100 Balas (edición integral)

 

En breve se cumplirá un año desde que Planeta de Agostini Cómics nos deleitara con la edición integral de 100 Balas, así que aprovecho el aniversario para hacer la reseña de este noir maquinado por Brian Azzarello y Eduardo Risso, y publicado por el sello Vertigo de DC, sinónimo de calidad en la inmensa mayoría de los casos.

Respecto a la edición, decir muchas cosas buenas, alguna mala y una anécdota tonta. Entre las buenas que la encuadernación en cartoné es genial, que el diseño es sobrio y elegante, muy en la línea de la serie, y que la división en volúmenes parece óptima, sin golfadas del tipo dejo este arco argumental a medias y para completarlo debes comprar el siguiente volumen (sí, he visto cosas así). Entre las malas: que seguimos con el traicionero papel satinado que recoge muy bien las tintas y da brillo al color, pero que deja las huellas marcadas ad aeternum como rocemos las zonas impresas en negro. Así que ya sabéis, o pasamos las páginas rozando el filo, o dentro de diez años seguiremos viendo nuestras huellas y la de todos los que hayan leído el tomo, una alegría para cualquier investigador de CSI. Y ahora la anécdota: los volúmenes están numerados con casquillos de balas, por lo que si alguien es tan despistado como el que suscribe, y se encuentra con que en la librería sólo tienen, por ejemplo, el volumen dos, pues puede cometer el error de comenzar a leerse la colección por el segundo tomo, por la sencilla razón de que no relacione los dos casquillos en el lomo del libro con el 2º número (tsk, sé que no tengo remedio).

De cualquier modo estamos hablando de una gran edición, de la calidad a la que ya nos vienen acostumbrando las editoriales españolas con estas versiones integrales, pero que hay que pagarla: 40 € por volumen. ¿Caro o no? Depende del bolsillo de cada uno, pero si sumamos el precio de todos los tomitos en rústica de 200 páginas, aventuro que el precio de la colección superará los 160 € de desembolso que supone esta edición de lujo.

Personalmente, estoy aprovechando estas ediciones integrales para hacerme con algunos de los cómics que me interesan: salen más baratos (aunque el desembolso se haga de golpe), ocupan menos en la estantería y la calidad de encuadernado y de papel es superior. Cada vez le veo menos sentido a la grapa, la verdad, y desde que existen las tablets, menos aún. Pero eso ya es otro tema de debate.

Centrándonos en 100 Balas, habría que decir que este cómic lanzó al estrellato la carrera de Brian Azzarello, al tiempo que supuso, junto con Sin City (Frank Miller), la recuperación de las claves del género negro para la industria del cómic. O si no las recuperó, por lo menos volvió a ponerlas de moda, ya que al rebufo del trabajo de Azzarello y Risso se publicaron otras grandes obras del género, como Sleeper y Criminal (ambas de Ed Brubaker), Gotham Central (varios) e incluso diría que el MAX Punisher de Garth Ennis (una servilleta para limpiarme la baba, por favor).

La colección original la componían cien capítulos que nos narraban la triste historia de una serie de antihéroes con el común denominador de que se encontraban en el peor momento de sus vidas, bajo una profunda capa de cieno, siempre por la culpa (real o imaginaria) de terceros. Es en esta situación de suma desesperación cuando llega a sus vidas el misterioso Agente Graves, un trajeado desconocido que les presenta una oferta difícil de rechazar: un maletín con cien balas, un revólver y toda la información necesaria para vengarse de aquéllos que han hundido sus vidas. Cada una de esas cien balas es irrastreable, con lo que se puede hacer uso de ellas con la absoluta certeza de que nunca se tendrán que pagar las consecuencias. Venganza en plato caliente y sin pagar la factura. ¿Quién puede volver la cara ante semejante oferta?

El cómic mezcla el género negro más genuino, que embadurna el relato de cada uno de los desgraciados con los que el Agente Graves se pone en contacto, con una trama conspirativa que sirve de nexo de unión a las distintas historias, y que paulatinamente va ganando más peso a medida que avanza la obra. A nivel discursivo, vemos como Azzarello utiliza una estructura de relato muy televisiva: historia autoconclusivas engarzadas con pequeñas dosis de la supertrama que lo envuelve todo.

Diría que Azzarello puntúa alto en todos los registros: las historias menores de los desdichados que empuñan el revólver de las 100 balas suelen encerrar lo mejor del cómic, en gran medida por la habilidad del guionista de definir personajes miserables con los que, de algún modo, siempre empatizamos. Azzarello sabe dotar a cada uno de ellos de voz propia, es casi imposible olvidarte de alguno de estos perdedores, por más secundario que haya sido su papel en la función. Al tiempo, la trama conspirativa, si bien no es muy original, ya que es otra historia más rollo “illuminatis” (no abundaré en ella para no fastidiar a nadie), es abordada desde una óptica que no nos suena tan manida, poniéndole rostros a los conspiradores que se hallan en la cúspide del poder, y haciendo un esfuerzo manifiesto por mostrar que no son tan distintos de los desgraciados que se encuentran en lo más bajo de la cadena alimenticia. Simplemente, cada uno nació a la sombra de un árbol distinto.

Por su parte, el dibujo del argentino Eduardo Risso es sencillo y de trazo limpio, efectista en el uso de los negros y las sombras, algo vacío en los fondos (habitual en las colecciones Vertigo) y, para mi gusto, da lo mejor en la expresividad de los rostros. Es curioso que pese a no recargar de tinta las viñetas, consigue transmitir una sensación de opresiva suciedad en los entornos, más vinculada a los personajes que los habitan que a los escenarios en sí. Me quedo con la curiosidad de saber cómo hubiera funcionado este cómic en blanco y negro.

A modo de conclusión decir que 100 Balas es uno de los referentes dentro del cómic noir, quizás sus personajes y sus ambientes no sean tan convulsos e impactantes como los de Sin City, ni su trama tan sorprendente ni bien hilvanada como la de Sleeper, pero posee una elegancia propia y unos personajes difíciles de olvidar. Resulta una lectura muy satisfactoria e imprescindible para conocer a un autor que, en breve, volverá a estar en el candelero, ya que Brian Azzarello será el guionista del muy controvertido Watchmen 2. Que Alan Moore le coja confesado. 8

100 Balas
Brian Azzarello & Eduardo Risso
Vertigo (DC Comics). Publicado en España por Planeta de Agostini, 4 volúmenes de 600 págs. (aprox.), color, 40€

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