Marvel/Disney y DC/Warner: dos maneras de entender el cine de superhéroes

Publicado 12/05/2013 por David
Categorías: Cómic USA, Cine, DC Comics, Marvel

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El Mandarín esconde un secreto que no ha gustado a todo el mundo.

La tercera entrega cinematográfica de Iron Man, pese a la disparidad de opiniones que ha suscitado entre el fandom (no así entre la crítica, a la que parece haberle caído en gracia),  se ha convertido en un magnífico ejemplo de lo que podemos empezar a considerar el estilo Marvel de hacer cine.Y es que la veterana editorial neoyorquina, reconvertida en exitosa productora que sigue publicando cómics por mera tradición, parece haber decidido que sus últimas adaptaciones tengan un tono común basado en la desdramatización, el espectáculo díscolo y el sentido del humor. Bajo esta propuesta, que dio comienzo con la primera Iron Man y parece haber alcanzado su cénit (al menos por ahora) con la estupenda The Avengers, subyace una visión bastante inteligente de cómo hacer cine de superhéroes, consistente básicamente en no tomárselo demasiado en serio. Al fin y al cabo, estamos hablando de gente en mallas, ¿no?

Esta visión honesta del material original ha permitido a Marvel mantener una apuesta principalmente lúdica que, en varios casos, está dando estupendos e inesperados resultados. Para empezar, porque no le han perdido el respeto al espectador y no han caído en el error, tan extendido hoy día en Hollywood, de confundir el cine palomitero con cine barato (y no me refiero al presupuesto). Parece que Marvel aprendió bien la lección en los 90 (cuando la fuga de talentos de las grandes editoriales de cómics supuso una debacle en ventas), y a sabiendas de que no basta un personaje popular  para vender el producto, ha puesto sus mayores producciones en manos de gente de la industria que conoce (y respeta) el material original, y que han sabido desbrozarlo de lo que no funcionaría en las salas potenciando aquello que sí encaja en el medio cinematográfico. Y entre los  artífices de esta adaptación de la viñeta al celuloide digital, nadie duda de que el nombre a destacar es el de Joss Wheddon, director de Los Vengadores y, a la sazón, consultor de cualquier película Marvel que se haga a partir de ahora.

Pocas veces un actor se ha hecho tanto (y tan bien) con su personaje como Robert Downey Jr. con Tony Stark...

Pocas veces un actor se ha mimetizado tanto con su personaje como Robert Downey Jr. con Tony Stark…

Los Vengadores debía ser el buque insignia de esta traslación a la gran pantalla del Universo Marvel, y alguien en Disney tuvo la sabiduría (o la suerte) de poner el proyecto en manos de un director con un impresionante sentido lúdico y una elegancia narrativa bastante infrecuente en el actual cine de aventuras. Así, Wheddon supo aprovechar lo que heredaba de sus predecesores, principalmente un buen elenco en el que destaca un arrebatador Robert Downey Jr., y aportar su propio sello de director/productor/guionista con pulso quirúrgico para diseñar gags y fastuosas escenas de acción. El resultado fue una de las mejores cintas palomiteras que se recuerda en años, con la rara virtud de gustar por igual al fan, a la crítica y al público medio. No es de extrañar que Marvel haya decidido que, a partir de ahora, ésta sea su Biblia y Joss Wheddon su profeta.

Y en el otro extremo del espectro tenemos a DC Comics/Warner y su pequeño milagro, que no es otro que lograr que volvamos a tomarnos en serio la figura del superhéroe atormentado. Para ser honestos, el logro es más bien de Chris Nolan y quizás (un poquito) de Zack Snyder, cuya adaptación de Watchmen es bastante mejor de lo que a todos nos pareció la primera vez que la vimos. ‘La Distinguida Competencia’ ha decidido humanizar a sus héroes, subrayar la solemnidad de su sacrificio y el sentido dramático de sus motivaciones, y lo ha logrado principalmente a través del oscurantismo épico de su trilogía Dark Knight, que ha devuelto el prestigio cinematográfico a un personaje defenestrado tras las aberraciones filmadas por Joel “el Enemigo Definitivo de Batman” Schumacher. Tan buenos resultados ha dado la fórmula, que la re-revisión de Superman que se estrenará el próximo mes de julio, The man of steel, mantendrá ese enfoque ‘shakespeariano’ de la figura del superhéroe, ofreciéndonos una visión más íntima y humana del kriptoniano. Y para mantener la coherencia con el tono que DC quiere dar a su nuevo universo cinematográfico, la producción ha corrido a cargo del ya mentado Chris Nolan (director de Dark Knight) con dirección del también mencionado Zack Snyder.

