Daredevil nº1: La Sonrisa del Diablo

DD Cover

Este mes de diciembre llega a las librerías españolas el segundo volumen del Daredevil de Mark Waid, que Panini ha tenido el acierto de recopilar en su colección 100% Marvel (ya sabéis: 150 páginas, rústica, buen papel y precios ajustaditos). Así que, como preámbulo a este lanzamiento, me ha parecido oportuno reseñar el primer tomo de esta nueva etapa del ‘Hombre sin Miedo’ (en las tiendas desde el pasado verano), que ya arrasara en los últimos Premios Eisner obteniendo los galardones a mejor serie regular de 2012, mejor guionista para Mark Waid y mejor one shot para el nº7 de la colección (precisamente el que abre el segundo volumen de Panini).

Bajo el título La sonrisa del diablo, este 100% Marvel recopila los seis primeros números de la etapa de Mark Weid al frente de la colección, un nuevo comienzo en toda regla que busca alejar a Matt Murdock de su condición de eterno torturado y aportarle un cariz más desenfadado a sus aventuras (alguien dentro de Marvel debe haber pensado que estamos en una época en la que el público busca evasión). Así que los dos principales ingredientes manejados por el autor son, por una parte, la nueva actitud ante la vida del protagonista, que se permite relativizar sus desgracias del pasado y afrontar cada día con una sonrisa; y por otra, una mayor incidencia en su faceta como abogado.

Y lo cierto es que la cosa funciona. Este nuevo Daredevil risueño, saltarín y desvergonzado, como si de un remedo de Burt Lancaster se tratara, ayuda a que el cómic se lea de buena gana, casi con una sonrisa en la boca, al tiempo que hay una mayor variedad de situaciones (y cierto mensaje social) gracias a la vertiente jurídica del relato. De hecho, Waid consigue que, por momentos, llegue a resultar más interesante la faceta profesional de Murdock que su vida superheroica, pues le porta a la serie un tono más sofisticado merced a subtramas propias de series televisivas de abogados. El problema, no obstante, surge cuando se intentan entremezclar ambos aspectos. Aunque en un principio pueda resultar lógico que Matt aproveche su alter ego de justiciero enmascarado para investigar y obtener ventaja en sus casos (siempre en pos de la justicia, por supuesto), el resultado es cierta sensación de que se fuerza el guión para buscar conexiones, y uno termina por preguntarse cómo es que tras los casos que llegan a ‘Nelson & Murdock’ siempre se encuentra Hydra o algún supermaloso.

DD Paolo Rivera

Aun así, se agradece el esfuerzo del autor por dar variedad al relato, creando hilos argumentales que van desde la mafia hasta el terrorismo internacional, pasando por líos de faldas en ‘Nelson & Murdock’ o el típico supervillano que insiste en elegir Nueva York (la ciudad del mundo con más superhéroes por metro cuadrado) como escenario de sus fechorías. El equipo creativo también tiene tiempo en estos seis primeros números de presentarnos a un nuevo enemigo, bastante plano, todo sea dicho, pero original y divertido, capaz de ofrecer buenas escenas de acción con hostias como panes, de esas que siempre nos ha gustado leer en los tebeos del “cuernecitos”.

Otro punto a favor de este nuevo Daredevil es el apartado visual de Paolo Rivera (nominado al Esiner por este trabajo), ilustrador que se dio a conocer por sus llamativas pinturas para la serie Mythos (aquellos one-shots protagonizados por los principales héroes Marvel), pero que aquí utiliza la técnica habitual de lápiz y entintado. Quizás a primera vista sus páginas pueden resultar un tanto desangeladas, con viñetas algo vacías y excesiva “economía” en los detalles, pero lo compensa con un potente dinamismo en las composiciones y un ritmo narrativo que, al que esto suscribe, le resulta realmente esplendido. Mención especial a su innovadora forma de representar los poderes del protagonista: nada de unas ondas saliendo de su cabeza como si el bueno de Matt necesitara una ducha; Rivera logra hacernos imaginar cómo percibe DD el mundo a su alrededor, representando su “visión” con capas de sonido superpuestas (sólo tenéis que ver la portada que abre la reseña) al tiempo que hace un innovador uso de las onomatopeyas.

El volumen incluye una historia extra ilustrada por el español Marcos Martín.

