nos traslada a un futuro que oscila entre lo distópico y los post-apocalíptico, ya que la civilización parece dividida entre una sofisticada sociedad que vive en la riqueza y la abundancia, y un submundo de desfavorecidos que malviven en una suerte de vertedero de dimensiones continentales (y oceánicas). Esta división social es, al mismo tiempo, física, ya que una gran muralla separa ambos mundos impidiendo que los “descamisados” contaminen esa utopía de altas torres blancas y diseño “appleliano” (¿se me permite el deonomástico?). Pero la impermeabilidad no es total: los ciudadanos de uno y otro lado comparten un mismo interés por los reality shows emitidos a través de los medios de comunicación, que se convierten para aquellos que viven en la miseria en la única ventana a su alcance para asomarse a ese otro mundo feliz.

Este contexto futurista creado por los autores, que no es más que un reduccionismo de cómo funciona nuestro propio mundo (con un norte opulento y un sur pobre que sueña con la tierra prometida que vislumbran a través de la publicidad y los espectáculos globales como el fútbol), es la parte más inspirada de la historia. Sin embargo, cuando llega el momento de desarrollar un buen guion dentro de ese marco, el trabajo de Azzarello se resiente, no por la premisa, que parece interesante, sino por la manera en que se ha plasmado.

sm

El mejor ejemplo lo tenemos en su protagonista, que a priori resulta un personaje bastante llamativo y atípico, pero que (al menos al que esto suscribe) acaba por resultarle de los más inocuo: Orson, el “spaceman” del título, es el producto de un experimento desarrollado por la NASA para poder enviar hombres a Marte. Con una densidad ósea superior a la humana y una fortaleza física incrementada, este hombre de rasgos simiescos (como los primeros astronautas) arrastra una vida solitaria en el “lado malo” del mundo. Recolecta chatarra oceánica para ganarse la vida y su vida social se limita a una panda de golfillos callejeros (‘slum dogs’ futuristas) y a una relación esporádica con una ciberprostituta que desconoce que su cliente es una rareza diseñada mediante ingeniería genética. Con estos rasgos, uno podría pensar en un personaje complejo, nacido para grandes metas pero arrojado al fango como un Ícaro que voló demasiado alto, un ser frustrado que espera su oportunidad o, mejor aún, un sabio que ha aprendido a ser feliz con una vida sencilla pese a encerrar el potencial de un superhombre. Nada de eso, Orson es un personaje acomodado, un simplón al que le pasan cosas, pero que hace poco; y un protagonista sin iniciativa resulta un pecado del que es difícil redimirse.

La trama se pone en marcha cuando una muchacha, protagonista de un reality show de audiencia planetaria, es secuestrada y cae en manos de Orson por casualidades del destino. Éste se encuentra en la situación de tener que ponerla a salvo y devolvérsela a su televisiva familia, una guapa pareja de fuertes reminiscencias brangelínicas (segunda palabra inventada del día) que habita en un mundo de focos y decorados a lo Show de Truman. Azzarello salpica el desarrollo de la trama central con una serie de flashbacks en los que se nos muestra la expedición marciana de Orson, un desastre que llevó a la NASA a descartar su programa de astronautas alterados genéticamente.

2

El caso es que Spaceman reúne unas cuantas buenas ideas, pero su lectura chirría y resulta poco satisfactoria, bordeando el abismos del aburrimiento en muchos momentos. Primero porque Azzarello falla a la hora de implicarnos con sus personajes y construir una trama que apasione: su guion se queda a medio camino entre la denuncia social y una historia de extraños fugitivos que, en muchos momentos, no sabemos por qué huyen. La sensación es algo difusa: como si las personas de esa sociedad futurista se movieran en una escala de valores diferente que nos impidiera comprender exactamente sus motivaciones (o quizás, simplemente, es que están mal explicadas). Por otra parte, durante toda la lectura uno tiene la impresión de que el mundo ideado por Azzarello y Risso está construido con retazos de cosas que ya hemos visto y leído antes, lo cual no tendría por qué ser malo si lograra cohesionar todos estos fragmentos y darles personalidad propia. El resultado, sin embargo, es más parecido a un monstruo de frankenstein disfuncional… o a un híbrido genético que no echa a andar del todo.

Lo mejor que se puede decir de Spaceman es que no es convencional, arriesgándose a meter en la batidora géneros tan dispares como la expedición espacial, las historias de fugitivos, las distopías antiabsolutistas de la ciencia ficción de los 50 o la denuncia social subyacente en las novelas de Charles Dickens. El problema es que una vez batido, el pastiche tiene un sabor bastante extraño que a más de uno le puede resultar indigesto. 6

 

Spaceman
Brian Azzarello y Eduardo Risso
DC Comics (Vertigo). Publicado en España por ECC Ediciones. Cartoné, 224 páginas, color, 20 €

Explore posts in the same categories: Cómic USA, DC Comics, Reseñas

Etiquetas: , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

3 comentarios en “Spaceman, postapocalípticos e integrados”

  1. mercuriano Says:

    No conocía este cómic. Los dibujos son cuanto menos impactantes.

    Me gusta

  2. David Says:

    Tienes razón, mercuriano, el dibujo de Eduardo Risso es bastante espectacular con un uso de las sombras muy inteligente.

    Me gusta


  3. […] Nos encontramos ante un escenario de ciencia ficción mejor concebido y desarrollado que el de otras incursiones en el género que hemos podido leer recientemente, ofreciéndonos una visión conscientemente improbable de lo […]

    Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s