El Árbol que da Sombra (9/10)

El Árbol que da Sombra es el primer manga de Osamu Tezuka que cae en mis manos, y no se debe a una cuestión de mala suerte, sino a que he esquivado a este autor conscientemente. ¿La razón? Ya la comenté en la reseña de Pluto (Naoki Urasawa): los mitos del cómic, los clásicos del medio, tienden a decepcionarme. Puede que esta opinión no tenga mucho fundamento, pero para mí es válida. He leído cómics míticos que pudieron tener relevancia hace décadas, ser profundamente innovadores en su momento, o sentar unas bases que, a posteriori, han marcado a toda la industria; pero leídos a día de hoy resultaban carentes de ritmo, o con carencias narrativas, o demasiado ingenuos… simplemente se sienten caducos, estaban escritos en otra época y para otro público. Me pasa con Will Eisner y con Stan Lee, y con muchos otros; mis respetos para ellos: crearon tendencias, generaron un código narrativo que aún hoy impregana todo el medio… pero sus obras nunca me han parecido “clásicos atemporales”.

Por esta regla de tres, pensaba que con Osamu Tezuka, el dios del manga, me pasaría lo mismo. Tras exponer mi peculiar problema, “el Síndrome Will Eisner” lo llamé, el lector Snob Megalove comentó que incurría en un error grave si pretendía meter al autor japonés en el mismo saco. Mencionó las obras adultas firmadas por el padre del manga moderno, publicadas en los 60 y 70, y destacó títulos como Adolf y El Árbol que da Sombra, de un contenido  y una narración complejas. Me picó la curiosidad, y como me encuentro en fase de investigación de todo lo relacionado con el Japón feudal, decidí darle una oportunidad a El Árbol que da Sombra. Pues bien, ¿qué puedo decir? Quizás el mejor manga que he leído junto a El Lobo Solitario y Monster. Una obra soberbia firmada por un autor que se nota en la cima de su carrera, maestro absoluto en todos los recursos del medio, con personajes carismáticos, buen pulso para enganchar al lector, con un estilo personal que lo impregna todo… una delicia.

El Árbol que da Sombra retrata una peculiar época de Japón: el bakumatsu, el declive del shogunato Tokugawa que ha mantenido al país aíslado y en férrea paz durante dos siglos y medio. Para los japoneses, el gobierno militar de los Tokugawa, el bakufu, era como un gran árbol a cuya sombra había prosperado el país. Pero a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el árbol está podrido y comienza a dar síntomas de debilidad. Sigue en pie, ya que sus raíces son profundas, pero es cuestión de tiempo que muera y se venga abajo. En El Árbol que da Sombra toman la palabra aquellos que quieren mantener al árbol en pie a toda costa, ignorando que por dentro se encuentra enfermo y moribundo siempre que puedan mantener el sistema, y aquellos que quieren talar el árbol y entrar en una nueva época, aunque sea a golpe de sangre y acero.

Este contexto histórico y social sirve a Tezuka para entrelazar a sus personajes de ficción con otros de carácter histórico que juegan un papel relevante en el manga. Un recurso que, si bien no es novedoso, el autor maneja con inteligencia, dándole además una curiosa vuelta de tuerca, ya que algunos de los protagonistas del relato son antepasados reales del propio Osamu Tezuka. Es el caso del casquivano y siempre optimista Ryoan Tezuka, un doctor en medicina “holandesa” que, junto con el samurái Manjiro Ibuya (este sí, personaje ficticio), protagoniza la historia.

El manga narra la peripecia vital de estos dos personajes en una época de cambios, su experiencia con los bárbaros occidentales, que tras años de aislamiento comercial, político y cultural del país, llamaban a la puerta de Japón sin estar dispuestos a aceptar un no por respuesta, y su ascenso profesional en una sociedad expuesta a novedades que no podía asimilar. La historia de Ryoan y Manjiro es un poderoso gancho para el lector, pero sin duda el salto de calidad lo ofrece el fresco social que dibuja Tezuka. Consigue plasmar la singularidad de aquella época, la bipolarización política que convulsionaba el país, el choque de la sociedad japonesa, tradicional y ultranacionalista, apegada a los viejos valores, con las novedades procedentes del exterior. En este sentido, ambos personajes sirven de vehículo para este tremendo contraste: Ryoan, al igual que su padre, es un médico “holandés” que usaba las prácticas médicas occidentales para curar a sus pacientes; una profesión mal vista por los tradicionalistas que consideraban despreciable todo lo procedente del extranjero. Ibuya, por su parte, es un soldado que quiere aprender de la tecnología militar de los extranjeros para proteger a su país de ellos. Dos hombres muy ditintos, pero unidos por su peculiar visión, por su deseo de tomar lo que valía la pena de los occidentales para mejorar su país.

En torno a ellos gira un relato complejo y divertido, sazonado con el peculiar estilo de Tezuka, capaz de dotar de un cariz humorístico hasta las situaciones más dramáticas. Una obra ambiciosa que pretende retratar una época muy difícil, pero que lo logra con gran éxito. A pesar de lo ambicioso de la empresa, el autor triunfa sobre las dificultades y consigue que el lector (pese a ser un occidental sin competencias sobre la historia de Japón) comprenda y se interese por las peculiaridades de aquella sociedad. Para colmo, nos divierte y nos engancha con unos personajes tremendamente carismáticos, con unos bien ideados gags cómicos, con momentos románticos, de combates y aventuras. Todo ello presentado con un estilo que no adeuda nada a nadie, con esa soltura de los creadores que se saben en su mejor momento. ¿Qué más se puede pedir a un clásico atemporal? 9

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El Árbol que da Sombra
Osamu Tezuka
Planeta de Agostini Cómics

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3 comentarios en “El Árbol que da Sombra (9/10)”

  1. Miguel Says:

    Me gusta tu página porque escribes y comentas con claridad y sin infulas de experto. El arbol que da sombra para mi gusto es la mejor serie de Tezuka porque a su estilo característico une el trasfondo histórico y la verosimilitud de la trama. Una vez que te hacer a su forma de narrar a saltos entre la tragedía y la pura comedía, te atrapa sin salida posible.

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  2. David Says:

    Gracias por tu comentario, Miguel. A mí este cómic me fascinó desde el principio, como dices, esa mezcla de trasfondo histórico, sentido del humor y personajes carismáticos es soberbia.

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  3. […] Edición Integral: Después de maravillarme con su dominio de la literatura histórica en El Árbol que da Sombra, me apetece leer esta aproximación del padre del manga (Osamu Tezuka) al nazismo y lo que supuso […]

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