Kick-Ass (6/10)

Kick-Ass es el cómic del momento escrito por el autor del momento y, como casi todo lo que está de moda, no es tan bueno como nos decían. Creado por Mark Millar para Icon, uno de los sellos editoriales utilizados por Marvel para poder publicar palabrotas y violencia explícita, Kick-Ass nos cuenta la historia de Dave Lizewski, un joven adolescente alineado como tantos a su edad y obsesionado con los tebeos de superhéroes como vía de escape de su insatisfactoria vida cotidiana. Pero algo diferencia a Dave del resto de chicos de su instituto: está lo suficientemente loco como para enfundarse un neopreno comprado en eBay y salir a la calle a impartir justicia.

Desde esta premisa (que tampoco es tan original), Millar construye un relato protagonizada por gente “normal” en un mundo “realista” donde no existen los superhéroes ni los supervillanos, ni los superpoderes ni las organizaciones secretas, sólo chicos con escasa autoestima y mucho desprecio por su integridad física que, dejándose llevar por el fervor que despiertan en Internet, se lanzan a patrullar las calles.

Pero el autor escocés no es capaz de llevar esta propuesta hasta el final, ya que si Kick-Ass se limitara a narrarnos lo que le pasa a estos frikis cuando salen a la calle en leotardos, podría quedar reducido a un mero episodio de Hackass en viñetas, haciendo falta altas dosis de ingenio e intelegencia argumental para lograr una historia interesante y con gancho. Sin embargo, Millar hace trampas en su propio juego tirando por el camino fácil, y pronto recurre a dos personajes que podrían estar sacados de las páginas de un cómic Marvel convencional (tacos y casquería al margen). Me refiero a Hit-Girl y Big Daddy, una niña de diez años y su padre que aplican contra la mafia organizada una brutalidad y eficacia que ríete tú de Punisher. De hecho, el propio Millar bromea al respecto (“mierda, ese tío es el puto Frank Castle”, dice uno de sus personajes), pero el hecho es que al final echa mano de imposibles, sobre todo cuando nos muestra a una preadolescente con katanas que liquida mafiosos más fácilmente que en el GTA.

Comprendo que Millar no tenía especial interés en circunscribir su relato a la pura realidad, pero en un principio parecía que esa iba a ser la propuesta. A qué vienen, si no, frases del tipo “¿por qué todo el mundo quiere ser como Paris Hilto y nadie como Spiderman?”, por qué esa insistencia en mostrar que los valores que representan los hérores de papel (aunque sus métodos no sean precisamente realistas) son más válidos e inspiradores que los transmitidos por los medios de su comunicación y su galería de celebrities. Esa idea que el autor acaba desechando, esa historia de adolescentes que intentan emular a sus héroes de ficción sin más armas que su temeraria inconsciencia, me parecía mucho más interesante que lo que Kick-Ass acaba siendo.

Y no estoy diciendo que los personajes de Hit-Girl y Big Daddy estropeen el cómic, simplemente invalidan la que parecía ser la propuesta inicial y nos trasladan a un terreno que ya habíamos pisado: el de los vigilantes enmascarados y sus tristes émulos. De hecho, muchos de los momentos de más lucidez del guión son protagonizados por esta singular pareja, como la letanía derechona y republicana que Big Daddy inculca a su hija mientras la entrena (e.g.: “Dale nena, dale a esta bolsa de mierda como si fuera el puto Michael Moore”). Ese discurso neo-con, ese amor por las armas, la supremacía moral que exhiben estos personajes y que les permite ejecutar criminales con total claridad de conciencia, es un vistazo de Mark Millar a lo que, en el fondo, encierra la figura del vigilante al margen de la ley que se toma la justicia por su mano. Y es que personajes como Punisher o Batman están envueltos de un discurso implícito que legitima que el fuerte imparta justicia (poco poética) ante la debilidad del sistema para hacerlo. Millar pone de relieve cómo serían ideológicamente este tipo de personas capaces de tomarse la justicia por su mano, lo hace con estos dos personajes como lo hizo en The Authority, o como lo hizo en su momento Alan Moore en Watchmen, donde personajes idealistas convivían con otros de marcada tendencia fascista y superioridad moral, como Rorscharch o El Comediante.