...o Heath Ledger con el Joker, que se apropió del personaje hasta el punto de hipotecarlo para futuras películas.

…o Heath Ledger con el Joker, personaje del que se apropió hasta el punto de hipotecarlo para futuras películas.

DC no está inventando nada nuevo con este enfoque, simplemente está aplicando un patrón que ya dio excelentes resultados en los cómics de los 80, consistente en ‘oscurecer’ a sus personajes y bajarlos al terreno de lo prosaico, siguiendo la línea de clásicos como Watchmen, Superman El Hombre de Acero, Born Again, o Batman: Año Uno.

¿Responden estas dos maneras opuestas de abordar la figura del superhéroe a la ruta trazada para sus personajes desde cada editorial, o son la consecuencia de los nombres elegidos para liderar cada proyecto? ¿Se contrató a Nolan porque DC quería dotar a sus películas de un tono más sombrío y melancólica, o el hecho de que se eligiera a Nolan es lo que, a la postre, ha conferido este discurso a las nuevas adaptaciones del Universo DC? En el caso de Marvel, parece más claro que fue antes el huevo que la gallina, pues en Iron Man y en otras producciones posteriores, como Capitán América: El Primer Vengador, ya se apreciaba esta tendencia más aventurera y desenfadada (incluso con toques de comedia), directamente heredada de la versión Ultimate del Universo Marvel, que es, a la postre, la que realmente se está adaptando al cine. Dejo fuera de la ecuación las pelis de X Men y Spiderman por pertenecer las primeras a Fox y las segundas a Sony-Columbia, por lo que Marvel no tiene más implicación en ellas que la cesión de los derechos. Algo de lo que ahora se deben estar lamentando muy mucho, por cierto.

En cualquier caso, debemos felicitarnos de que ambas propuestas estén dando buenos resultados, pues aunque algún que otro chasco nos hemos llevado por el camino, el balance general está siendo muy superior a lo que muchos nos hubiéramos atrevido a soñar hace unos años. Sin embargo, hay algo en lo que los productores de ambas casas deberían empezar a pensar: ¿cuánto tiempo se puede explotar el filón superheroico? ¿No es previsible que el espectador, a medio o largo plazo, se canse de la misma temática y personajes? Quizás va siendo hora de que Marvel y DC, como productoras, consoliden este sello ‘autoral’ que comienzan a mostrar y lo apliquen a otro tipo de historias, unas que no tengan que salir necesariamente de las páginas de sus cómics, dando lugar a nuevas propiedad intelectuales (IPs que las llaman ahora) desarrolladas específicamente para el cine, sin que tengan que ceñirse a la temática superheroica. Desde luego, poseen la capacidad de reinvención y el flujo creativo para hacerlo.

After Watchmen

Publicado 15/04/2013 por David
Categorías: Cómic USA, DC Comics

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watchmenBreve entrada para comentar que en los cómics Antes de Watchmen del presente mes de abril encontraréis mi último artículo para estas colecciones, titulado Generación Watchmen. En él analizo la influencia que la obra maestra de Alan Moore y David Lloyd ha tenido en diversos autores de la nueva ola, siendo el cierre a una trilogía de artículos destinada a evaluar el impacto del clásico de 1986 en la industria del cómic.

Estos tres artículos colectivos han acompañado a los textos específicos de cada colección que he venido escribiendo hasta ahora, labor en la que parece haberme tomado el relevo Felip Tobar, gran traductor y colaborador habitual de la casa. Sólo puedo decir que los 31 artículos que he escrito para Antes de Watchmen han sido una oportunidad de tratar a fondo la obra culmen del género, y espero que aquellos  que hayáis podido/querido leerlos hayáis disfrutado de ellos, al menos, la mitad de lo que yo querría, “y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece”.