La segunda parte del volumen está ilustrada por el español Marcos Martín.

En definitiva, un cómic entretenido que se lee con facilidad y cuya mayor virtud es que deja con ganas de más. Es cierto que algunas de las tramas resultan un tanto inverosímiles y que la resolución de ciertas situaciones no resulta tan satisfactoria como debería, dando en algunos momentos la impresión de que Waid crea escenarios de gran complejidad que se solventan de forma demasiado sencilla (y no abundaré más en el asunto ante el riesgo de los temidos espóilers). De cualquier modo, es un soplo de aire fresco para el personaje y uno de los cómics de súpers más divertidos del pasado año. 7

100% Marvel: Daredevil, La Sonrisa del Diablo
Mark Weid y Paolo Rivera
Marvel. Publicado en España por Panini. Recopilatorio en rústica, 144 páginas, color, 12 €

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2 comentarios en “Daredevil nº1: La Sonrisa del Diablo”


  1. Personalmente, creo que este DD no se puede juzgar desde la perspectiva pseudo-realista y “dark and gritty” de las etapas inmediatamente anteriores. ¿Que todos los casos de N&M llevan a super-villanos? Pues claro, el DD de Waid es un revival del espíritu Marvel de los 60, y por aquel entonces a nadie le extrañaba que Johnny Storm se encontrase de repente con un vagabundo y éste resultase ser Namor (coincidencia nivel Lindelof) o que el padre del mejor amigo de Peter Paker fuese el archienemigo de Spider-man (ídem de lienzo). En el naïf universo Marvel de aquellos días, la serendipia rocambolesca y el apretar las tramas al máximo para que todo se cerrase perfectamente estaban a la orden del día. Yo creo que Waid sabe perfectamente lo que está haciendo y por qué y para quién lo está haciendo.

    Por otro lado, tanto Rivera como Martín redondean para mí un trabajo de sobresaliente, y yo no echo en falta ese mayor detallismo que tú pareces demandar. Su estilo pop limpio y expresivo se ajusta como un guante a una narrativa plena de hallazgos formales. Si recargasen más las viñetas quizás les quedarían más aparentes como ilustraciones aisladas, pero creo que acabarían dificultando la lectura de la página (pienso en el caso de Simone Bianchi, al que le gustan las composiciones arriesgadas que luego el ojo no puede seguir por culpa de un grafismo excesivamente barroco…)

    No sé, viendo lo que hay por ahí adelante en lo que respecta a super-héroes ahora mismo y lo mucho que yo he disfrutado este tomo, ese 7 me sabe a poco. Veremos cómo sigue la cosa en la próxima entrega…

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    • David Says:

      Buenas, Jero. Tengo que darte la razón en lo visual: las ilustraciones de Martín y (sobre todo) Ribera funcionan de maravilla, simplemente que a mí me gusta más elaboración en los detalles, lo cuál no tiene por qué dificultar el ritmo narrativo. Una cosa es Masamune Shirow, que te hace viñetas que no sabes ni dónde tienes que mirar, abarrotadas y enrevesadas como sus guiones, y otra es (por ej.) Brian Hitch, que cultiva el detalle como pocos y, al mismo tiempo, tiene una composición de páginas que es todo fuerza y dinamismo.

      Respecto al guion, lo que tú ves como una renovación o un guiño al estilo clásico, yo lo veo como un déficit narrativo. Lo de Spidey y su archienemigo-padre-de-su-mejor-amigo me lo tragaba con 12 años, y luego porque era una premisa heredada de la Silver Age, pero los cómics han madurado junto con sus lectores, y veo esas situaciones como debilidades estructurales del guion. Perfectamente podrían ir las dos tramas por libre, o que la conexión abogado-superhéroe fuera más sutil, y todo me resultaría más satisfactorio. Si se trata de una decisión de estilo buscada por el autor, como tú dices, o simplemente ha querido conectar demasiados elementos y no ha encontrado una forma más creíble de resolverlo, supongo que lo veremos con más claridad en los siguientes números. Pero ya te digo que me ha parecido un cómic bastante divertido y bien escrito. Aunque de súpers, por ejemplo, este mes me ha gustado más el vol. 10 de The Boys. ¡Qué bueno es Garth Ennis cuando se lo propone!

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