Pero no nos engañemos, Kick-Ass no va de eso. Kick-Ass es un cómic sobre superhéroes publicado por una editorial de superhérores, lleno de autoreferencialidad, metalenguaje y guiños a la cultura moderna que ha redescubierto a los supers como iconos pop, pero carente de cualquier anhelo que no sea el contarnos una historia anecdótica y, sobre todo, hacer dinero, mucho dinero. El propio autor lo reconoce sin tapujos: Kick-ass iba a ser una serie limitada, autoconclusiva, pero las ventas han sido tan buenas que la van a seguir publicando. Además, ha logrado vender la historia a una productora que ha rodado la peli al mismo tiempo que se publicaba, todo un hito del que Millar se vanagloria. Y es que el amigo Mark será europeo, pero ha captado perfectamente el espíritu USA de que cuanto más vendes, mejor eres.

Como co-autor aparece un John Romita Jr. que presta sus lápices a la “visión” del escocés, remangándose y sumergiéndose en un trabajo sucio que nunca antes le habíamos visto hacer. Toda esa violencia explícita, ese despliegue creativo por mostrar una vuelta de rosca más en cada viñeta, esa forma de narrar la violencia directamente heredada del manga y que desprecia por completo el recurso de la elipsis, se convierte en una obsesión para Romita Jr., un dibujante espléndido que nunca se había separado del cómic mainstream superheroico y que aquí demuestra que no hace falta un talento especial para dibujar casquería. De hecho, redondea un trabajo divertido y eficaz, demostrando definitivamente que es un ilustrador todo terreno, capaz de narrar páginas y páginas de peleas familiares, macro batallas superherocias y, ahora, la violencia made in Hong Kong que le gusta a Mark Millar.

Si vuestra pregunta es si Kick-Ass es un cómic divertido que os leeréis de un tirón, la respuesta es sí. Pero no me preguntéis por qué ha armado tanto revuelo entre crítica y público, porque detrás de esas viñetas “que salpican” y de esos personajes que viven en un mundo cotidiano no hay un Born Again ni un Watchmen, no creo que sea el cómic icónico que describe a una generación de autores y lectores, como muchos pretenden ver. Kick-Ass es sólo un producto, una gamberrada más del “Millarworld” para vender dinero. Quizás eso sea parte del chiste. 6

Kick-Ass.
Mark Millar & John Romita Jr.
Editorial Icon (Marvel Comics). Publicado en España por Panini Comics.

Safe Creative #1005116257101

Explore posts in the same categories: Cómic USA, Marvel, Reseñas, Uncategorized

Etiquetas: , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

6 comentarios en “Kick-Ass (6/10)”

  1. Mythos Says:

    Excelente reseña. La enlazaré en mi artículo.
    Es el cómic habitual de Mark Millar que, desde luego, no se puede intentar comparar con las obras maestras del género. Juega en otro liga que busca más bien el entretenimiento fácil y eso sí lo consigue. Intenta también ser un reflejo de cierta sociedad o generación, en clave de parodia y sátira, aunque en ese aspecto peca Mark Millar de ser algo maniqueista además de dar cierta visión del aficionado a los cómics algo ya predecible. Como siempre tiene buenas ideas que convenientemente llevadas habrían dado grandes resultados pero compo se limita a enfocar la historia hacia lo comercial eso se pierde. Y Jonh Romita Jr. me parece que hace un buen trabajo pero muy alejado de sus mejores registros… No se le da nada bien dibujar niños y en varias escenas se notan unas inquietantes desproporciones en relación a eso.

    Me gusta

  2. David Says:

    Me alegro que te haya gustado🙂 La semana pasada leí tu reseña y, tras leer el cómic, coincidí contigo en todo, menos en lo del discurso “facha” de Millar, creo que es más sátira que convicción. Aunque quizás tú tengas razón.

    Lo de las desproporciones de Romita Jr es verdad, se me había pasado comentarlo. A veces dan grima, jajajaja.

    Me gusta

  3. Mythos Says:

    Si, bueno, lo del discurso facha intentaba decir eso mismo, que Mark Millar hace cierta sátira e ironiza sobre cierta corriente conservadora pero no porque sean sus ideas claro. En todo caso lo mismo no lo deje muy claro yo en política me lio muy fácilmente hoy en día porque todos los bandos me parecen el mismo xD

    Me gusta

  4. VGS Says:

    Va a salir una peli, no?

    Me gusta

  5. Mythos Says:

    La película se estrenará en unas semanas. En Estados Unidos ya se ha estrenado.

    Me gusta

  6. David Says:

    Aquí se estrena el 4 de junio, concretamente. Y para mi sorpresa las críticas están siendo muy buenas allende los mares.

    Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s