Os dejo con el enlace al segundo artículo dedicado al “efecto watchmen” en el cómic norteamericano: El cómic después de Watchmen, continuación de El cómic antes de Watchmen, que ya enlacé aquí en su momento. En el caso de que ECC publique en su web el tercero, actualizaré la entrada para incluirlo.

The Private Eye: doble vistazo al futuro

Publicado 31/03/2013 por David
Categorías: independiente, Reseñas

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No suelo reseñar cómics que hayan publicado una sola entrega, por la sencilla razón de que 32 páginas apenas dan para exponer el contexto narrativo, presentar algunos personajes y, si el autor es hábil, plantear una buena premisa que nos deje con ganas de más. Hago una excepción, sin embargo, con The Private Eye, ante el riesgo de que esta colección que tan buenas maneras apunta en su primer número se le pase por alto a muchos lectores. Así que quiero poner mi granito de arena para difundir la iniciativa y que los autores obtengan las ventas suficientes para completar los 10 números planificados. No (sólo) por amor a los cómics bien hechos, ¡sino porque quiero averiguar adónde va a parar esta historia!

Vayamos por orden: The Private Eye es un proyecto personal del guionista Brian K. Vaughan (Y: El último hombre) y el ilustrador español Marcos Martín (Amazing Spiderman, Dare Devil), publicado directamente por sus creadores en formato online, sin mediación de editorial alguna, y pudiéndose pagar por su descarga el precio que uno considere oportuno. Simplemente tenéis que ir a la web de panelsyndicate.com, elegir el idioma de descarga (entre español, inglés o catalán), seleccionar vuestro formato de archivo preferido (PDF, CBR o CBZ) y pagar lo que queráis/podáis (0,01$ mínimo). El archivo que descargaréis no tiene DRM, es decir, podréis copiarlo o pasárselo sin problemas a cualquiera, pero me parecería un poco rastrero piratear a unos autores que te están pidiendo que pagues lo que consideres justo, aunque sólo sea 1 céntimo de dólar. En mi caso pagué 1,5$ (llamadme espléndido), pero por alguna parte he leído que Vaughan y Martín se darían más que satisfechos si la mayoría de los lectores pagaran 99 céntimos por ejemplar.

Teniendo en cuenta que las editoriales están pidiendo 2,69€ (3,45$) por sus novedades mensuales de 23 páginas, me parece que un dólar es un precio más que razonable dada la calidad del producto. Además, este modelo de negocio, si funciona, supone múltiples ventajas para las partes implicadas. Para el lector, que es lo que nos preocupa, supone una ventaja evidente (la económica) y otra menos obvia: la de poder leer un cómic libre de las cortapisas que impone la industria. Tenemos la creatividad sin trabas que se obtiene comprando obras autopublicadas, pero con la garantía de estar realizada por autores de prestigio.

Si esto es (o no) el futuro de la industria es un debate más complicado de lo que pudiera parecer: para empezar, ni B.K. Vaughan ni Marcos Martín serían autores reconocidos si no hubieran publicado previamente en Marvel o DC, así que no nos apresuremos a sacar a las grandes editoriales de la ecuación. Es evidente que ambos pueden permitirse esta aventura por el prestigio y popularidad que han obtenido trabajando para los “publishers” clásicos, pero es posible que empecemos a vislumbrar un nuevo modelo de industria, uno en el que conviven dos tipos de publicación: los trabajos que los autores hagan para las grandes editoriales (más caros y con mucho márketing detrás) y los proyectos personales que publiquen por su cuenta, destinados a un público más maduro y minoritario. La tecnología de distribución digital lo hace posible, y Martín y Vaughan no son los primeros en explorar esta vía: ahí tenemos por ejemplo a David Lloyd con su revista digital Aces Weekly, que según dijo hace algunas semanas, pretende lanzar también en español próximamente.

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Pero dejando al margen su más o menos innovador modelo de negocio, ¿qué podemos decir de The Private Eye como cómic? Muchas cosas buenas. Nos encontramos ante un escenario de ciencia ficción mejor concebido y desarrollado que el de otras incursiones en el género que hemos podido leer últimamente, ofreciéndonos una visión improbable de lo que está por venir, pero cargada de lucidez e interesantes reflexiones que conectan con obras recientes como la televisiva Black Mirror o la literaria Ready Player One.

El guión de Brian K. Vaughan nos traslada a un futuro completamente analógico donde la tecnología digital e Internet han sido erradicados. Pero no imaginéis un paisaje involutivo. Seguimos estando ante una sociedad futurista, con los habituales avances en ingeniería, mecánica, arquitectura… pero en la que se ha dado por completo de lado a la tecnología de la información, puntal de nuestra revolución tecnológica durante las últimas dos décadas. ¿Los motivos? Los tendréis que descubrir por vosotros mismos en este primer número, pero digamos que nunca llueve a gusto de todos.

En este escenario las personas han desarrollado una obsesión por mantener su privacidad a toda costa, lo que les ha llevado a utilizar todo tipo de disfraces y máscaras (llamados “ónimos”) en la vida cotidiana, en un intento de preservar su verdadera identidad por más inocente que sean sus acciones. Así mismo, los periodistas (el Cuarto Poder) se han convertido en una especie de policía de la intimidad que vela porque el tráfico de información sea controlado y ortodoxo, siendo los medios de comunicación los únicos que pueden ejercer la difusión de noticias.

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Para dar forma a este mundo, Vaughan se apoya en los lápices de Marcos Martín, que diseña un futuro de líneas limpias y elegantes en lo arquitectónico, contrastando con interiores de aspecto más cotidiano y orgánico (libros de papel, teléfonos con cable, discos de vinilo…) y un diseño de personajes denso, con gran variedad de apariencias merced a los extravagantes disfraces que dan forma a las multitudes. La mezcla de suaves líneas en los escenarios con las eclécticas multitudes dejan un retrogusto al estilo de Humanoïdes Associés, el consorcio de artistas franceses amantes de la sci-fi que fue artífice de la creadora de tendencias Metal Hurlant, revista en la que destacó la visión de Jean Giraud “Moebius”. En el aspecto visual, The Private Eye es un cómic sofisticado y elegante, redondeado con el acierto de mantener un formato apaisajado, más idóneo para su lectura en pantallas, puesto que su distribución es exclusivamente digital.

Vemos, por tanto, como el relato nos traslada a una sociedad en la que se ha sobrecorregido los vicios de la actual era de la información, como la difusión de noticias (y bulos) a través de Internet antes de contrastarse, la creencia de que cada ciudadano con un móvil es un reportero, que la opinión mayoritaria es superior a la opinión formada, o en la que la frontera entre lo íntimo y lo privado se ha desdibujado a través de las redes sociales.

Lo paradójico de este mundo es que, sin embargo, incurre en muchos de los vicios de nuestra sociedad contemporánea: las máscaras utilizadas para preservar la intimidad también permiten conformar personalidades que no son ciertas (como un avatar de Internet), y la gente paga a detectives (paparazzi) para saber qué fue de personas de su pasado, como esa chica del instituto que fue nuestro primer amor y de la que nunca más volvimos a saber. Vemos cómo se repiten muchos de los comportamientos disfuncionales de Internet pero en la vida real, bajo lo que parece subyacer la reflexión de que el problema no es de la herramienta, sino del que la utiliza.

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Aunque quizás sea pronto para sacar conclusiones sobre el currículum oculto de la historia. Por ahora, en el primer número, además de mostrarnos el peculiar escenario donde se desarrolla el relato, los autores nos presentan a un protagonista enfrentado al sistema (como debe ser en este tipo de historias) que se gana la vida como paparazzi que comercia con la intimidad ajena, y que vive con un abuelo senil criado en la actual era digital, adicto aún a las redes sociales y a la desaparecida Internet (en lo que es uno de los momentos más cínicos y brillantes de este episodio inicial). El detonante de la trama quizás sea lo más convencional de estas 32 primeras páginas, pero ejerce su papel de empujarnos a seguir adelante y nos deja con ganas de saber más sobre este extraño mundo.

El conjunto, en definitiva, es una gran overtura que, además de plantear una buena historia con un buen personaje protagonista en un escenario sumamente original, se permite hacernos reflexionar sobre a dónde nos lleva esta era de la información y la interconexión desaforada que no parece tener fin. Lo que riza el rizo, sin duda, es el hecho de que la obra sólo se distribuya en formato digital. ¿No os parece una deliciosa ironía?

The Private Eye
Brian K. Vaughan y Marcos Martín
Autopublicado en formato digital (idiomas español, inglés y catalán). 32 páginas, color, precio a determinar por el lector (desde 0,01$)

Batman: La Noche de los Búhos

Publicado 09/03/2013 por David
Categorías: Cómic USA, DC Comics, Reseñas

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Este mes concluye la publicación en España de La Noche de los Búhos, primer arco argumental protagonizado por Batman en el ‘nuevo Universo DC’, así que va siendo hora de hacer balance y valorar detenidamente el trabajo realizado por Scott Snyder al frente de uno de los dos personajes más icónicos de la editorial. Vaya por delante que la historia que tenemos entre manos ha sido ensalzada tanto por el público como por la crítica, hasta el punto de que no pocos la han señalado como el mejor cómic publicado durante 2012. Por mi parte, y reconociendo muchas de sus virtudes, no me parece ni siquiera el mejor cómic publicado por DC durante el pasado año, dejándome la sensación de que este entusiasmo generalizado hacia el trabajo de Snyder y Greg Capullo responde más bien a su contraste con el bajo tono medio que sufre el cómic de superhéroes en general, y no tanto al hecho de que este primer arco argumental se pueda elevar a la categoría de un nuevo hito en la trayectoria del Hombre Murciélago, como algunos insisten en señalar.

La Noche de los Búhos es, desde luego, un buen comienzo; un cómic que recupera al Batman astuto y detectivesco de la mejor etapa de Alan Grant (si nos quedamos con el Batman de los 80 y 90), 0 al de los mejores guiones de Paul Dini y Greg Rucka (si nos fijamos en décadas más inmediatas), pero está muy muy lejos de las obras firmadas por gente como Alan Moore, Frank Miller o Grant Morrison… incluso de otras que, sin apuntar tan alto, sí han supuesto un referente reconocible en la historia reciente del personaje, recuperando valores como un sofisticado gusto por el surrealismo estético. Sí, me refiero a El Largo Halloween, del muy desconcertante (por irregular) Jeph Loeb. Estas comparaciones, de hecho, me parecerían por completo innecesarias si no fuera porque muchos entusiastas han insistido en colocar el trabajo de Snyder a ese nivel.

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Pero lo que nadie podrá achacarle a este equipo creativo es el haber pecado de falta de ambición. Snyder y Capullo inauguran la nueva continuidad del personaje con una historia que aspira a crear un elenco de enemigos digno de esta nueva etapa, además de buscar un golpe de efecto final de esos que dejan al lector sin aliento. Y en pos de esa empresa hacen muchas cosas bien, como la creación de un adversario abstracto, inaprensible, de esos que no puedes derrotar sólo con los puños, en la mejor tradición del personaje. Pero en su virtud radica también su defecto, y es que resulta difícil de creer que la existencia del Tribunal de los Búhos pudiera pasársele por alto a alguien tan metido en las tripas de Gotham como Batman. Supongo que es el problema de trabajar con un personaje cuyo pasado ha sido explotado hasta el más mínimo detalle; por más que intentes engrasarlos, cuando introduces nuevos elementos en su trasfondo algo chirría inevitablemente.

Aun así, aunque apliquemos la recurrida suspensión de la incredulidad, nos encontramos con otro problema que, muy probablemente, viene dado por imperativo editorial. Esta vez no es un chirrido de planteamiento, sino de desarrollo: la necesidad de implicar a toda la familia batmaniana (robins, nightwings, capuchas rojas, batgirls…) en el desarrollo de la trama. Aquí nos topamos con la decisión de ECC (juzgad vosotros si acertada o no, yo no tengo ganas) de incluir en las grapas españolas todos los crossovers de la saga, aunque pertenezcan a cabeceras que aquí no se publican. El resultado es que La Noche de los Búhos adolece de numerosos capítulos de vulgar relleno, con largas escenas de combate que no aportan nada al desarrollo y que provocan un inevitable bajón de calidad en el conjunto global. Durante la lectura uno no puede sustraerse a la idea de que, sin estos condicionantes editoriales, Scott Snyder podría haber abordado una trama más redonda, incluso más ambiciosa en su conclusión, pues al final parece desdecirse de algunos de sus principales golpes de efecto (tranquilidad, esta es una reseña spoiler free).

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De cualquier modo, y para no parecer incongruente con la valoración final, he de decir que a grandes rasgos este primer arco argumental posee una trama bien planteada, sin fisuras argumentales y con un desarrollo narrativo realmente entretenido (como es habitual en el autor). Además, cumple con la aspiración de aportar nuevos elementos a la mitología gothamita, algo que no muchos pueden decir, y tiene la incontestable virtud de contar con Greg Capullo a los lápices, probablemente el tipo que mejor ha dibujado a Batman en mucho tiempo. Tras concluir su lectura, lo peor es el regusto de que la historia ha sido penalizada por los constantes cruces con otras series, que se han traducido en un exceso de insulsas escenas de acción que han impedido dar más pábulo a la batalla psicológica del protagonista, con diferencia lo mejor del cómic (la escena del Caballero Oscuro perdido en el laberinto de los búhos es de antología). Sin esos lastres, quizás estaríamos hablando de un cómic bastante mejor. 7

¿Cómo eran los cómics antes de Watchmen?

Publicado 13/02/2013 por David
Categorías: Cómic USA, DC Comics

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Breve entrada para comentaros que en los números de Antes de Watchmen publicados este mes de febrero podréis encontrar, además de mi habitual artículo específico para cada cabecera, un artículo común a todas las colecciones en el que se analiza las innovaciones que trajo a la industria la publicación del clásico de Alan Moore y Dave Gibbons, allá por 1986. Es el primero de una serie de artículos en los que iré desgranando la trascendencia de este cómic, que marcó un punto de inflexión como pocas obras logran en el medio al que pertenecen.

Por cierto, este mes la gente de ECC ha anunciado una nueva edición de Watchmen en español y la presencia de David Lloyd, ilustrador de V de Vendetta, en el inminente Salón del Cómic de Barcelona, con motivo de la reedición de dicha obra. Se ve que Alan Moore vuelve a estar de moda en España, para lograrlo sólo le ha hecho falta darse un paseo por Madrid. ;)

Pinchando aquí, enlace al artículo en la web de ECC. ¡Espero que lo disfrutéis! Y si tenéis dudas, ya sabéis.

The Boys 10: Carnicero

Publicado 10/02/2013 por David
Categorías: Cómic USA, independiente, Reseñas

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Este volumen 10 de The Boys, titulado con el descriptivo nombre de Carnicero, tiene la cualidad de sintetizar a la perfección las características autorales de Garth Ennis: un escritor capaz de construir personajes complejos, contundentes, verosímiles… para enfrentarlos a circunstancias demenciales y pasadas de roscas, tanto, que  muchos lectores acaban volviendo el rostro con expresión incrédula. Pero pese a su facilidad para enervar a lectores y editores, hay que decir que el norirlandés sigue siendo uno de los autores con más talento trabajando actualmente en el cómic USA. Es cierto que tiene debilidad por la provocación gamberra y, en ocasiones, gratuita, pero también hay que reconocerle un estilo innegociable, una facilidad pasmosa para construir historias memorables y el hecho de que, a diferencia de otros enfants terribles de la industria (Mark ejem Millar ejem ejem), no ha caído en el error de pensar que cualquier idea que se le pase por la cabeza es super cool. Un cómic de Ennis sigue siendo garantía de un mínimo de calidad, de un guión trabajado y de unos personajes bien ensamblados; y cuando leo uno, sólo puedo sentirme un poco decepcionado por el hecho de que la vena irreverente del autor deba salir a relucir a toda costa, lo que termina por deslucir algunas obras que, de ser más comedidas, jugarían en la división de las muy grandes (ahí tenéis Predicador si no me creéis).

Pero como iba diciendo, este The Boys #10 resulta ser un buen compendio de lo que se puede esperar cuando se abre un cómic de Ennis. En sus páginas se desvela (por fin) la historia del inmisericorde Carnicero, líder de The Boys, la unidad ultrasecreta de la CIA que le da nombre a la colección y que fue creada décadas atrás para controlar los desmanes de la comunidad superheroica, una panda de payasos adorados por el gran público como celebrities de Hollywood pero que, en el mejor de los casos, son unos completos descerebrados. Y en el peor, unos auténticos sádicos.

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Sin entrar en detalles para no estropearos la lectura, diré que el relato se articula alrededor de las confesiones que Carnicero (“Butcher” en el original, no sé por qué no lo habrán dejado así) realiza frente al féretro de su difunto padre: un auténtico hijo de puta que amargó su infancia y la de su hermano, además de la vida de su madre. Nos encontramos, por tanto, ante una autobiografía monologada, como si de una adaptación libre de Cinco horas con Mario se tratara, que recorre momentos trascendentes de la vida del personaje, desde su mala juventud hasta su huida ante el temor de convertirse en un miserable como su padre, pasando por su ingreso en el ejército,  su participación en la Guerra de las Malvinas o la relación con su joven esposa… una concatenación de flashbacks que muestra algunas de las mejores virtudes de este guionista, como su gran pulso para las historias bélicas, su facilidad para implicar al lector con sus personajes o su (insospechada) habilidad para construir historias de gran calado emotivo en contextos cotidianos. Sin embargo, muchos pensarán ante el final de este cómic (tranquilos, esta reseña es spoiler free) que a Garth Ennis “se le ha vuelto a ir la cabeza con sus habituales burradas”… mientras que otros sabrán paladear el perverso placer de construir una historia mesurada, incluso íntima, para finalmente resquebrajarla con un ejercicio de sadismo.

Pero el grotesco giro de los acontecimientos no resulta gratuito en este caso, pues a través de él se redime en cierto modo al personaje de Carnicero y el lector pasa a comprender, quizás incluso compartir, sus motivaciones. De repente, muchas de las crueles decisiones tomadas por el misterioso líder de The Boys resultan menos incomprensibles, al tiempo que se evidencia el carácter manipulador del no menos misterioso agente Mallory, fundador de The Boys, que no dudó en utilizar los sentimientos personales de Carnicero para convertirlo en el perro de presa que necesitaba.

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Me atrevería a decir que The Boys #10: Carnicero es uno de los mejores cómics de superhéroes publicado en los últimos meses, resultando especialmente interesante para los lectores habituales por su carácter esclarecedor, pero disfrutable también por aquellos que no han seguido la trama central de la colección al ser un arco argumental cerrado y bastante bien resuelto. Y es que, guste más o menos su rollo, hay que reconocerle a Garth Ennis su capacidad de contar historias que funcionan, que entretienen, que te implican e, incluso, te emocionan. Y eso es algo que muy pocos logran a día de hoy con una historia de súpers (si es que The Boys se puede considerar así). 8

 

 

The Boys 10: Carnicero
Garth Ennis y Darick Robertson
Dynamite Entertainment. Publicado en España por Norma. Rústica, 144 páginas, color, 15 €

Extrañas criaturas atrapadas en un cuento

Publicado 25/01/2013 por David
Categorías: independiente

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Extr Criat Blog

¿No os ha pasado alguna vez que, al cerrar los ojos en vuestra cama, tenéis la sensación de que alguien os observa? ¿No habéis tenido miedo de bajar a un sótano porque escuchabais una voz que parecía llamaros por vuestro nombre? ¿Nunca han tocado a vuestra ventana durante una noche lluviosa y no os habéis atrevido a descorrer las cortinas? Son las extrañas criaturas que pueblan nuestros miedos y hasta ahora nadie podía ayudaros a hacerles frente. Hasta ahora, porque Sira, esa niña rara que lee a solas en el recreo, podría echaros una mano. Siempre que sepáis pedírselo con educación, claro.

Manual para deshacerse de extrañas criaturas” es un cuento juvenil publicado bajo seudónimo en Amazon; si no tenéis e-reader, recordad que existen aplicaciones de Kindle para iOs, Android,  Windows y Mac. Echadle un vistazo.


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